Pushkar

Origen: Udaipur (05:55h)           
Destino: Pushkar (15:57h) 
Km: 351         Tiempo: 7:50     
Alojamiento: Suri Guest House 360 INR

No hay mejor forma de viajar que en moto. Sí, al final acabas llegando al mismo sitio que el resto de viajeros, pero lo importante de los viajes, para mi, nunca ha sido el destino, si no el viaje en si y en moto el viaje suele ser extraordinario! Hoy tocaba la que sobre el papel es la etapa más larga y el cansancio va haciendo mella, aun así, hemos intentado evitar las carreteras principales todo lo posible y lo que hemos recibido a cambio compensa con creces todos los baches tragados. Carreteras y caminos que te llevan a pueblos sin nombre a la hora que las mujeres van a por agua a la fuente publica con sus alegres vestidos y los niños uniformados van camino del cole. La única pega a viajar en moto es que a veces todo eso pasa demasiado rápido: un golpe de gas, dos curvas y ese minúsculo pueblo que te ha llenado de emoción se pierde tras una nube de polvo.

Alternamos trozos de autopista con caminos más salvajes; grava y “buracos” que ponen al limite las suspensiones. Cuando el calor se hace insoportable, un bar de camioneros de toda la vida aparece cual oasis: arroz masala, montain dew, helado de mango y de nuevo a la carretera. Son casi las 16h que llegamos a Pushkar. Exhaustos y llenos de polvo nos quedan dos horas de luz para intentar ver algo así que ducha rápida y para el lago a ver los Ghats. Igual en otra época del año la ciudad tiene más encanto, igual es que Udaipur me gustó mucho o igual es que no le dedicamos el tiempo necesario, pero, y a pesar de tener su encanto, Pushkar me ha decepcionado un poco.

Udaipur

Después de actualizar el planning para los próximos días, la visita de Udaipur empieza, como no podia ser otra, por el Palacio de Udaipur, el segundo más grande de India. De camino nos encontramos con el templo Jagdish y ya que sale en las guías y tampoco hay mucho más que hacer entramos un rato y nos dejamos llevar por los cantos de un coro de mujeres. El templo es muy bonito, pero después del de ayer no creo que nos impresioné otro en mucho tiempo.

 

Ya en el palacio, pillamos un guía para hacer la visita; nos cuesta casi lo mismo que las dos audioguias. Si te quieres ahorrar las 300 rupias que vale la entrada; hazlo! La visita al museo es decepcionante y lo más bonito, que es el exterior, se puede ver con una entrada de pase, para cruzar el patio hasta el embarcadero, por sólo 30 rupias.

 

Visto el Palacio, seguimos con la turistada de pillar un bote por el lago, Hay “piratas” más baratos, pero sólo con el oficial puedes desembarcar en Jag Mandir, un palacio que ahora funciona como hotel y restaurante pero que nos parece mucho más atractivo que la visita al museo.

 

Acabamos el día en la otra orilla del lago Pichola, viendo como los últimos rayos de sol acarician la fachada del palacio. Udaipur, sin duda, es un buen luegar para descansar en tu viaje por India.

 

Ranakpur

Origen: Jodhpur (6:37h)           
Destino: Udaipur (17:39h) 
Km: 261.0         Tiempo: 6:40     
Alojamiento: Lake Face 1190 INR (2 noches)

El día pintaba duro. La intención era llegar a dormir a Udaipur, con suerte aún con tiempo de ver algo, pero la dificultad estaba en las paradas intermedias y una vez más el calor de las horas centrales del día. Cuando el GPS nos metió en la autopista lo vimos claro: era la mejor opción para llegar a Ranakpur; tirar rápido, aprovechando el fresquito y llegando a una hora decente al templo.

Ranakpur es un pequeño pueblo con un templo jaina majestuoso a las afueras. Llegamos pronto, a las 10h y hasta la 12h sólo esta abierto para feligreses, con lo que hacemos tiempo yendo a por un sandwich y un refresco en el restaurante de al lado. Mal! Se nos ha ido la pinza y no hemos verificado el cash que nos quedaba, con lo que ahora andamos con 280 míseras rúpias y la entrada son 200 por cabeza. Llevamos euros y tarjeta, igual tenemos suerte! No, apenas hay cobertura y el cambio que nos ofrecen es 50 INR por euro cuando el normal esta a casi 80. Maldiciendo habernos gastado el poco cash que teníamos sin verficar antes el precio de la entrada, a suerte se apiada de nosotros y una pareja de Castellon nos regala 120 rupias; tenemos para las entradas! Pero meter la cámara son 100 rupias más y los controles en la puerta son bastante exhaustivos y no hay forma de colarla. La opción de entrar sin la cámara da mucho palo, así que preguntamos a los extranjeros en las taquillas si alguno nos cambia 20€ a un cambio más razonable. Los primeros resultan ser españoles de nuevo y una vez más nos solucionan el día y nos dan esas 100 rupias que nos faltan para meter la camara.

El templo es espectacular, con un detalle en los grabados que te deja sin palabras; totalmente simétrico y sin una columna igual, vale la pena entretenerse en los detalles. Se nota que no es temporada, ya que tampoco esta muy concurrido. Eso y que ademas corre un airecito bien fresquito nos permite echar una siestecita reparadora que nos cargue pilas para lo que nos queda.

“Cerca” del templo está el fuerte de Kumbhalgarh. Sobre las fotos pinta muy bien, pero sin cash y con el riesgo de que se nos haga de noche decidimos prescindir de las otras paradas previstas y tirar directo a Udaipur. La carrtera atraviesa los montes Aravalli y es la primera carretera de montaña que hacemos: igual de estrecha que las otras locales, con el mismo mal asfalto pero con muchas curvas y una brisa mucho más agradable que el desierto del Thar de donde venimos.

Creo que no había visto amanecer tantos días seguidos desde que tenía veintitantos y empalmaba las fiestas de todos los pueblos del Alto Mijares. En Udaipur haremos dos noches, con lo que almenos mañana podremos recuperar algo de sueño atrasado.

Jodhpur

Origen: Bikaner (6:30h)           
Destino: Jodhpur (13:15h) 
Km: 236.0         Tiempo: 6:06     
Alojamiento: Jodhpur Heritage Haweli 900 INR

Hasta ahora no he cumplido el plan original en ninguno de mis viajes en moto. Este no iba a ser una excepción. La idea era llegar hasta Jaisalmer, en medio del desierto del Thar y ya casi tocando a Pakistan, pero las horas hábiles para conducir estan haciendo mella en tan magnos objetivos y hay que sacrificar los dos días previstos en el desierto para asegurar los grandes objetivos del viaje: tigres y, sobretodo, el Taj Mahal.

Salimos pronto, aunque algo menos esta vez, rumbo a Jodhpur, la ciudad azul de la India, pero antes, de camino, hay parada obligada en el templo Karni Mata, conocido como el templo de las ratas. Unas seiscientas poblan el templo y son los descendientes de Yama, dios de la muerte hindú. Fueron convertidas en ratas por Karni Mata, encarnación de Durga, al no querer Yama resucitar a su hijo ahogado. Entre todas estas seis cientas, hay tres que se dejan ver muy poco y por eso son consideradas las mas sagradas y que mayor fortuna traen a quien logran verlas: las blancas; nosotros nos conformamos con las bendiciones de sus hermanas pardas, no se han dejado ver hoy.

No hay nada mas interesante por el camino, asi que nos salimos de la ruta principal pillando una carretera terciaria que sobre el GPS daba hasta algo de miedo. Al final ha resultado una carretera con muy buen asfalto que ha hecho del dia de hoy el más aburrido hasta el momento! Por suerte las alternativas próximas esta carrtera eran mucho más divertidas y hemos podido poner las Royal a prueba por arena y tierra.

Yo quería venir a Jodhpur por ser la ciudad azul, el Chauen indio, pero lo que realmente me ha impactado ha sido la fortaleza de Mehrangarh. Se erije imponent en lo alto de un precipicio coronando la ciudad y las 600 INR que valen la entrada bien las vale: su museo, sus preciosos acabados y celestinas, las vistas sobre la ciudad… no te lo puedes perder!

 

Bikaner

Origen: Mandawa (6:06h)           
Destino: Bikaner (12:13h) 
Km: 236.0         Tiempo: 6:06     
Alojamiento: Tanisha Heritage Haweli 1500 INR

Este está siendo un viaje muy diferente a todos los otros. No es que vaya acompañado cuando el resto han sido mayormente en solitario. No es que esté levantandome a las 5:00 para evitar las horas de máximo calor. No es que no vaya con Paraguacu u otra de mis motos. O igual sí, igual es un poco de todo eso pero creo que lo más marca la diferencia es la Royal Enfield en la que voy montado. Es un hierro, antigua, de carburación, con unos amortiguadores que te dejas el culo en cada bache, pero es noble y divertidísma. Me imagino como Ted Simon a lomos de su Triumph Tiger 100 rodando por “carreteras” minusculas de tierra y arena, aunque seguramente yo estoy pillando mucho más “asfalto”.

Las principales del Rajasthan son un horror para recorrer con la Royal. Rectas y anchas son soporiferas a partir de las 11 cuando la sensación térmica sube por encima de los 43°C y el aire quema al respirar. En cambio las carreteras secundarias son una gozada. Prácticamente desiertas, con un asfalto medio roto y parcialmente comidas por la arena, van trazando un entramado laberintíco que no siempre aparece en el GPS y mucho menos en el mapa. Hay tramos exigentues fisicamente, sobretodo aquellos más cercanos a los pueblos, donde la arena se ha comido totalmente el asfalto pero son esos tramos, los más próximos a los pueblos, los que tambien te dejan la imagen colorida de los vividos  rojos, violetas, verdes o azules de los saris. Y es que otra cosa no, pero la India es color por muy topicazo que suene.

El destino de hoy es Bikaner, a las puertas del desierto del Thar, y no podemos llegar a mejor hora para atravesarlo! Un mercancias cruza la ciudad antigua, rumbo a nuesto hotel, y el caos de tráfico que genera bajar la barrera del paso a nivel me saca una sonrisa. Y es que otra cosa no, pero la India es un tráfico caótico por muy topicazo que suene.

En Bikaner visita al fuerte Junagarh y al templo Jain de Bhandasar. Mañana cambio de planes! Que es un viaje donde se cumpla el planning original? Pues eso, que visto las horas útiles de moto y lo justo del calendario, toca renunciar a Jaisalmer y tirar directo a Jodhpur y así de camino podemos parar a ver el templo de Karni Mata

 

Mandawa

Origen: Delhi (5:55h)           
Destino: Mandawa (13:20h) 
Km: 263.0         Tiempo: 7:12     
Alojamiento: Hostel Shahi Palace 1800 INR

Con la consigna de evitar las horas de máximo sol, más por las Royal que por nosotros, madrugo lo que no he hecho en ningun viaje: no son las 5 y ya estoy en pie y con las alforjas listas. El sol empieza a puntar cuando nos ponemos en marcha, hace fresquito y las calles son todas para nostros, nada que ver con el Delhi de estos dos días. Como siempre, salir de las ciudades me cuesta más de la cuenta y en una ciudad tan grande com ésta aún más!

Ya a las afueras de Delhi el tema se pone interesante: no se si es que mi Garmin cada vez sabe más lo que me gusta o que las alternativas por aquí son escasas, pero dejamos las carreteras “principales” para avanzar entre campos y atravesando pequeños poblados. El ritmo no es muy alto, algunos trozos sin asfaltar y muchisimos rompemuelles que te hacen volar a ti y a tu equipaje: ni una hora fuera de Delhi y la botella de agua ha escapado por segunda vez de su prision atada a la bolsa trasera para campar libremente en alguna cuneta. No sería la única; un poco más tarde una de las garrafas de aceite sigue su camino y se queda en algún bache.

A partir de las 11 el calor aprieta y se hace muy pesado rodar, más aún para las Royal que a este ritmo no tengo claro que nos duren las dos semanas. Por suerte faltan solo 120km a Mandawa, un último apreton y estamos. Cruzamos Jhunjhunu, el pueblo principal de la zona, a 20km de Mandawa, y no tiene muy buena pinta, en menudo sitio vamos a parar!

Pero una vez en Mandawa, la cosa cambia. Nos instalamos en un Hotel chulísimo que Miquel ha encontrado en booking muy bien de precio. Decidimos comer en él y así darnos una ducha primero y una siesta después antes de recorrer el pueblo. El pueblo en su día debió ser una zona de dinero. Esta llena de havelis, mansiones de familias adineradas con un alto valor artístico tanto por su arquitectura como por sus pintas que llenan sus paredes con imagenes de los diferentes dioses hindús o de situaciones cotidianas. Segun el “guía” que nos encontró por la calle, muchos de ellos hacían de fumaderos de opio hasta su prohibición. Ahora sus propietarios emigraron a Delhi, Bombai y otras zonas más prosperas y estas mansiones cayeron desuso. Algunas se estan restaurando y convirtiendo en hoteles y la verdad que vale la pena pasarse por ellos.

Delhi

Aunque las ganas de empezar la ruta son grandes, un dia en Delhi para empezar a adaptarse a la India y probar un poco más las motos no es mala idea. Se puede ver Delhi en un día? Seguramente no, pero nuestro día ha sido bastante completo!

Despues de un desayuno decente, subimos en nuestras Royal para ir hacia el Fuerte Rojo: la mía arranca a la primera, la de Miquel no desembraga y se cala a la que pone marcha; una vez, dos veces y a la tercera el embrague si coje y podemos empezar marcha. Vamos por vias principales y a pesar del tráfico en poco más de 20 minutos estamos ahí.

Sin haber leído demasiado sobre él, nos conformamos con la foto desde fuera y decidimos adentrarnos a pie por Old Delhi. Camino al Chandni Chowk nos cruzamos con templos hinduistas, con un monton de capillitas, una para cada dios, donde llevar ofrendas; sijes y mezquitas. Ya en Chandni Chowk, uno de los mercados más antiguos de Delhi, destaca el mercado de especies. Con infinidad de callejuelas que salen de la via principal, sus olres y especies en suspension sirven de barrera al extranjero, impidiendole practicamente respirar para que no salga de la via principal. Desisitimos de callejear por aquí y ponemos rumbo a la Jama Masjid, la mezquita que refleja el mundo. Llegamos en plena hora de oración, con lo que la subida a la torre (121 escalones) esta cerrada. Va a ser la una y el hambre o más bien las ganas de sentarnos en algun sitio fresco nos hace tirar de guía para encontrar un sitio de buena comida local, picante como ella sola! Barriga llena, corazón contento! Asi que pillamos un tuk-tuk que nos lleve al parking donde tenemos las motos y por lo siguiente en la lista para ver.

Rumbo a Gurdwara Bangla Sahib, el GPS decide que nos falta emoción y que uno no puede deir que ha ido en moto por la India si no se ha cruzado Old Delhi a lomos de una. Si a pie es caotico, con la moto es aún más complicado. Choco con no menos de 5 bicis, motos y tuk-tuks, aunque el golpe se lo llevan los hierros de las maletas asi que hago como si nada y tiro para adelante. Despues de una hora y de habernos saltado alguna indicación ya que la calle que tocaba aún era más estrecha que por donde ibamos, estamos de nuevo en el punto de salida: el Fuerte Rojo!

Desistimos de las dos primeras paradas y nos vamos a por la Puerta de la India, un must en todas las guías, un truño que te puedes saltar en una visita corta a Delhi. De ahí, deshidratados por el calor, ponemos rumbo a la Tumba de Humayun, el broche perfecto para relajarse contemplando la puesta de sol despues de un día intenso por las calles de Delhi.