Mandawa

Origen: Delhi (5:55h)           
Destino: Mandawa (13:20h) 
Km: 263.0         Tiempo: 7:12     
Alojamiento: Hostel Shahi Palace 1800 INR

Con la consigna de evitar las horas de máximo sol, más por las Royal que por nosotros, madrugo lo que no he hecho en ningun viaje: no son las 5 y ya estoy en pie y con las alforjas listas. El sol empieza a puntar cuando nos ponemos en marcha, hace fresquito y las calles son todas para nostros, nada que ver con el Delhi de estos dos días. Como siempre, salir de las ciudades me cuesta más de la cuenta y en una ciudad tan grande com ésta aún más!

Ya a las afueras de Delhi el tema se pone interesante: no se si es que mi Garmin cada vez sabe más lo que me gusta o que las alternativas por aquí son escasas, pero dejamos las carreteras “principales” para avanzar entre campos y atravesando pequeños poblados. El ritmo no es muy alto, algunos trozos sin asfaltar y muchisimos rompemuelles que te hacen volar a ti y a tu equipaje: ni una hora fuera de Delhi y la botella de agua ha escapado por segunda vez de su prision atada a la bolsa trasera para campar libremente en alguna cuneta. No sería la única; un poco más tarde una de las garrafas de aceite sigue su camino y se queda en algún bache.

A partir de las 11 el calor aprieta y se hace muy pesado rodar, más aún para las Royal que a este ritmo no tengo claro que nos duren las dos semanas. Por suerte faltan solo 120km a Mandawa, un último apreton y estamos. Cruzamos Jhunjhunu, el pueblo principal de la zona, a 20km de Mandawa, y no tiene muy buena pinta, en menudo sitio vamos a parar!

Pero una vez en Mandawa, la cosa cambia. Nos instalamos en un Hotel chulísimo que Miquel ha encontrado en booking muy bien de precio. Decidimos comer en él y así darnos una ducha primero y una siesta después antes de recorrer el pueblo. El pueblo en su día debió ser una zona de dinero. Esta llena de havelis, mansiones de familias adineradas con un alto valor artístico tanto por su arquitectura como por sus pintas que llenan sus paredes con imagenes de los diferentes dioses hindús o de situaciones cotidianas. Segun el “guía” que nos encontró por la calle, muchos de ellos hacían de fumaderos de opio hasta su prohibición. Ahora sus propietarios emigraron a Delhi, Bombai y otras zonas más prosperas y estas mansiones cayeron desuso. Algunas se estan restaurando y convirtiendo en hoteles y la verdad que vale la pena pasarse por ellos.

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