Cachi

Origen: Santa Maria (10:30h)           
Destino: Cachi (18:30h) 
Km: 237         Tiempo: 5:12h      Consumo: 5.1 l/100Km
Alojamiento: Hostería ACA 808 ARS

He dicho ya que soy aventurero de salón? Pudiendo ir por donde me marcaba el gps ayer, atravesando el río y por pistas, preferí marcar la ruta 40. Ya tendría tiempo entre Cafayate y Cachi para hacer pista! Aun así, no se lo indiqué bien al gps y me mando por un camino totalmente embarrado por las lluvias de anoche. Mick y Tanya también estaban en ese camino, parados a la entrada, evaluando si era factible avanzar por ahí o mejor buscar otra ruta. No, no era posible, mejor dar media vuelta. Yo lo tenía claro, me iba a por la 40. Ellos en cambio siguieron por la 357, era mi oportunidad para salirme de la comodidad de la ruta principal sin la excusa de que hacerlo solo puede ser complicado.

Pues el destino, por cagón, me tenía preparada una sorpresa y es que de Santa Maria a Cafayate casi la mita de la ruta 40 es de ripio! Puestos a hacer ripio ya podía haberme ido con los australianos! De Cafayate a Cachi son unos 140km. Todo ripio. Hay quien dice que esta bien y quien dice que está fatal. Voy a Cachi porque, en mi planificación de la ruta hacia el norte, google me enseñó unas imágenes de las cuevas Acsibi en Seclantás y Cachi parece ser mejor sitio donde hospedarse. Aún así, el tramo de ripio me ha hecho dudar. Hoy hay una feria del Dakar en Salta y de Cafayate son 180km de asfalto hasta ahí. Puedo hacer un día tranquilo hasta Salta, descansar, ir a la feria e informarme de donde dar alcance al Dakar y comprar un par de pegatinas para Paraguaçu. Hace un calor infernal con el traje, así que paro en la estación de autobuses a refrescarme y meditar la decisión. “Vaya por Cachi, es mucho más bonito que la 68 a Salta” me dice la dependienta. Venga va! Hecho! Hacia Cachi que nos vamos.

La pista en general es buena y aunque no aguanto el ritmo de pie y he de bajar velocidad para sentarme algún rato, me permite llevar un ritmo bueno. Me salgo en un lateral para hacer unas fotos y vuelvo a cometer un error tonto: si el suelo no es firme, la pata de cabra se hunde y va a ser difícil mantener la moto en pie cuando baje. Pues yo creía que aguantaba pero no, y cuando estoy subiendo en ella vence y se va al suelo. Hoy tengo mejor posición para levantarla, pero aun así no me da para hacerlo cargada. Saco una maleta y cuando ya estoy sacando el bidón y la bolsa llega un belga que estaba con la mujer haciendo unas fotos ahí también y me ayuda a levantarla y me busca una piedra plana para poder apoyar la pata de cabra. Han venido a una boda y aprovechan a conocer el noroeste de Argentina. Tiene una Kawasaki 1400 y se jura que un día hará el mismo viaje que yo.

La 40 va bordeando el rio Calchaqui. El paisaje desértico postapocalíptico  por el que pasa la carretera contrasta con el verde que hay a escasos 5 metros al este, en la vereda del río. Los valles calchaquies son una de las mejores zonas para el cultivo del torrontés y este tramo no es una excepción habiendo multitud de viñedos y bodegas. Eso si, entre bodega y bodega el paisaje vuelve a ser desértico. La pista empeora por momentos y el insufrible serrucho se hace presente martilleando mis rodillas. No he almorzado confiando en llegar a una hora decente a Cachi para hacerlo y aunque llevo agua estoy sofocado por como pega el sol.  Claramente no estoy en forma para este tute, más vale que para los días de Bolivia hasta Uyuni vaya más preparado: algo de frutas secas y agua extra como mínimo. Llego a Seclantás reventado, quemado por el sol me bebo un agua de pomelo de 1,5l en dos tragos. No he visto la finca por donde se accede a las cuevas, pero no voy a ir a buscarla tampoco. Solo pienso que me quedan 20km, unos 45 minutos y con un poco de suerte la hostería de Cachi tendrá piscina.

Así es, en Cachi hay bastantes opciones para hospedarse, pero me voy directo a la hostería del ACA (Automóvil Club Argentino). Seguramente es más caro que la media, pero tiene piscina y ahí que me voy! Después del merecido baño bajo a cenar al pueblo. Me han recomendado el café Oliver, regentado por un motero que ha recorrido los Alpes en una 100cc y que este año se va a Barcelona para hacer los Pirineos. Ceno una carne fuertemente especiada con un malbec de la zona, ambos algo duros para mi gusto, pero bien tópicos de la sierra andina. Cachi conserva parte de su origen prehispánico, los rasgos andinos se ven claramente en las caras de las gentes y se escucha el quechua en sus calles.