Riga

Origen: Tallin (11:30h)           
Destino: Riga (18:25h)
Km: 363.1         Tiempo: 5:49     Consumo: 5.6 l/100Km
Alojamiento: Rixwell Old Riga Palace Hotel 42 EUR

Cada mañana me cuesta más levantarme y mañanas como hoy me apetece estar en casa y quedarme el día en el sofá viendo la última temporada de Narcos. Pero no hay otra, toca ponerse en marcha si no quiero volver a tener que hacer las maratones de kilómetros que hice los primeros días.

Confiado en que ya estoy más al sur, ayer pase calor al llegar a Tallin, le quito todas las capas al traje de moto, lo que acabo siendo un error, y me pongo en marcha. Voy rumbo Riga y lo más rápido es pillar la “autopista” 4 que baja recto y en poco más de tres horas estoy ahí. A los pocos kilómetros estoy aburrido de la autopista, una carretera de doble sentido recta y sin nada con que distraerse. Hace mucho aire, lo que menos me gusta cuando voy en moto después de las tormentas a más de 4000msnm. No llega al aire del sur de Argentina, pero no es nada cómodo conducir con estas rachas de viento y las turbulencias que provocan los camiones que me cruzan en sentido opuesto. Reviso el GPS y buscos carreteras secundarias que me lleven en el mismo sentido y vaya sin son secundarias! Me meto por carreteras sin asfaltar, pistas de ripio y caminos angostos, algunos sin salida, otros que me llevan a maravillosos lugares. Cruzo Estonia por las zonas más rurales, entre campos de cereal y pastos para las ganaderías. El día se ha vuelto feo, está gris y hace frío, pero dejo Estonia feliz por haber escogido esos caminos, caminos que no hubiera escogido con certeza si hubiera hecho este viaje en 2014, cuando lo planeé por primera vez.

La llegada a Riga se me hace pesada. Todo y que la intención era pasar de largo, estoy helado y he buscado un hotel en el centro histórico para, ya que paro aquí, poder explorar un poco la ciudad. Para llegar al centro hay que atravesar toda la ciudad y eso supone comerse un buen atasco y un montón de semáforos. No sé si es el día gris, que hace más frío que ayer o que yo estoy más cansado, pero el centro de Riga, aunque hermoso, me deja como el día, frío.

Tallin

Origen: Luakaa (10:03h)           
Destino: Tallin (19:13h)
Km: 384.3         Tiempo: 4:40     Consumo: 6.2 l/100Km
Alojamiento: City Hotel Tallin by Unique Hotels 43 EUR

El día levanta soleado y cálido, ideal para rodar. La idea es hacer el stage del Rally de Finlandia más famoso, el de Ouninpohja, y de ahí ir directo a Helsinki para pillar el ferry a Tallin. Hay uno a las 16:30 con lo que debería estar en el muelle sobre las 15:30 para embarcar sin problemas.

El mundial de ralis no es algo que siga mucho; después de la retirada de Carlos Sainz dejó de ocupar parte de la parrilla de TV pero recuerdo las espectaculares imágenes de los coches volando en el rally de Finlandia, entonces Mil Lagos. Uno de los tramos más espectaculares de todo el mundial es Ouninpohja, lleno de curvas ciegas y cambios de rasante que hacen que los coches lleguen a saltar hasta 58 metros. El tramo son unos 26Km que Sébastien Ogier logró hacer en un tiempo de 15:08.9 y una velocidad media de 130.7 km/h. No era mi intención batirlo, menos con Catarina cargada, pero a pesar de algún recto y alguna curva mal trazada, estoy contento con mis 25:04. Me lo he pasado teta!

Acabado el tramo me asalta LA duda: y si me quedo un día más en Finlandia y hago el resto de tramos que me quedan hasta Helsinki? La verdad que las pistas rápidas de este país son una pasada y la tentación es enorme, pero esta vez seguiré el plan y continuaré hasta Tallin.

El ferry a Tallin es enorme y esta vez soy la única moto; creo que es más habitual hacer el recorrido a Nordkapp en sentido inverso al que yo lo he hecho, al menos me he encontrado más motos en ese sentido que en el mío. No me suele gustar visitar ciudades cuando viajo en moto: es un coñazo aparcarla, tener que vigilar con los bultos y pasear cargado con el equipo de moto, pero en Tallin he buscado un hotel céntrico donde pasar la noche y si soy rápido con la ducha me da tiempo a una visita rápida por el centro.

Tallin ha ido pasando de mano en mano como la falsa moneda. Conquistada en el s.XIII por los daneses estos la vendieron a los teutones un siglo después. De esta época es su centro histórico, coronado con el ayuntamiento del s.XIV. Luego fueron los suecos los que gobernaron la región para finalmente caer en manos de Rusia siendo luego una de las primeras repúblicas en declarar su independencia tras el colapso de la URSS.

Me queda pendiente volver a Tallin, aunque en casi dos horas he visto fugazmente casi todos sus atractivos turísticos, me ha quedado pendiente poder cenar en  Olde Hansa, una taberna medieval realmente única y que incluye carne de oso en su carta.