Riders Internacional

Cuando vivía en Perú contacto conmigo Gero, un uruguayo que se ha recorrido toda Sudamérica en moto, para proponerme entrar en el grupo de telegram de Riders Perú. Era (y es) un grupo formado por moteros peruanos con la idea de dar soporte a los moteros que circulan por el país y que pueden necesitar indicaciones sobre la ruta a seguir o algún tipo de ayuda. Pero el grupo no funciona sólo en Perú sino que esta presente en (casi) toda América latina. Se formó en Paraguay y se extendió rápidamente a Uruguay, Bolivia, Brasil, Argentina, Chile, Perú, Ecuador y Colombia. El año pasado hicieron su primer encuentro internacional en Paraguay y este año lo hacen en Bolivia.

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A mi me han sido de muchísima ayuda y gran parte de la ruta que he hecho por esas tierras ha sido gracias a ellos que me han orientado en lo que no me podia perder al pasar por cada país. Tan agradecido estoy, que me llevé el compromiso de convertirme en su embajador al llegar a Barcelona y promover aquí la comunidad Riders España con dos objetivo principales para mi: dar soporte a los compañeros de fuera que vengan a rodar por nuestras tierras y presentar a las comunidades del otro lado del charco a los moteros de aquí que vayan a dar salto a las américas.

Me ayudas a crear una red de soporte aquí? Te interesa que te presente gente ahí? Es muy sencillo! Créate una cuenta en Telegram si no la tienes ya y contacta conmigo. Las normas son sencillas: poner una foto tuya de perfil, mantener los grupos limpios, es decir a medida que vayas entrando en los diferentes países donde hay soporte de Riders Internacional se te ira agregando y habrás de salir de éste una vez abandones el país. También se pide que se sea activo mientras estas en ruta y vayas reportando tanto en tu grupo de origen como en el del país en transito tus intenciones y tu estado.

No sabes que es Telegram? Pues es una app de mensajería instantánea del tipo de WhatsApp pero que no va vinculada a un número de telefono, con lo que podrás unirte al grupo sin necesidad de compartir tu número con extraños. Es segura, las conversaciones van cifradas desde antes que lo hiciera WhatsApp y a mi impresión menos intrusiva que esta. Te la puedes descargar en las stores o acceder a la versión para ordenador desde su web

Kuélap, ahora sí

Origen: Tingo Nuevo (13:15h)           
Destino: Chachapoyas (14:50h) 
Km: 39.0         Tiempo: 0:59     Consumo: 5.2 l/100Km
Alojamiento: Chachapoyas Backpackers Hostel 30 PEN

Guardé la moto en el restaurante del hospedaje, eso sí, a las 6:00 abrían y la tenía que sacar. A las 6:05 estaba en la puerta (cerrada) con una cara de sueño brutal. Ya me iba bien madrugar, el teleférico abría a las 8:30 y quería pillar el primer turno para poder estar abajo a la hora del almuerzo. El restaurante abrió a las 7:20.

El viaje en teleférico cuesta 20 PEN ida y vuelta. La entrada se hace en grupos de 20, que es la capacidad del bus, cada 10 minutos. Al comprar la entrada escoges tanto el horario de ida como el de vuelta, pero el horario que escoges no es el de uso del teleférico, es el del bus lanzadera de la estación del teleférico a la oficina donde compras los billetes. Esto significa que 30 minutos antes de la hora que has seleccionado de vuelta has de estar subiendo al teleférico para bajar. En las cabinas caben 8 personas, pero el tiempo de espera entre una cabina y otra son apenas un par de minutos. El viaje en teleférico, como anuncian en todos sitios son 22 minutos. Lo que no te dicen es que necesitas otros 15-20 minutos en autobús  de las taquillas al teleférico. Es decir que si pillas el primer turno a la venta, el de las 9:00, estas llegando a la ciudadela a las 9:45. Como nota para mochileros, no está permitido el acceso a las cabinas con mochilas. Puedes llevar una pequeñita de hasta 2Kg, pero si tu plan es verlo de paso vas a tener que buscar alojamiento o consigna en Nuevo Tingo ya que la oficina principal tampoco ofrece servicio de consigna. El trayecto cruza el valle del río, pero no lo hace a altura, exponiéndolo a los vientos de la zona, sino que desciende hasta el río para luego volver a subir por la otra ladera. Las vistas son realmente espectaculares.

Kuélap se promociona como el Machupichu del norte. Las comparaciones son odiosas, pero si ellos mismos las fuerzan vamos a comparar. Kuélap está en explotación turística desde hace relativamente poco, con lo que aún no es muy conocido, si bien la inauguración del teleférico, el primero de Perú, hará subir su popularidad y traer más turistas. Hoy por suerte no está tan masificado como Machupichu. Por contra, el nivel de servicios para el turista es infinitamente menor. Nuevo Tingo sería el equivalente a Aguas Calientes. Mientras el segundo es horriblemente turístico, el primero apenas cuenta con 3 hospedajes relativamente nuevos (el mío estaba aún en obras) y otros tantos sitios para comer. A las 19:00, que es negra noche, no hay nada para hacer a pesar de ser viernes. Obviamente, todos estas diferencias en servicios se irán limando a medida que Kuélap se asiente como foco turístico y vaya atrayendo a más turistas, así que comparemos fortalezas.

La entrada a Kuélap son sólo 20 PEN frente a los tropecientos que vale la de Machupichu. Si quieres guía lo has de contratar a parte y suele costar unos 40 PEN, eso sí, el sábado va a ser difícil que encuentres uno, la mayoría descansa por su religión con lo que o lo traes de Chachapoyas o tienes la suerte de caerle bien al guardia de seguridad para que te acompañe y te vaya explicando algo. Cuando visitas Machupichu te dicen que esta al 40% de explotación arqueológica, que queda mucho por descubrir aún. La sensación que me dio a mi es que es un gran poblado, donde fácilmente ves las diferentes edificaciones y puedes pasear por sus calles durante horas. En Kuélap te dicen que no está ni al 20%. Puedes ver la base de los edificios, hay muchas zonas cerradas al publico por trabajos de recuperación y la vegetación es abundante pudiéndote llegar a dar la sensación que eres Indiana Jones descubriendo tú la fortaleza. Eso sí, en poco más de dos horas, aun parando a hacerte todas las fotos posibles, has pasado por todos los rincones.

En definitiva, Kuélap y toda la región bien vale una visita pero que nadie te venda que vienes al Machupichu del norte o la decepción será mayúscula.

 

De vuelta a Perú

Origen: Coroico (10:00h)           
Destino: Yunguyo (19:00h) 
Km: 274.4         Tiempo: 7:26     Consumo: 5.1 l/100Km
Alojamiento: Las Palmeras 50 PEN

Y si me voy a Rurrenabaque? Tengo la sensación que me queda mucha Bolivia pendiente. Me voy con muchas ganas de haberme atrevido a hacer la 25 de Cochabamba a Coroico, con ganas de haberme adentrado en el Beni o de haber llegado al Amazonas boloviano por Trinidad. Pero no, hoy toca ir hacía Perú. Las mismas ganas de quedarme son las que tengo de volver a la zona de confort que es Lima y poderme lamer las heridas. El hombro y la pierna me duelen bastante a ratos y aunque en la moto se me olvida si estoy notando que después de la caída no fluye igual, vuelvo a fijarme demasiado en el destino en lugar de disfrutar del camino y así no quiero seguir.

Aunque estoy listo pronto, cometo el error de pararme a desayunar en un bar de la plaza. Espero sea algo rápido y aprovechar el wifi para ver hasta donde puedo llegar hoy. La idea es Puno. Pues se le ha acabado el saldo del wifi al bar y entre que lo contrata y me hace el desayuno se me ha ido una hora! En teoría es todo asfalto, aunque en La Cumbre hay una carretera (la 41) que me evitaría entrar en La Paz y que me lleva directo a El Alto. Este trozo es de ripio y no me aparece ni en el mapa ni en el GPS. Paro de nuevo en la gasolinera de ayer y me encuentro con un suizo que ha comprado una BMW 650 en Santiago y va también hacia el norte, hasta Cartagena donde espera poderla vender. El va hoy a La Paz y es que ha llegado a Coroico por la 25. Le ha costado cinco días desde Cochabamba, vadeando un río con casi un metro de profundidad y subiendo por carreteras como la de la muerte pero con sin el firme compacto. Claramente no habría podido hacerla yo! La niebla, aunque no tanto como ayer, es densa cuando te acercas a La Cumbre. Por ahí pregunto sobre la 41 y recibo información contradictoria para variar. Unos me dicen que está muy mal porque esta en obras, otros me dicen que se pasa sin problema y que hay que tomar un desvío a la izquierda. Voy a probar a ver que tal, si me evita entrar en La Paz vale la pena. Subo hasta los 4750msnm con buen ripio y cuando empieza la bajada la niebla vuelva a aparecer a la vez que la carretera se estrecha. De nuevo los miedos superados en el norte argentino aparecen. No voy a ganar tiempo yendo por aquí, más bien al contrario, así que mejor me doy la vuelta y voy por La Paz.

De nuevo la vía seleccionada por el GPS, la que me evita bajar al centro de La Paz y me permite bordearla a mitad del cerro está cortada por obras. Con algo más de práctica que ayer consigo una ruta alternativa que no me hace perder mucho tiempo para llegar a El Alto. El Alto es tan caótico o más que La Paz, plano sí, pero lleno de combis, taxis, mototaxis y camiones peleándose por un trozo de carril. De nuevo la vía que he de tomar esta cerrada por obras. Están construyendo una autopista hasta Copacabana, pero en lugar de hacerlo por carriles, aquí directamente no hay paso y lo peor de todo, no hay ninguna indicación de vía alternativa. Pruebo de entrar en la carretera a Copacabana (RN2) un poco más adelante, pero igual no hay paso. Voy a asegurar el tiro y dar un rodeo mayor. Pillo la 1 dirección Laja y un poco antes de llegar giro a la izquierda. Pregunto en la gasolinera y me confirma que es por ahí, pero eso es un descampado con algunas casas dispersas a los lados. Ni hay camino marcado ni se le espera! Aún así el hecho de ver camiones viniendo de frente me da esperanza que si sea el camino hasta la autopista a Copacabana. Con un poco de intuición y algo de suerte llego por fin a la autopista.

El paso “fácil” a Perú es por Desaguadero, bordeando el lago Titicaca, pero yo quiero entrar por Copacabana – Yunguyo y quiero entrar por ahí porque implica cruzar el lago por el estrecho de Tiquina. Para cruzar el lago hay unas barcazas con unos tableros a la altura de los ejes de un autobús. El problema es que hay huecos entre los tableros, nada significativos para un coche, pero algo más complicados para una moto ya que hay que vigilar que la rueda delantera o peor aun la pata de cabra no se meta en uno. Dejo la moto con la marcha puesta y la pata de cabra y me siento a disfrutar del viaje pero el primer vaivén me hace saltar a coger la moto! Como se balancea eso!! En el centro el oleaje es mayor y suerte que he pillado la moto porque no confío nada en que en un vaivén de estos se hubiera movido para el lado contrario a la pata de cabra y a ver luego como levantaba la moto! Han sido unos 10 minutos algo tensos, pero estoy al otro lado! Me ayudan a bajar marcha atrás y pago los 20 PEN que cuesta la moto. Hay que vigilar a la salida del embarcadero. Si sale hacía la derecha se pasa por una platica donde suele estar la policía en busca de su coima. Saliendo a la izquierda se llega igual a la carretera y te los puedes saltar.

Copacabana es un destino típico de mochilero. Es un buen lugar para hacer noche y cruzar a la Isla del Sol, pero yo ya lo conozco de cuando viaje por Perú, así que todo lo que le voy a invertir es media hora en ver si encuentro un adhesivo de la bandera de Bolivia para Paraguaçu. Recorro todas las tiendas de souvenirs sin suerte, así que ya lo compraré en Perú o lo mandaré hacer. Los trámites de la salida de Bolivia son bien rápidos: sellar el pasaporte y entregar el permiso de internación temporal de Paraguaçu. En Perú, en cambio, los trámites me llevan bastante más tiempo. El primer problema lo tengo con el pasaporte. En la embajada de Brasilia se equivocaron y pusieron mal mi apellido paterno. Hasta ahora lo he podido usar sin problemas, pero como he rellenado la tarjeta de migraciones con el apellido correcto el agente de migraciones se da cuenta y me dice que hay un error. Ademas, al haber sido residente en Perú el nuevo no les cuadra con los datos del sistema y no me puede sellar ese pasaporte. Por suerte llevo el viejo que no inutilicé al recibir el nuevo y con ese si puedo entrar. Yo que quería tener todos los sellos del viaje en el mismo pasaporte! El siguiente problema es en la aduana. Para entrar al país he de tener un seguro vigente que incluya expresamente Perú. A efectos prácticos esto es el SOAT peruano, que no hay forma de conseguir por internet y que mi idea era comprarlo ahí en la frontera o en su defecto al llegar a Puno. En la frontera no hay donde comprarlo, la opción es llegar a Yunguyo a 4km y hacerlo ahí. Les pido que me dejen pasar y que lo primero que voy a hacer es ir directo a Yunguyo y sacarlo ya que conozco a la policía peruana y se que me van a parar en cuanto vean la moto y si no lo tengo me va a costar una buena coima. No hay forma, sin seguro no hay permiso de internación para Paraguaçu, con lo que me toca pillar un mototaxi, ir hasta Yunguyo, sacar el SOAT (en la plaza principal hay un puesto donde los hacen) y volver en otro mototaxi a la frontera para hacer los papeles de Paraguaçu. En total me ha llevado casi dos horas entrar a Perú. Ya no hay forma de llegar a Puno con luz, así que mejor hago noche en Yunguyo.

La carretera de la muerte

Origen: La Paz (9:30h)           
Destino: Coroico (17:00h) 
Km: 128.2         Tiempo: 4:53      Consumo: 5.2 l/100Km
Alojamiento: Hostal Uchumachi 30 BOB

Si La Paz de noche impresiona, hay que verla de día! Calles y callejuelas se cruzan enroscadas en un sube y baja sin tener muy claro donde te llevaran. La intuición de girar por una calle para ir a pillar esa otra aquí no sirve de mucho y te puedes ver ante una pendiente casi vertical si giras por donde no toca. A pesar del GPS y de google Maps, me ha costado casi dos horas salir de la ciudad. Todo por una calle en obras por la que no podía pasar y la insistencia de estos a llevarme por esa. Cuando finalmente conseguí llegar a la vía principal de salida, mi objetivo era llenar el depósito entes de irme. Misión imposible! Directamente lo he probado con el bidón en una: “No, no tenemos el sistema habilitado para extranjeros y para nacionales necesito una copia del DNI o un número de placa”. Bueno, lo probaremos en la siguiente. Misma respuesta! En las próximas dos no quedaba gasolina, sólo diesel y en las últimas, ya en la salida de La Paz tampoco podían/querían vender a extranjeros. La próxima está en Cotapata a 41km; supuestamente tengo 55km de autonomía, pero me han dicho que la gasolina por ahí es aun de menor calidad.

La salida de La Paz pasa por La Cumbre a los nada desdeñables 4650 msnm. Hay algunos miradores sin mucho que apreciar, pero justo cuando empieza la bajada y aparecen los Yungas la cosa cambia: no hay donde parar y el paisaje es abrumador! Un gran valle cubierto por una densa niebla aparece. Una pista se abre a la derecha y desciende serpenteante el valle. Columnas de niebla son empujadas por el aire pareciendo un humo blanco. Ahí es donde me tengo que meter yo? Voy descendiendo la carretera a la búsqueda de la entrada a “La carretera de la muerte” y me voy metiendo de lleno en la niebla. Apenas se ve a 20 metros y por poco me salto la gasolinera por no verla. Mientras lleno el bidón a la niebla se suma una lluvia constante. A ratos fina, a ratos abren el grifo y moja de verdad. Quizás no he escogido el mejor día para hacer la carretera de la muerte. Tres furgonetas de turistas pasan para hacerla con las bicis, mayor atractivo turístico de la zona, así que me pongo en marcha y me acerco a ver que tal.

La carretera de la muerte fue declarada en 1995 la carretera más peligrosa del mundo. Construida en el 1930 por presos paraguayos procedentes de la guerra del Chaco, era la vía principal entre La Paz y los Yungas. Es estrecha, empinada y con un precipicio a la izquierda (sentido Coroico) de entre 240 y 800 metros de caída vertical. Estas características hacen que sea la única carretera de Bolivia donde se circula a la inglesa, por la izquierda, para que el conductor vea lo que le queda de carretera antes del abismo, cosa que no evitó que registrara un promedio de 96 muertes anuales. Ahora, con la nueva carretera, ha quedado como una de esas carreteras míticas para moteros y como atractivo turístico para gringos que la descienden en bicicleta. La entrada me tiene acojinado, un camino de no más de tres metros de ancho tapado por una densa niebla y un cielo gris con llovizna. Dudo, dudo mucho y finalmente mis miedos me ganan y decido no hacerla. Es tarde y no quiero dormir en La Paz para que mañana se me vuelva a hacer tarde, así que seguiré por la nueva, dormiré en Coroico y mañana que la previsión del tiempo es mejor ya la haré.

Empiezo el descenso a Coroico por la nueva entre la densa niebla y con una constante lluvia. Que bien que he hecho rajándome! Cruzo un túnel y el cielo se abre, la niebla desaparece y el sol aparece tímidamente. Y si mis miedos eran excesivos? Llego a una curva a izquierdas y al fondo se ve la carretera que venía a hacer. Esta bajando un autobus. La vista es clara y no parece que sea tan complicada. Soy un cagón! Me doy media vuelta y me propongo hacer lo que he venido a hacer. La entrada sigue con la misma niebla o más. Sigue lloviendo, pero no hay vuelta atrás, más adelante está bien, lo he visto! Tal como empieza el descenso hay un puesto de control, ilegales por lo que me enteraría después. Me cobran 5 bolivianos por entrar y me dicen que en media hora estoy al otro lado. El camino es ancho, con muy buen ripio y se puede hacer tranquilo. La niebla va levantando y pararía en cada curva a hacerme una foto. Así llegas a la primera cascada que cae en medio de la carretera. El agua ahí se ha comido parte del camino y es bastante estrecho. Lo que debía ser venir en autobús por esta carretera, eso si debía dar miedito! Llego al puesto oficial. Les explico que ya he pagado arriba y es donde me informan que son ilegales. Que ellos cobran 25 BOB y que son los que realmente trabajan en la carretera: tienen una ambulancia y una excavadora para limpiar los derrumbes que se producen más abajo. Los próximos 8 kilómetros son los más peligrosos: hay muchas cascadas y algunos derrumbes, me avisa. Luego hasta Yapala son 8km más y 10 más hasta Coroico. En Yapala voy a tener que enseñar el tíquet o me volverán a cobrar, pero ya está no he de pagar en ningún tramo más. Pago y avanzo. Eso de los 8km más peligrosos me ha metido un poco de miedo en el cuerpo. La verdad que es donde esta el suelo peor, hay más piedra suelta y alguna llana que patina un poco. La carretera es más estrecha y la niebla ha vuelto a aparecer. Adelanto a una camioneta alemana. Mejor saber que llevas a alguien detrás que te puede ayudar en caso de necesidad. Va, al final no ha sido para tanto! Cuando ya estoy celebrando haber hecho la carretera de la muerte un último obstáculo: una de las muchas cataratas que caen por la montaña ha crecido bastante y el arroyo baja con mucha más agua y fuerza que hace diez minutos según me cuenta un local. Va a ser el “río” con más fuerza que he cruzado hasta ahora, pero no hay alternativa. El local me mira y se sonríe con mis miedos. Fijo la vista en la otra orilla, intento hacer una diagonal a la corriente y doy gas. Listo, crucé! Ahora sí puedo decir que he hecho la carretera de la muerte!

La Paz

Origen: Villa Tumari (8:30h)           
Destino: La Paz (20:00h)
Km: 535.6         Tiempo: 10:20      Consumo: 4.6 l/100Km
Alojamiento: Alcalá Apart Hotel 80 USD

Un día que salgo pronto y es el primero que tengo problemas para llenar el depósito en Bolivia. Bolivia tiene la gasolina subvencionada para los locales y casi al triple para los extranjeros. Hasta ahora he cargado directamente al depósito sin problemas, pagando en la memoria de casos como local y en otros un precio intermedio. He tenido suerte ya que muchos cuentan que no les quieren servir ni pagando a precio de extranjero. Esto me ha pasado en Villa Tumari por primera vez, después de hacer toda la cola me han dicho que no me servían, ni siquiera en el bidón. Por suerte hay otra gasolinera en el pueblo y ahí si me han servido en el bidón a precio local, pero con la tontería he perdido una hora para llenar el depósito y salir.

Lo que anoche se intuía como la mejor parte de la jornada, hoy, con luz y la viveza que le da la lluvia de la noche se confirma. Selva alta, torrentes cargados que van a parar al Espíritu Santo. El asfalto en general es bueno, aunque hay algunos sustos y trozos adoquinados. Lo que complica la circulación es el alto tráfico de camiones que con las fuertes subidas no pasan de 10km/h y las coméis asesinas que adelantan en cualquier situación, tirándote al arcén en más de una ocasión. En un momento el paisaje cambia por completo, ha sido tomar esa curva y la selva alta da paso a un paisaje más de alta montaña; debemos estar ya a unos 3000msnm. Antes de iniciar la bajada a Cochabamba paro con unas tenderas que me venden unas fresas. No son nada del otro mundo, pero tenía antojo. Cochabamba parece bonito, pero lo paso lo más rápido posible, aunque no es tarea fácil, es domingo y la carretera esta llena de gente haciendo cola en las chicharronerias o comprando en los mercados ambulantes.

Pasado Cochabamba la carretera tiene bastantes tramos en obras. Están ensanchando la actual para poder hacer una autopista. Aun así, los tramos de obras son de buen ripio. Una vez más el mayor problema es el tráfico. Claramente se me va a hacer de noche en ruta, pero a partir del desvío a Oruro, donde se transforma en la RN1, es autopista relativamente nueva, con lo que no hay problema. El sol cae y el cielo se llena de tonos anaranjados, rojizos y violetas. Lástima que yo esté circulando hacia el norte y que esos colores los tenga a mi izquierda. Tampoco da para parar a tomar fotos, quiero llegar ya! Me vuelve a sorprender (y enfurecer) lo reacios que son los bolivianos a encender las luces del coche. Que es gratis!! Sí, aun se ve y no necesitas las luces para alumbrarte, pero las luces también cumplen la función de ser visto. Si no las enciendes, llevas un coche gris y oscuro y vienes comiéndome el culo, no me voy a apartar más que nada porque no te he visto!

Llego a El Alto que es totalmente de noche. No me gusta llegar a una ciudad desconocida de noche, no sabes por donde te estas metiendo y eso me pone nervioso e inseguro. La Paz no es precisamente una ciudad amigable que vaya a apaciguar este aspecto. El Alto tiene mala fama y la verdad que de noche no acompaña. Hay verbenas populares, supongo que en celebrando la Candelaria, y eso hace que haya aún más tráfico y caos. Gente que se va de la verbena, gente que llega, gente que no se mantiene en pie y va por medio la calzada intentando pillar un taxi esquivando con la agilidad de un yonki al resto de vehículos. El GPS me dice que gire por una calle muy oscura y a mi me entra el canguelo y sigo por la principal. Ahora me hace cruzar la vía del tren sin paso ni nada y con un badén importante. Finalmente parece que me lleva por la principal y eso implica empezar el descenso a La Paz. La vista es imponente toda iluminada y con los nevados intuyéndose al fondo, pero cuando giro para empezar la bajada todo eso se desvanece. Menuda pendiente!! A quien se le ocurrió crear una ciudad aquí? La bajada al hotel me hace sudar la gota gorda. Todas las calles son doble sentido, tienen pendientes mayores que el Anglilú y giros imposibles con la moto cargada. Vale la pena conocer esta ciudad.

A Cochabamba me voy

Origen: Samaipata (10:00h)           
Destino: Villa Tunari (20:00h) 
Km: 468.9         Tiempo: 8:00      Consumo: 4.8 l/100Km
Alojamiento: Hotel Copacabana 80 BOB

No me gustaba el plan de darme la vuelta. En la gasolinera me dijeron que estaba dando un rodeo importante. Google me dice 11h para hacer algo más de 600km mientras que por la vieja me dice 3 horas menos. Es asfalto, seguro que le puedo recortar algo mientras que por el otro lado estoy a expensas del paso de las obras. Va, si ayer decidiste ir por la nueva, deja de hacer el ganso y ves por la nueva!

Me había marcado dos horas hasta llegar a Santa Cruz y si iba cumpliendo los plazos llegaba de día a Cochabamba. Santa Cruz esta organizada en anillos, con lo que si la bordeo por el exterior no habrá mucho caos. Esa teoría y con ella la esperanza de llegar de día a Cochabamba se fue al traste por dos razones. La primera, que en el anillo exterior es zona de mercado, de mototaxi y de todo el jaleo que esto conlleva. La segunda, que el GPS decidió que tenía que llegar a un anillo interior par “bordear” la ciudad.

De Santa Cruz sale una interminable recta que es la nueva carretera a Cochabamba, la RN4. El día se pone feo, hace mucho aire y voy bordeando unas enormes nubes grises. Se nota que he vuelto a la zona más tropical y a pesar del aire el calor y la humedad son notables. Pese a ser asfaltada, no voy tan rápido como me gustaría y es que hay bastante tráfico. Mucho camión y lo que es peor mucha combi (furgoneta de pasajeros) que adelanta en las situaciones más increíbles. Aún así, armado de paciencia, voy sorteando vehículos y avanzando lo más rápido que puedo.

Son las 18h cuando llego a Villa Tunari. Han sido 300km de recta y aquí empieza la zona de curvas más bonita del día. Me quedan 2 horas de luz y 160km hasta Cochabamba que se suelen hacer en unas 3 horas. Llegaré de noche a Cochabamba, pero llegaré! Empiezo a subir y la carretera, comparada con los tedioso 300km hasta aquí, es una maravilla. Curvas en medio de la selva más húmeda. Después de 15km decido que no, que no vale la pena perderme lo mejor del día por llegar a Cochabamba y que ya no va de un día. Mejor me doy la vuelta, duermo en Villa Tunari y mañana disfruto de día de estos 160km.

Aunque me cueste saber que día de la semana es, es sábado y el resto de mortales no lo han olvidado. Encontrar alojamiento en Villa Tunari no es fácil y no es por falta de sitios, es que la mayoría están completos o se van totalmente de presupuesto para lo que ofrecen. Estoy aburrido de tanto pollo, pero mientras busca donde dormir he visto varios restaurantes con pescado a la parrilla. Es pescado de río, que no me gusta nada en Europa, pero los de aquí son mucho más sabrosos, así que me voy directo. Hacía más de un mes que no comía pescado, que ganas tenía!

Varado en Santa Cruz

Origen: Vallegrande (9:30h)           
Destino: Samaipata (19:00h) 
Km: 304.5         Tiempo: 7:29      Consumo: 5.0 l/100Km
Alojamiento: Hostal Nómada 200 BOB

Después de mucho dudar, la opción de La Higuera la descarté. Cómo mínimo me iba a llevar 4 horas ir y volver y luego me quedaban otras 8 hasta Cochabamba. Sí, no hay prisa, podía haberme quedado por el camino, pero tengo ganas por intentar recuperar tiempos y avanzar y La Higuera creo que tiene poco que ofrecerme más allá del llegar a ella, que no es poco!

Hoy voy más fluido en el asfalto. Aprovecho el tramo hasta Mataral que hay buen asfalto para ir algo más rápido. En Mataral, al empalmar con la antigua carretera Santa Cruz – Cochabamba (RN7) el asfalto está más roto que el tramo que hice ayer. Eso hasta llegar a Comarapa. Ahí empieza el ripio y las obras. Pregunto en el peaje y me dicen que es solo un tramo aquí y luego otro un poco más allá, con lo que no me preocupo mucho. Después de un buen rato de subida y visto que las obras y el ripio no son sólo “un tramo aquí”, paro a bajarle la presión a las ruedas resignado a comerme el ripio que me quise evitar al no ir a La Higuera. La verdad que el ripio no esta muy mal y sólo hay algún tramo con algo más de piedra grande o de arena, pero el viento apretar y se ven unas nubes grises al final. Nubes? Niebla!! Un denso banco de niebla cubre todo el valle y la carretera me lleva directo hacia él. Las obras se intensifican y el precipicio parece mayor pero por suerte voy detrás de un camión que me sirve de escudo y guía. Las gafas de sol no ayudan a seguir al camión pero si paro a cambiármelas pierdo su huella. No hay forma, he de parar. Me cambio las gafas y parece que la niebla se hace aun más densa. Sigo, paro o me doy la vuelta? Pregunto a un camión que baja y me asegura que en unos 10km la niebla desaparece y luce el sol. Venga, eso es media horita de miedo y luego ya está Cochabamba con sol. He perdido mi oportunidad. La carretera esta cortada por estar tirando piedra. “Cuanto tardan en abrir?” – “Entre dos horas y dos horas y media” – me responde el operario, el mismo que dos minutos antes me había dicho que en dos horas estaba en el asfalto y en otras dos estaba en Cochabamba, con lo que llegaba con luz aún. Vamos a ver, si son las 14:30h y el sol se pone a las 19:30, tengo 5 de luz. Si según tu tardo 4 horas (que yo no me lo creo) y vas a tardar un mínimo de dos horas en darme paso… los números no me dan! “Mañana es lo mismo?” – “Si viene pronto no, pero a partir de las 9 estará cerrada igual que hoy. Pero vamos dando paso!” Ante tal incertidumbre y con la poca confianza que me da la información recibida tomo una drástica decisión: voy a desandar lo andado e ir por la nueva.

Paro en Comarapa para volver a inflar ruedas. Si voy un poco rápido llego a Santa Cruz con los últimos rayos de luz. Meeeec! He pillado al gomero que no tiene el gancho adecuado para motos. En lugar de subirme las ruedas me las ha vaciado. Lo que deberían ser cinco minutos me ha llevado más de media hora. En Mainara paro a llenar el deposito. La chica muy amable me lo hace a precio nacional. Sigo en ayunas y van a ser casi las 18h. Creo que renuncio a llegar a Santa Cruz y haré noche en Samaipata. De Samaipata me quedan casi 600km si voy por la nueva y la mitad si vuelvo a intentarlo por la vieja. Mañana es sábado, igual no trabajan y el paso es continuo, aunque la niebla seguirá estando por lo que me han dicho.