Tallin

Origen: Luakaa (10:03h)           
Destino: Tallin (19:13h)
Km: 384.3         Tiempo: 4:40     Consumo: 6.2 l/100Km
Alojamiento: City Hotel Tallin by Unique Hotels 43 EUR

El día levanta soleado y cálido, ideal para rodar. La idea es hacer el stage del Rally de Finlandia más famoso, el de Ouninpohja, y de ahí ir directo a Helsinki para pillar el ferry a Tallin. Hay uno a las 16:30 con lo que debería estar en el muelle sobre las 15:30 para embarcar sin problemas.

El mundial de ralis no es algo que siga mucho; después de la retirada de Carlos Sainz dejó de ocupar parte de la parrilla de TV pero recuerdo las espectaculares imágenes de los coches volando en el rally de Finlandia, entonces Mil Lagos. Uno de los tramos más espectaculares de todo el mundial es Ouninpohja, lleno de curvas ciegas y cambios de rasante que hacen que los coches lleguen a saltar hasta 58 metros. El tramo son unos 26Km que Sébastien Ogier logró hacer en un tiempo de 15:08.9 y una velocidad media de 130.7 km/h. No era mi intención batirlo, menos con Catarina cargada, pero a pesar de algún recto y alguna curva mal trazada, estoy contento con mis 25:04. Me lo he pasado teta!

Acabado el tramo me asalta LA duda: y si me quedo un día más en Finlandia y hago el resto de tramos que me quedan hasta Helsinki? La verdad que las pistas rápidas de este país son una pasada y la tentación es enorme, pero esta vez seguiré el plan y continuaré hasta Tallin.

El ferry a Tallin es enorme y esta vez soy la única moto; creo que es más habitual hacer el recorrido a Nordkapp en sentido inverso al que yo lo he hecho, al menos me he encontrado más motos en ese sentido que en el mío. No me suele gustar visitar ciudades cuando viajo en moto: es un coñazo aparcarla, tener que vigilar con los bultos y pasear cargado con el equipo de moto, pero en Tallin he buscado un hotel céntrico donde pasar la noche y si soy rápido con la ducha me da tiempo a una visita rápida por el centro.

Tallin ha ido pasando de mano en mano como la falsa moneda. Conquistada en el s.XIII por los daneses estos la vendieron a los teutones un siglo después. De esta época es su centro histórico, coronado con el ayuntamiento del s.XIV. Luego fueron los suecos los que gobernaron la región para finalmente caer en manos de Rusia siendo luego una de las primeras repúblicas en declarar su independencia tras el colapso de la URSS.

Me queda pendiente volver a Tallin, aunque en casi dos horas he visto fugazmente casi todos sus atractivos turísticos, me ha quedado pendiente poder cenar en  Olde Hansa, una taberna medieval realmente única y que incluye carne de oso en su carta.

Finlandia

Origen: Russenes (11:48h)           
Destino: Saariselkä (18:15h)
Km: 354.5         Tiempo: 5:05     Consumo: 5.5 l/100Km
Alojamiento: Apartments Kuukkeli Hirvas 54 EUR

No he llegado a tiempo de ver el sol de medianoche, pero ayer hasta pasadas las 22h había claridad y hoy antes de las 4am ya entraba la luz por la ventana. Para mi, que me despierto con facilidad es un problema ya que me desvelo sin acabar de arrancar y luego, cuando realmente me he de levantar, me entra el sueño.

Hoy entro en Finlandia, en Laponia, hogar de Joulupukki (Santa Claus). La idea es llegar lo más cerca de su taller, ya que con las horas que salgo no me da para llegar hoy hasta ahí. Bordeando el Porsangerfjorden llego hasta la frontera con Finlandia sin darme cuenta, pensando en repostar y en no atropellar a alguno de los renos que cruza la carretera sin mirar; si el coche de viene de frente te hace luces no es que lleves algo raro, es que hay un reno en mitad de la carretera unos metros más adelante: por poco me llevo uno a 120km/h antes de aprender esto.

Ya en Finlandia lo más rápido es seguir por la 92 hasta Inari y de ahí la E75 hacia Rovaniemi (hogar de Santa Claus), pero a la derecha sale un camino que parece llevarme a Inari también y tiene pinta que no estará asfaltado. El GPS me da una distancia similar y un tiempo aceptable, con lo que por ahí que voy. Efectivamente el inicio asfaltado da lugar a una pista de ripio ancha por el medio del bosque. Empiezo a circular por la grava y noto mucha inestabilidad delante, con lo que paro a bajarle la presión a ver si mejora. Algo hace, pero definitivamente las tan afamadas TKC70 me han decepcionado muchísimo. Son alabadas como unas de las mejores cubiertas doble propósito para maxitrail y a mi no me han dado seguridad ni en asfalto ni me la están dando ahora en grava; iba mucho más seguro con las K60. Tampoco me han convencido en cuanto a durabilidad, las tengo bastante deformadas ya y solo llevo 6000km con ellas; esta claro que no volverán a ser una opción a montar.

No me he dado cuenta que en Finlandia van una hora más tarde, con lo que en realidad son las 18h. La última hora la he hecho bajo la lluvia y estoy cansado, así que por hoy mejor lo dejamos aquí. Me faltan 260km hasta Rovaniemi, así que tendré que aprovechar hoy para escribirle la carta.

 

Nordkapp 71°20’21”

Origen: Skibotn (11:08h)           
Destino: Russenes (21:15h)
Km: 656.0         Tiempo: 8:05     Consumo: 5.5 l/100Km
Alojamiento: Olderfjord hotel Russenes camping AS 470 NOK

Salgo tarde y con la calma, con la idea de que sea una etapa corta de acercamiento a Nordkapp. La previsión es de viajar entre tormentas y por tanto seco todo el día con lo que me planteo salirme un poco de la ruta principal y disfrutar de caminos menos transitados. El primer intento es esquivar los túneles; por la mayoría no pueden pasar los peatones ni ciclistas, con lo que hay una vía habilitada para ellos por fuera del túnel. En el primero, después de bordear las piedras que prohíben la entrada a coches me encuentro con un cable que me impide el paso; medía vuelta y atrás. No me doy por el vencido y en el segundo si consigo pasar; hay algunos desprendimientos y la maleza ha invadido la mitad de la calzada pero voy viendo el fiordo en lugar de estar encerrado en el túnel y de golpe, zas! una cascada de tres lenguas cae sobre la carretera. Si no fuera por lo que cuesta vestirme me daba la ducha que no pude dar ayer por no tener monedas!

Acorto trozos de la carretera principal por caminos que se meten (y aparecen en el GPS); paro a hacer más fotos que últimamente, no porque el paisaje sea más espectacular, sólo porque no tengo tantos kilómetros por delante; voy a un ritmo más pausado que estos días, hablando con Catarina de nuestras cosas. Cuando me fijo en el GPS veo que el destino que tenía marcado ahí era Nordkapp. Y si lo ataco hoy? La verdad que el tiempo esta fenomenal y mañana daban algún intervalo de lluvias. Se acabó la tranquilidad y vuelvo a darle al mango.

Hasta Alta la E6 es preciosa, pegada a la costa, con montañas nevadas emergiendo del mar. De Alta a Olderfjord se mete hacía el interior; una meseta a apenas 600msn con una vegetación similar a cuando rodaba por los alpes a 4000msn, eso sí, en lugar de ripio hay buen asfalto y en lugar de manadas de vicuñas hay RENOS!! Por fin, después de una semana viendo la señal, me he cruzado con un montón de renos revoloteando y cruzando la carretera.

De Olderfjord a Nordkapp son 120Km. Los primeros bordeando la costa, atravesando pueblitos de pescadores preciosos  y unos túneles por debajo del mar que dan miedo ademas de dejarte helado. Con el frío en el cuerpo encaro la subida desde donde ya se ve el fin del cabo. La entrada son 270NOK y te da derecho a entrar y salir tantas veces quieras por 24h. Pago y me dirijo a la bola del mundo que hay en la punta del acantilado, pero no se puede llegar en moto. Después de una breve inspección a pie y viendo que no hay muchos turistas, cojo a Catarina y me salto las barreras. Hago una primera foto lejos, con la bola de fondo, pero ya que no vienen nadie, me meto hasta la cocina y luego ya me haré el sueco. Han sido 5532Km en poco más de una semana, pero han valido mucho la pena. Ahora a conocer a Santa Claus y hacer algún tramo del rally de los mil lagos.

¿Quién dijo frío?

Origen: Nordnes (11:08h)           
Destino: Skibotn (20:15h)
Km: 519.8         Tiempo: 6:39     Consumo: 5.5 l/100Km
Alojamiento: Strandbu Camping 500 NOK

La roulotte ha tenido el mejor colchón hasta ahora, pero se ha pasado la noche lloviendo y el viento la movía, con lo que me he levantado cada dos por tres a ver si Catarina seguía en píe: ahí está, esperando nuevas aventuras. Reviso la previsión y descarto definitivamente las Lofoten, con lo que me preparo un buen trozo de salmón para el desayuno y espero a ponerme en marcha a que pase la tormenta radar en mano.

Hoy le he puesto todas las capas que me quedan al traje de moto. Sólo las había montado una vez antes, en la Punta Olímpica, y al final ese día me asé de calor. Hoy llevo además las mayas térmicas y un buzo y empiezo igual, sudando para subir en la moto, pero a la que empiezo a rodar veo claro que no me he equivocado vistiéndome así; el problema es que con el buzo se me empañan las gafas si no llevo la visera algo abierta; he de pensar en ponerme lentillas, graduar la visera o conducir sin gafas para estos casos.

La carretera va bordeando  el Skjerstadfjorden para llegar luego a la costa del mar de Noruega: a un lado el agua y al otro unas paredes verticales por las que se descuelgan infinidad de cascadas de los glaciares. El día está gris y cuando paro a respostar empieza a chispear, con lo que me enfundo el mágico traje de agua y la lluvia desaparece; por si acaso, me lo dejo puesto el resto del día.

Llegando a Innhavet el paisaje cambia y se ven montañas emergiendo del mar, supongo que ha de ser similar a las Lofoten. Ahí toca pillar un nuevo hasta ahora el más caro y largo que he pillado en Noruega. En la cola me encuentro con Nico, un argentino que vive en Tromsø y que ha bajado a Bodø a comprar un coche. Lleva 10 años aquí, después de haber estado otros 10 en España, se fue de Tenerife cuando cerro la piscifactoría en la que trabajaba. Me cuenta que los inviernos son muy duros, más por la falta de luz que por el frío, y que intenta juntar plata durante el verano para irse en invierno a Tenerife, donde mantiene su piso; algo estamos haciendo mal cuando trabajando 8 meses en Noruega puedes vivir aquí, seguir pagando la hipoteca de Tenerife y tirarte 4 meses de vacaciones en las “islas afortunadas”.

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Son las 20h y empieza a anochecer. Me faltan 80km para el destino, una hora, y me da miedo llegar y no encontrar donde dormir: aunque por internet se veían sitios, la sensación que tengo es que es difícil hacer check-in después de las 21h, con lo que decido plantarme aquí. Estoy a unos 500km de Nordkapp, pero la idea mañana es quedarme un poco antes.

Círculo polar ártico

Origen: Inderøy (09:40h)           
Destino: Nordnes (18:45h)
Km: 514.9         Tiempo: 6:24     Consumo: 5.0 l/100Km
Alojamiento: Nordnes Camp & Bygdesenter AS 395 NOK

Crucé el trópico de Capricornio dos veces en mi viaje por Sudamérica y ni fui consciente. Lo mismo me pasó con algo más emblemático, el ecuador, igual porque había estado antes en la mitad del mundo, quizás porque llovía y tenía ganas de llegar a Colombia. Pero esta línea es diferente: estoy dentro del círculo polar!

Después de dormir con el portátil dentro del saco para que funcione por la mañana, reviso la previsión meteorológica. Hasta ahora he tenido muy buena suerte con el clima, pero esto va a acabar pronto: hoy empiezan las lluvias. Mi plan es coger el ferry Bodø – Moskenes y recorrer las Lofoten hasta Tromsø, pero la previsión es de lluvias para los días que me tocan ahí. Igualmente, después de revisar los horarios de los ferrys hasta las Lofoten, algo que debería haber hecho antes para planear bien los días, veo que no llego al de las 16:30, así que me replanteo llegar a Nordnes y ver como evoluciona el tiempo. Con eso puedo pillar el ferry mañana y recorrer las Lofoten pasado o seguir directamente a Narvik en caso de mantenerse el pronostico.

El día se presenta sin ningún atractivo; mis mayores objetivos son comprar algo en el super y conseguir un cable para cargar la cámara “buena”, debí dejarme el mío en casa o en en el primer camping. Distraído, pensando en muchas otras cosas más que centrado en la ruta, me doy cuenta que estoy en la latitud 65º. Ostras!! Si todo va bien hoy entro en el círculo polar! Aprovecho la parada para repostar para marcarme un waypoint en el GPS en la 66º33’46”: el CÍRCULO POLAR!

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No puedo dejar de mirar el GPS y ver como la carretera se acerca para luego alejarme de él. Paso un arco que marca la entrada a la región y por un momento dudo de si era ahí donde empezaba el círculo polar y yo me lo he apuntado mal. No, no puede ser! Sigo y si no hay nada que lo marque me haré la foto de postureo con el GPS. El paisaje va cambiando, es más árido; empieza a hacer algo más de viento y cuatro gotas mojan la visera del casco, pero ahí está! Una señal marca que queda 1Km para el círculo polar! Un poco más adelante una tienda de souvenirs y un restaurante identifican claramente donde se cruza el paralelo 66º33’46”. Bienvenido al círculo polar ártico!

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Aprovecho la parada para ponerme el traje de agua lo que provoca el cese repentino de la llovizna. Me quedan pocos kilómetros a Nordnes y en el primer camping que paso antes de entrar en la ciudad pregunto por una cabina. Hoy me toca roulotte con un porche de tienda de campaña!

Atlanterhavsveien

Origen: Åndalsnes (10:44h)           
Destino: Inderøy (19:10h)
Km: 413.7         Tiempo: 5:51     Consumo: 4.7 l/100Km
Alojamiento: Koa Camping 495 NOK

Que fácil es perder la capacidad de sorprendernos. Seguramente hoy hubiera sido un día genial de moto, lucía el sol, las vistas eran increíbles y la carretera sinuosa pero fácil. En cambio me ha resultado un día tedioso, hasta la Atlanterhavsveien me ha dejado un poco frío y es que supongo que el recuerdo del de ayer ha ensombrecido lo que he visto hoy.

Agoto mis últimas salchichas en el desayuno y me pongo rumbo a Molde con tan mala suerte que pierdo el ferry por 2 minutos y me toca esperar 45 hasta que llegue el próximo. Estoy ya en la 64, la carretera del Atlántico, y el primer puente ya me emociona. No me gustan mucho los puentes, me dan sensación de vértigo, pero la mañana es tranquila, sin viento y con mucho sol, con lo que todo es más fácil. La carretera transcurre por encima del mar, fijada a las rocas y con varios puentes, fue premio de arquitectura en el 2005 y al año siguiente considerada la mejor carretera del mundo según The Guardian. La verdad, es bonita, pero como decía la Ampariues, “me la imaginaba més gran”.

A partir de aquí el objetivo era llegar lo más al norte posible, el calendario es apretado y aún quedan 2000km hasta Nordkapp. La única vía que sube cerca de costa es la E6, a ratos una tediosa autopista, a ratos una bonita carretera al bordeando fiordos. Eso sí, para llegar a ella he vuelto a pasar infinidad de túneles, algunos con una pendiente del 14% y lo peor de todo, me he quedado sin luces de cruce y voy con las antiniebla, con lo que sumado a las gafas de sol me da una sensación de claustrofobia brutal.

Me quedan 350Km hasta Bodø, el destino de mañana, pero veo un camping a la orilla del Trondheimsfjorden y un restaurante a 1Km. Es el sitio!

Trollstigen

Origen: Geilo (10:04h)           
Destino: Åndalsnes (20:10h)
Km: 458.8         Tiempo: 6:56     Consumo: 5.0 l/100Km
Alojamiento: Korsbakken Camping 300 NKK

Días como hoy son los que te compensa el palizón de kilómetros por llegar hasta aquí. Tenía que ser un día de trámite, de acercamiento a la Trollstigen que iba a hacer mañana junto con la Atlanterhavsveien y quizás era eso, que no esperaba nada, que todo ha sido espectacular!

El día amanecía frio y tapado, así que me lo tomo con calma y me hincho a arenques en el desayuno, busco un camping con cabina donde dormir hoy y me pongo en marcha. Mientras cargo la moto, un grupo de brasileños monta en sus BMW; las han alquilado aquí y no llevan intención de subir mucho más al norte. La carretera que ayer no me gustó nada hoy la veo con otros ojos, sube bordeando el parque nacional Jotunheimen hasta la cordillera bordear la cordillera Breheimen combinando bosques de abetos altísimos con una meseta que me recuerda al altiplano andino, solo que 2500 metros más bajo.

La carretera me lleva directa a Geiranger y su fiordo, Geirangerfjord, uno de los más turísticos de Noruega. Pero antes hay un desvío hasta la subida más alta sobre un fiordo que se puede hacer en coche, Dalsnibba, y las vistas prometen ser espectaculares. La entrada son 100NKK pero vale la pena el desvío: a un lado tienes una vista del fiordo que te deja con la boca abierta y al otro lado la de los glaciares y el lago Djupvatnet que no se queda atrás.

Mi idea era quedarme aquí, pero visto que es pronto y hace un día tremendo anulo la reserva y adelanto unos kilómetros que no voy sobrado. Me espera la guinda del día: la ruta 63 y su famosa Trollstigen! La 63 acaba de entrar en mi top 5 de carreteras para ir en moto! No sólo por la famosa Trollstigen, paellas de 180º con una pendiente superior al 10% y cascadas mojando la carretera, sino también por la subida inicial bordeando el fiordo (mucho más empinada que la Trollstigen) o por el trayecto más rápido entre Valldal y Trollstiegen. Lo tiene todo: unas vistas insuperables y un buen trazado para divertirte.

Llega la hora de buscar donde dormir y la idea es aprovechar el wifi de un área de servicio para buscar alojamiento, consciente que siendo sábado me puede costar la torta un pan. No tengo suerte, el móvil se reinicia constantemente cuando pilla wifi, me tocará buscar a la antigua usanza. Por suerte los bordes de la carretera están plagados de campings, la mayoría con bungalows. Paro en el primero y está desatendido: las llaves de las libres están en un tablón, pilla la que quieras y llama para avisar que te estas hospedando. Esto funcionaria en España? En el primero no me quedo, no tiene wifi con lo que no tengo cómo llamar, así que al próximo. Éste si tiene wifi, con lo que llamo a la chica que se presenta en 10 minutos y me quedo con la cabaña más barata, total es una noche y no necesito más.

Bola extra: Aunque yo no he pasado mucho frío, he descubierto que lo del teléfono es a causa de la temperatura. De hecho, le pasa lo mismo al portátil, la pantalla se queda congelada y tarda en ser operativo, pero por la mañana, con la helada de la noche, es totalmente imposible mirar nada en él; me toca meterlo dentro del saco para poderlo usar por las mañanas.