A rey muerto, rey puesto

Creo que desde que voy en moto, y de eso hace unos cuantos años, nunca he estado más de media año sin moto. Con la primera nómina me compré una GPZ 500s de segunda mano con la que me estrené en viajar en moto. No hacia grandes viajes, pero en verano me iba al pueblo con ella, unos 300 Km de nacional adelantando camiones y luego 60 Km de la mejor carretera de “montaña” por la que he rodado. Algún recto y las primeras derrapadas abriendo gas al salir de una curva. Llegó la hora de cambiarla y, por mi momento personal, creí más práctico tener un coche. A los tres meses sin moto, no sabia moverme por Barcelona, así que me pillé una Dylan 150. La historia se ha ido repitiendo, cuando por cabeza lo sensato era no tener moto, al tiempo el corazón me podía y acaba volviendo a ir sobre dos ruedas.

En Lima me ha pasado lo mismo! Hacia 5 meses que estaba con la moto en el taller, esperando cobrar del seguro y no podía resistir mi mono de moto. Las “clásicas” de Triumph llevaban tiempo rondand o me la cabeza, en especial la Scrambler, así que empecé a plantearme como sería la misma aventura que tenía previsto con la Explorer pero con una Scrambler. No supe encontrar muchos vídeos/blogs de gente recorriendo el mundo en estas motos. Casi todos van con trails o maxitrail. Parecía que las scramblers estaban destinadas a hacer el cabra en escapadas de uno/dos días, hasta que encontré un japonés con una Boneville en el Salar de Uyuni. Fue la puntilla, si el podía, yo también! Mire precios en España y el siguiente sábado estaba en el concesionario de Lima preguntando precios. Y aquí estamos, a lomos de quien me ha de llevar a recorrer Sudamérica!

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Para estrenarme en el concesionario me pusieron en contacto con un grupo de scramblers en Lima, con un pequeño detalle, todas son Ducati! Ha sido una salida matinal a Antioquia, un pequeño pueblo a unas dos horas hacia el interior. El pueblo no tiene mucho, son cuatro calles pero las pinturas de las fachadas son bonitas. La “carretera” es divertida. Mayoritariamente asfalto, pero también un buen trozo de pista de grava, dónde se echa de menos que Triumph no haya equipado con mejores suspensiones a la Scrambler. Para alguien poco experimentado offroad como yo, cuesta mantener la trazada si vas algo rápido. La dirección flanea un poco y no tienes mucha seguridad al tirar de freno delantero. Tendré que aprender a cruzar, la moto!

Eso sí, lo mejor de todo el grupito que íbamos! Espero volver a rodar pronto con ellos.

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