Trollstigen

Origen: Geilo (10:04h)           
Destino: Åndalsnes (20:10h)
Km: 458.8         Tiempo: 6:56     Consumo: 5.0 l/100Km
Alojamiento: Korsbakken Camping 300 NKK

Días como hoy son los que te compensa el palizón de kilómetros por llegar hasta aquí. Tenía que ser un día de trámite, de acercamiento a la Trollstigen que iba a hacer mañana junto con la Atlanterhavsveien y quizás era eso, que no esperaba nada, que todo ha sido espectacular!

El día amanecía frio y tapado, así que me lo tomo con calma y me hincho a arenques en el desayuno, busco un camping con cabina donde dormir hoy y me pongo en marcha. Mientras cargo la moto, un grupo de brasileños monta en sus BMW; las han alquilado aquí y no llevan intención de subir mucho más al norte. La carretera que ayer no me gustó nada hoy la veo con otros ojos, sube bordeando el parque nacional Jotunheimen hasta la cordillera bordear la cordillera Breheimen combinando bosques de abetos altísimos con una meseta que me recuerda al altiplano andino, solo que 2500 metros más bajo.

La carretera me lleva directa a Geiranger y su fiordo, Geirangerfjord, uno de los más turísticos de Noruega. Pero antes hay un desvío hasta la subida más alta sobre un fiordo que se puede hacer en coche, Dalsnibba, y las vistas prometen ser espectaculares. La entrada son 100NKK pero vale la pena el desvío: a un lado tienes una vista del fiordo que te deja con la boca abierta y al otro lado la de los glaciares y el lago Djupvatnet que no se queda atrás.

Mi idea era quedarme aquí, pero visto que es pronto y hace un día tremendo anulo la reserva y adelanto unos kilómetros que no voy sobrado. Me espera la guinda del día: la ruta 63 y su famosa Trollstigen! La 63 acaba de entrar en mi top 5 de carreteras para ir en moto! No sólo por la famosa Trollstigen, paellas de 180º con una pendiente superior al 10% y cascadas mojando la carretera, sino también por la subida inicial bordeando el fiordo (mucho más empinada que la Trollstigen) o por el trayecto más rápido entre Valldal y Trollstiegen. Lo tiene todo: unas vistas insuperables y un buen trazado para divertirte.

Llega la hora de buscar donde dormir y la idea es aprovechar el wifi de un área de servicio para buscar alojamiento, consciente que siendo sábado me puede costar la torta un pan. No tengo suerte, el móvil se reinicia constantemente cuando pilla wifi, me tocará buscar a la antigua usanza. Por suerte los bordes de la carretera están plagados de campings, la mayoría con bungalows. Paro en el primero y está desatendido: las llaves de las libres están en un tablón, pilla la que quieras y llama para avisar que te estas hospedando. Esto funcionaria en España? En el primero no me quedo, no tiene wifi con lo que no tengo cómo llamar, así que al próximo. Éste si tiene wifi, con lo que llamo a la chica que se presenta en 10 minutos y me quedo con la cabaña más barata, total es una noche y no necesito más.

Bola extra: Aunque yo no he pasado mucho frío, he descubierto que lo del teléfono es a causa de la temperatura. De hecho, le pasa lo mismo al portátil, la pantalla se queda congelada y tarda en ser operativo, pero por la mañana, con la helada de la noche, es totalmente imposible mirar nada en él; me toca meterlo dentro del saco para poderlo usar por las mañanas.

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