Lima

Origen: Cerro Azul (10:10h)           
Destino: Lima (13:50h) 
Km: 264.5         Tiempo: 3:37     Consumo: 7.1 l/100Km
Alojamiento: Casa de Anaté 60 USD

La moto en Perú es un elemento muy popular, sobre todo en las zonas más pobres. Hay muchísima moto china de baja cilindrada y eso supongo ha condicionado algunas normas que no tienen sentido cuando vas con una moto que en la mayoría de casos es más potente y moderna que la gran mayoría de vehículos del parque motor peruano.

Los últimos (o primeros) kilómetros de panamericana sur son una aburrida autopista de dos o tres carriles dependiendo del tramo; las motocicletas, como los camiones o autobuses, sólo pueden circular por el carril derecho. Hay un par de peajes, pero como todos en Perú, las motos están exentas, así que pégate a la derecha aun a riesgo de ser embestido por algún coche que adelanta por el arcén derecho a 200km/h y usa la vía habilitada para motos.

Cuando llegas a Lima, ojos con seguir el GPS, lo normal es que te meta por la vía expresa o la Javier Prado, lugares por los que no puedes circular en moto aunque no haya ninguna señal que así lo indique. Veras la señal en futuras incorporaciones y te quedaras con la duda de que hacer. Yo preparo la coima por si me paran y me hago el turista de que no sabia nada, no estaba indicado y que así lo tengo grabado con mi cámara del casco. Por suerte nunca me han parado y eso que me cruzado con la policia en la vía expresa.

Otra cosa a la que has de estar preparado en Lima es que tiene el peor tráfico de suramérica que conozco. Me esperaba que La Paz la destronara, pero aunque igual de caótico, el volumen de coches, combis, taxis y asesinos en potencia al volante de Lima hace que mantenga el título por ahora. Es la ley del más fuerte y la moto no lo es, así que prepárate a que te cierren, a que te adelanten por la derecha a escasos 20cm de tu manillar, a que te adelanten por la izquierda a la misma distancia mientras estabas mirando al que te esta adelantando por la derecha, a que te piten por ceder el paso a un peatón con su semáforo en verde y a mil perrerías más. Aún así, después de más de un año conduciendo en moto por Lima, nunca he tenido un accidente y es que ellos están tan acostumbrados que te evitan aunque tu no bailes a su ritmo.

En cuanto a turismo, lo mejor que tiene Lima para mi son sus restaurantes. El Centro histórico es bonito, aunque poco mantenido; los malecones de Miraflores te regalan unas bellísimas puestas de sol si vas en verano, de otra forma te darán la sensación de vivir dentro de una nube; Barranco es una buena zona para tomarte unas cervezas en un ambiente más europeizado. Qué no puedes perderte:

La lista es mucho más larga, así que si te apetece algo, pregúntame y te indico

 

Panamericana sur

Origen: Chala (9:10h)           
Destino: Cerro Azul (17:10h) 
Km: 485.1         Tiempo: 6:27     Consumo: 5.6 l/100Km
Alojamiento: Hospedaje Alcalá 200 PEN

Hace dos años se frustró mi primer viaje en moto por Perú camino a Ecuador por una caída. Eso me permitió pasar la Semana Santa con la que se convertiría mi familia en Lima. Fuimos al sur y recuerdo el día de Cerro Azul como el mejor día de playa que he pasado en Perú. Dicen que no hay que volver a donde has sido feliz, pero yo quería comerme unas “Lágrimas de Cristo” en la playa de nuevo.

El camino hasta ahí es aburrido, la panamericana de infinitas rectas por medio del desierto peruano. Claramente el tramo arequipeño de la panamericana es el mejor que conozco aunque su asfalto está algo roto. Va más cerca de la costa y aunque mi pánico a las alturas no me haya permitido disfrutarlo tanto por sus acantilados me ha recordado los planes de muchas matinales de domingo, donde salía de Barcelona hacía el norte por la NII, que no tiene nada más que transitar al lado del mar y es que ver y oler el mar me pone de buen rollo.

En la ruta de hoy hay varios atractivos que voy a saltarme por ya conocer o por preferir llegar a almorzar a Cerro Azul. El primero y seguramente más desconocido son las catedrales de Marcona y en especial su elefante, de hecho yo supe de su existencia hace dos días gracias a buenviaje.pe. El siguiente punto de interés es Nazca y sus geoglifos. Hace algo más de dos años los sobrevolé y son realmente espectaculares y sorprendentes. Si no quieres pagar los 100USD que cuesta sobrevolarla, puedes aprovechar que la panamericana pasa por mitad de algunas y hay una plataforma metálica que hace de mirador. No se que cobran por subir y si vale la pena, pero creo que la forma de verlas es comerse una biodramina y subirte a la avioneta. Después de Nazca viene Ica y su famoso oasis de la Huacachina. A mi me decepcionó un poco el oasis como tal, pero la experiencia de los boogies y el sandboarding me lo pasé teta! En el fondo, toda la panamericana es un desierto con oasis verdes a las riveras de los ríos que bajan de los Andes. Si bien es cierto que la Huacachina, al estar bordeado por una gran duna es más espectacular, aunque al otro lado este rodeado por mil hostales y agencias de turismo. Por último llegamos a Paracas, con las islas Ballestas y la reserva natural como grandes atractivos. Las playas de la reserva son de las más bonitas de Perú, aunque la última vez que fui, en esa Semana Santa, estaban tan llenas de gente y llenas de tiendas de campaña que me agobiaron un poco.

Dejados los acantilados atras, voy mucho más rápido y el único freno son los semáforos de los pueblos por los que pasa la panamericana, en especial el de Chincha. Se me ha hecho tarde para almorzar, pero lo bueno de la playa peruana es que esta plagada de chiringuitos que sirven comida a toda hora. Es sábado y estoy relativamente cerca de Lima y a pesar de que el día está algo gris hay bastante gente en Cerro Azul y me cuesta encontrar alojamiento con parking para Paraguaçu. Una vez alojado voy directo a la playa a por mi ceviche. No recuerdo como se llamaba el chiringuito, me suena algo de delfines, así que la primera chica con unos delfines en la camiseta le pido mis “lágrimas de Cristo”. No tiene ni sabe que es, pero tiene un ceviche mixto que da el pego. Luego veo que todos los chiringuitos tienen delfines en su camiseta. Dos Pilsen, ceviche en la playa y otra puesta de sol increíble, qué más se puede pedir!?

Chala

Origen: Arequipa (9:40h)           
Destino: Chala (18:30h) 
Km: 401.2         Tiempo: 6:46     Consumo: 4.5 l/100Km
Alojamiento: Hotel de turistas 82 PEN

El día de hoy no pronosticaba grandes atractivos y mi ánimo tampoco está para buscarlos. Calculo llegar a Lima en dos o tres días, por la aburrida panamericana. El mayor atractivo creo que será los ceviches y jaleas que voy a poder comer en los pueblos pesqueros. Con esta idea de llegar lo antes posible a la costa y comerme el máximo de kilómetros posibles, salgo de Arequipa en ayunas y con antojo de un pan con chicharrón.

A pesar que el camino que me marca el GPS está en obras, no es tan complicado encontrar una alternativa como en La Paz. Los alrededores de Arequipa son áridos y la carretera discurre en medio del desierto. Será el paisaje que me acompañará hasta Lima con la única diferencia de que al llegar a la costa tendré el mar al oeste. En las paradojas próximas al primer peaje encuentro el deseado chicharrón, sin pan ni salsa criolla como me gusta a mi, pero bien fritito y sabroso. Hasta Camaná la carretera avanza entre curvas, subidas y bajadas, con bastante viento lateral que me hace rodar incomodo. De golpe cambia el aire. Huele a mar y al salir de la curva ahí aparece el Pacífico, con su fuerte oleaje totalmente opuesto a su nombre. Hacía más de un mes que no veía el mar y la idea de un ceviche para comer se instala en mi cabeza. Paro pasado Camaná, en el restaurante a pie de carretera que tiene más coches en la puerta. No tienen ceviche, solo los domingos, así que me “conformo” con un arroz con mariscos. Es diferente al del norte o al limeño. Aquí hay otro tipo de mariscos, sin conchas y con más caracoles y lapas. La panamericana aquí también es diferente a la que conocía más próxima a Lima. Bordea la costa con un acantilado a la izquierda que da vértigo. A la derecha paredes de arena que en algunos trozos se comen el carril a pesar de los topes hechos para resguardar la carretera de estas dunas. Entre la altura y que creo que algo no me ha sentado bien, no voy nada cómodo encima de la moto. Me quedan 150 interminables kilómetros, estoy algo mareado y el estómago no esta fino. Por suerte la carretera se aleja del acantilado sin alejarse de la costa; las curvas son más planas y las rectas más anchas convirtiéndose más en la aburrida panamericana que conocía y que tan bien me va ahora. La proximidad del océano levanta una neblina que me empaña las gafas y no me deja ver con claridad, así que opto por ir sin gafas.

El sol empieza a ponerse cuando llego a Chala. Me hubiera gustado llegar más cerca de Nazca y así mañana tener un día más relajado donde poder disfrutar hasta de un ratito de playa, pero si mañana consigo salir pronto igual me da para comer en Cerro Azul y hacer noche en San Bartolo y que sea el domingo el día de playa!

 

Arequipa

Origen: Yunguyo (9:00h)           
Destino: Arequipa (17:30h) 
Km: 437.3         Tiempo: 7:17     Consumo: 4.2 l/100Km
Alojamiento: Casa de Claudia 98 PEN

Perú esta a una hora menos que Bolivia y no cambia al horario de verano. Esto implica que a las 5 y poco es de día y a las 18 y poco es de noche. Es algo que no entendía cuando vivía en Lima y que ahora me afecta a mi ritmo de viaje, o aprendo a madrugar y a ponerme en marcha pronto o me quedo sin horas de luz para conducir.

La carretera hasta Puno son unas dos horas de buen asfalto. La recordaba mas cerca del Titicaca, pero se aleja bastante del lago. Después de Puno hay una carretera que me lleva hasta Cabanillas y me evita entrar a Juliaca. Según me cuentan esta asfaltada, pero en muy mal estado, con muchos agujeros y baches. Nadie me recomiendo ir por ahí aunque me ahorre unos cuantos kilómetros y entrar en Juliaca. Voy a hacer caso e iré por Juliaca, aunque no me apetezca nada entrar en esa ciudad. La recuerdo una ciudad feucha de cuando viaje por la zona y la verdad que no ha cambiado mucho: tráfico caótico y nada que ver en ella. Pero antes de llegar a Juliaca, en el peaje de la salida de Puno, un camión me enviste a la salida y me tira de la moto. Estaba parado y ha sido un golpe leve pero lo justo para hacerme perder el equilibrio. Obviamente el camión no para y sigue su camino pero por suerte el coche de detrás era uno de policía. Le digo lo que ha pasado y como si oyeran llover, también siguen su camino. No llevo ni 24 horas en Perú y ya me han reactivado esa rabia que algún día me daban cuando vivía en Lima. Como si no fuera poco, un autobús llega al peaje y me increpa a que retire la moto que le entorpece el paso: “Estas en mi país, respeta pe!” Grrrrrrrrr @#$%&!!! Peruanos así, que por desgracia hay unos cuantos, son los que me hacen tener una relación de amor/odio con este país. Finalmente dos guardias de seguridad me ayudan a levantar la moto, pero la piña derecha está torcida y no veo nada por el retrovisor ademas de tener la maleta en una posición bastante incomoda. Nada grave, se puede seguir y después de volver a cargar las maletas me voy hacía Juliaca. Mientras cruzo la ciudad me encuentro con un taller de motos que por un sol me vuelve a colocar la piña en su sitio.

Salgo de Juliaca y a la vez que voy dejando el tráfico atrás mi ira se va calmando y empiezo a disfrutar de la carretera hacía Arequipa. Que bonito es rodar por Perú siempre que evites la panamericana y las ciudades. Voy justo de gasolina y he cometido el error de no cargar en Puno o Juliaca; por aquí solo hay gasolina de 84 octanos. La carretera sube por encima de los 4000msnm regalándome paisajes ya habituales: lagunas y valles altiplánicos de colores ocres. Mil caminos cruzan la carretera interoceánica; ¿dónde llevaran? Me he dejado el mapa en la maleta y voy a piñón fijo para llegar a Arequipa, pero sería bonito perderse por ellos.

Entro a Arequipa pasando por Yura y su cantera. La fila de camiones se hace interminable y cruzar la ciudad que esta ya pegada a Cerro Colorado y a Arequipa me lleva casi de horas por unos miseros 20 kilómetros. Lo que más me choca es la cantidad de basura a los márgenes de la carretera. Es algo que ya conocía de la panamericana, pero esto aún lo supera, hay verdaderos vertederos en cualquier rincón. El problema de la basura es algo bastante común en Suramérica, pero Perú, tristemente, se lleva la palma en este aspecto. Tan orgullosos que están los peruanos de su país y lo poco que lo cuidan.

 

 

De vuelta a Perú

Origen: Coroico (10:00h)           
Destino: Yunguyo (19:00h) 
Km: 274.4         Tiempo: 7:26     Consumo: 5.1 l/100Km
Alojamiento: Las Palmeras 50 PEN

Y si me voy a Rurrenabaque? Tengo la sensación que me queda mucha Bolivia pendiente. Me voy con muchas ganas de haberme atrevido a hacer la 25 de Cochabamba a Coroico, con ganas de haberme adentrado en el Beni o de haber llegado al Amazonas boloviano por Trinidad. Pero no, hoy toca ir hacía Perú. Las mismas ganas de quedarme son las que tengo de volver a la zona de confort que es Lima y poderme lamer las heridas. El hombro y la pierna me duelen bastante a ratos y aunque en la moto se me olvida si estoy notando que después de la caída no fluye igual, vuelvo a fijarme demasiado en el destino en lugar de disfrutar del camino y así no quiero seguir.

Aunque estoy listo pronto, cometo el error de pararme a desayunar en un bar de la plaza. Espero sea algo rápido y aprovechar el wifi para ver hasta donde puedo llegar hoy. La idea es Puno. Pues se le ha acabado el saldo del wifi al bar y entre que lo contrata y me hace el desayuno se me ha ido una hora! En teoría es todo asfalto, aunque en La Cumbre hay una carretera (la 41) que me evitaría entrar en La Paz y que me lleva directo a El Alto. Este trozo es de ripio y no me aparece ni en el mapa ni en el GPS. Paro de nuevo en la gasolinera de ayer y me encuentro con un suizo que ha comprado una BMW 650 en Santiago y va también hacia el norte, hasta Cartagena donde espera poderla vender. El va hoy a La Paz y es que ha llegado a Coroico por la 25. Le ha costado cinco días desde Cochabamba, vadeando un río con casi un metro de profundidad y subiendo por carreteras como la de la muerte pero con sin el firme compacto. Claramente no habría podido hacerla yo! La niebla, aunque no tanto como ayer, es densa cuando te acercas a La Cumbre. Por ahí pregunto sobre la 41 y recibo información contradictoria para variar. Unos me dicen que está muy mal porque esta en obras, otros me dicen que se pasa sin problema y que hay que tomar un desvío a la izquierda. Voy a probar a ver que tal, si me evita entrar en La Paz vale la pena. Subo hasta los 4750msnm con buen ripio y cuando empieza la bajada la niebla vuelva a aparecer a la vez que la carretera se estrecha. De nuevo los miedos superados en el norte argentino aparecen. No voy a ganar tiempo yendo por aquí, más bien al contrario, así que mejor me doy la vuelta y voy por La Paz.

De nuevo la vía seleccionada por el GPS, la que me evita bajar al centro de La Paz y me permite bordearla a mitad del cerro está cortada por obras. Con algo más de práctica que ayer consigo una ruta alternativa que no me hace perder mucho tiempo para llegar a El Alto. El Alto es tan caótico o más que La Paz, plano sí, pero lleno de combis, taxis, mototaxis y camiones peleándose por un trozo de carril. De nuevo la vía que he de tomar esta cerrada por obras. Están construyendo una autopista hasta Copacabana, pero en lugar de hacerlo por carriles, aquí directamente no hay paso y lo peor de todo, no hay ninguna indicación de vía alternativa. Pruebo de entrar en la carretera a Copacabana (RN2) un poco más adelante, pero igual no hay paso. Voy a asegurar el tiro y dar un rodeo mayor. Pillo la 1 dirección Laja y un poco antes de llegar giro a la izquierda. Pregunto en la gasolinera y me confirma que es por ahí, pero eso es un descampado con algunas casas dispersas a los lados. Ni hay camino marcado ni se le espera! Aún así el hecho de ver camiones viniendo de frente me da esperanza que si sea el camino hasta la autopista a Copacabana. Con un poco de intuición y algo de suerte llego por fin a la autopista.

El paso “fácil” a Perú es por Desaguadero, bordeando el lago Titicaca, pero yo quiero entrar por Copacabana – Yunguyo y quiero entrar por ahí porque implica cruzar el lago por el estrecho de Tiquina. Para cruzar el lago hay unas barcazas con unos tableros a la altura de los ejes de un autobús. El problema es que hay huecos entre los tableros, nada significativos para un coche, pero algo más complicados para una moto ya que hay que vigilar que la rueda delantera o peor aun la pata de cabra no se meta en uno. Dejo la moto con la marcha puesta y la pata de cabra y me siento a disfrutar del viaje pero el primer vaivén me hace saltar a coger la moto! Como se balancea eso!! En el centro el oleaje es mayor y suerte que he pillado la moto porque no confío nada en que en un vaivén de estos se hubiera movido para el lado contrario a la pata de cabra y a ver luego como levantaba la moto! Han sido unos 10 minutos algo tensos, pero estoy al otro lado! Me ayudan a bajar marcha atrás y pago los 20 PEN que cuesta la moto. Hay que vigilar a la salida del embarcadero. Si sale hacía la derecha se pasa por una platica donde suele estar la policía en busca de su coima. Saliendo a la izquierda se llega igual a la carretera y te los puedes saltar.

Copacabana es un destino típico de mochilero. Es un buen lugar para hacer noche y cruzar a la Isla del Sol, pero yo ya lo conozco de cuando viaje por Perú, así que todo lo que le voy a invertir es media hora en ver si encuentro un adhesivo de la bandera de Bolivia para Paraguaçu. Recorro todas las tiendas de souvenirs sin suerte, así que ya lo compraré en Perú o lo mandaré hacer. Los trámites de la salida de Bolivia son bien rápidos: sellar el pasaporte y entregar el permiso de internación temporal de Paraguaçu. En Perú, en cambio, los trámites me llevan bastante más tiempo. El primer problema lo tengo con el pasaporte. En la embajada de Brasilia se equivocaron y pusieron mal mi apellido paterno. Hasta ahora lo he podido usar sin problemas, pero como he rellenado la tarjeta de migraciones con el apellido correcto el agente de migraciones se da cuenta y me dice que hay un error. Ademas, al haber sido residente en Perú el nuevo no les cuadra con los datos del sistema y no me puede sellar ese pasaporte. Por suerte llevo el viejo que no inutilicé al recibir el nuevo y con ese si puedo entrar. Yo que quería tener todos los sellos del viaje en el mismo pasaporte! El siguiente problema es en la aduana. Para entrar al país he de tener un seguro vigente que incluya expresamente Perú. A efectos prácticos esto es el SOAT peruano, que no hay forma de conseguir por internet y que mi idea era comprarlo ahí en la frontera o en su defecto al llegar a Puno. En la frontera no hay donde comprarlo, la opción es llegar a Yunguyo a 4km y hacerlo ahí. Les pido que me dejen pasar y que lo primero que voy a hacer es ir directo a Yunguyo y sacarlo ya que conozco a la policía peruana y se que me van a parar en cuanto vean la moto y si no lo tengo me va a costar una buena coima. No hay forma, sin seguro no hay permiso de internación para Paraguaçu, con lo que me toca pillar un mototaxi, ir hasta Yunguyo, sacar el SOAT (en la plaza principal hay un puesto donde los hacen) y volver en otro mototaxi a la frontera para hacer los papeles de Paraguaçu. En total me ha llevado casi dos horas entrar a Perú. Ya no hay forma de llegar a Puno con luz, así que mejor hago noche en Yunguyo.

Socopur Lima o el triángulo de las Bermudas para las piezas de tu moto

Como algunos sabréis, cuando me instalé en Lima me lleve la moto que recién me había comprado y que ocasionó la creación de este blog. Mi primera Triumph! Una Tiger Explorer XC verde militar preciosa. Sabía que una vez en Lima, al haberla entrado como turista, me tocaría salir del país cada tres meses, lo que significaba tener viajar a Bolivia, Chile o Ecuador con ella. Aixx, menudo sacrificio!

Mis primeros tres meses concedieron con Semana Santa y aunque el objetivo era Bolivia, los huaicos y carreteras cortadas por la temporada de lluvias me hicieron cambiar de opinión y dirigirme hacia Ecuador. Esto me permitió conocer la cordillera blanca peruana, con el túnel más alto del mundo: la punta olímpica. También cruce los espectaculares túneles del cañón del pato y fue después de estos, cuando iba rumbo a Cajamarca, que se acabó mi viaje. Una mala caída acabó con un moratón en mi brazo y con  el depósito de la moto (entre otras cosas) destruído. Previsor, lo primero que hice al decidir enviar la moto a Lima fue presentarme en el concesionario Triumph de la ciudad (propiedad del grupo Socopur que también trae KTM a Perú) así que después de un periplo más o menos complicado conseguí dejar la moto en su taller a la espera de una evaluación de daños.

El presupuesto resulto mucho más alto de lo previsto y no valía la pena reparar, más aun habiendo contratado un seguro a todo riesgo con La Positiva que se tenía que hacer cargo de la pérdida total de la moto. Consciente de que me faltava un papel y animado por el corredor de seguros que me aseguro que no habría ningún problema, presente la reclamación por accidente junto con el presupuesto de la reparación hecho en Socopur. Aixxxx si lo hubiera sabido antes!! Con la fácil que hubiera sido conseguir una denuncia por robo y olvidarme del siniestro!! Después de casi ocho meses de idas y venidas, cuando la SUNAT ya no me quería ampliar el plazo de estancia de la moto y amenazaba con embargarmela, La Positiva se pronunció de la peor forma posible, rechazando el siniestro por la falta del papel que ya sabía. Sin tiempo para nada por el apremio de la SUNAT, hablé con Dani de Oriol Motos, le pasé el presupuesto de Socopur y gracias a ahorrarnos impuesto de importación y de reparar algunas cosas en lugar de cambiarlas, vimos que con un presupuesto muchísimo más razonable era posible repararla. Recogí la moto en Socopur, la metí en un avión y esperé noticias de Dani. La idea era gastar unos 3000€ y así poder recuperar parte de lo costó la moto.

Como no corría prisa no fue hasta unos cuantos meses después que nos pusimos con la reparación de la moto. Habían algunas cosas que había detectado al recoger la moto de Socopur: las ruedas no eran las que yo había entregado (las Metzeler Tourance de serie con apenas 3000Km) sino unas TKC80 totalmente desgastadas. Pensé que no me iba a pelear por ellas, me habían tenido la moto guardada ocho meses y mirado de cambiar algunas piezas con la Scrambler que entonces tenía en Lima sin coste, así que una cosa por la otra. Tampoco estaban los puños calefactables, que había pedido  de montarlos en Scrambler y se habían quedado por ahí en algún rincón, pero estos si los reclamé y me los dieron en una bolsita. No vi nada más raro, parecía estar todo en orden, hasta que Dani le metió mano y empezaron las sorpresas!

Lo primero que vio es que no estaban los fusibles ni los relés. Ni uno! Lo achaqué a cuando desmontaron los puños y que en un descuido se habrían quedado por ahí. Total, esto no haría cambiar mucho el presupuesto. Comprados los fusibles y reles, zas! El ventilador del radiador. Ostras! Esto ya no tiene tanto “sentido”, esto ha sido quitado a propósito y no para revisar la magnitud del accidente o ponérselo a la Scrambler.

– ¿Cuanto es?
– Unos 300€
– Que cabrones estos peruanos! Anda, dale, no irá de ahí

Con el ventilador montado, los reles y los fusibles puestos debía estar todo lo necesario para arrancar la moto.

– Coño! No arranca!!
– Aquí no debería ir el relé de arranque?
– Espera, es normal que se vean esos piñones?
– Ostras! El alternador!!
– Pero para sacar eso hay que desmontar media moto!
– Como puede ser? Mejor no quiero saber. De cuanto estamos hablando?
– Unos 750€
– @#$%&!!!! Estos peruanos!! Compralo, que vamos a hacerle 😦
– Pero, si lo compramos y luego descubrimos algo más?
– Déjame llamar a Andrés Cabezas, el jefe de Socopur.

Uno minutos después

– Andrés?
– No, no está
– Ok. Mira te cuento lo que me está pasando!
– Que raro! Esas piezas no son de fácil acceso y no era necesario desmontarlas para evaluar el accidente.
– Eso es lo que he pensado yo.
– Déjame buscar por el taller a ver si están por ahí. Dime algo en dos días.
– Ok!

Dos semanas después (conociendo los tiempos peruanos)

– Andrés?
– Hola Xavi! Me comentaron tu problema. Que raro!
– Has podido mirar algo?
– Es muy raro lo que me dices. Me puedes pasar un correo con todas las piezas que dices que te faltan?
– Claro ahora mismo
– Te envio un mail con lo que averigue
– Ok

Otras dos semanas después obviamente sin el mail de respuesta.

– Andres?
– Justo he limpiado el lado de KTM y ahorita mismo me ponía con el lado de Triumph.
– Ah que bueno. Crees que habrá suerte?
– Hombre, si sacaron aquí han de estar. Ya sabes que esta moto no la comercializamos aquí, que sólo hay una más en todo Perú.
– Sí y justo estaba en el taller el día que yo lleve la mía teniendo que cambiar no se que piezas y que te bromeé en que se las quitaras a él para ponérmelas a mi.
– Ah? No recuerdo.
– Bueno, yo creo que será difícil que aparezcan las piezas que me faltan ya después de tanto tiempo, pero sabes si luego me voy a encontrar con alguna sorpresa más?
– Que insinuas? No penseras que eso ha sido aquí?
– Hombre, la moto fue de Chimbote a tu taller directa entre Cruz del Sur y la grua. De tu taller fue directa a embalarla y yo estuve delante en todo momento. Dani me envió fotos de cuando llegó a Barcelona y los precintos no se habían tocado. Así que los únicos sitios donde no ha estado bajo mi control han sido los 8 meses que la has tenido en tu taller creyendo que me iban a dar un siniestro por ella y los seis que ha estado en Oriol Motos, en el que conozco a Dani, el jefe de taller desde que tenía 8 años.
– No sé, esas piezas son de difícil acceso, no se que ha podido pasar. Déjame que investigue algo más a ver que averiguo y en dos días te escribo un mail sin falta.
– Pero crees que pueda faltar algo más?
– No debería.
– Ok, envíame un mail con lo que sea por favor.

De esta última conversación hace más de un mes y como podéis suponer no ha habido señales de vida de Andres ni de nadie del grupo Socopur. No es una práctica extraña en un taller que va apurado sacar piezas de un siniestro para usarlas en otra reparación. Supongo que ellos no contaban con que yo retiraría la moto para llevármela a Barcelona y repararla ahí y que cuando les avisé no les dio tiempo a montar las piezas sustituida de la otra, la única, moto igual que la mia en todo el Perú. De hecho, recuerdo la cara de sorpresa cuando le dije a Andres que la semana siguiente iba a retirar la moto. Pero claramente, cuando llegue a Lima que justamente me toca la segunda revisión, dudo que me acerque a Socopur a hacerla.

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Enduro por Perú

Mi experiencia offroad se reduce a cuando me iba con la CRM 75 por el arenal o las pistas que hay alrededor de Puebla de Arenoso, y de eso hace más de 20 años! Con la Tiger volví a descubrir que lo divertido está más allá de lo negro, así que ante la perspectiva de un nuevo viaje y con la intención de hacer el máximo de kilómetros posibles fuera del asfalto, necesitaba pillar más soltura en este terreno. Por grupos de Facebook encontré un pata que ofrecía clases de enduro en San Bartolo, a una horita al sur de Lima. Por S./350 lo incluye todo: moto, equipo y profe. Son 4:30h de clase personalizadas según tu nivel.

Quedamos a las 9:00 am en San Bartolo y tras un desayuno rápido fuimos al parking de Scocpur a disfrazarme de endurista. Menuda tienen montado ahí! Un solar cerrado donde la gente puede dejar sus coches, recoger la moto, tirarse al monte y volver a con la tranquilidad de que todo estará en regla. Ya protegido y con la moto al lado, una Husqvarna 350, empezamos repasando algo de teoría sobre posición, reparto de pesos, geometrías, bla bla bla…. Al lío!!! Arranco la moto, brum brum! Pongo primera, brum brum! Suelto embrague, brum brum! Y se me cala! ¬¬

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Finalmente consigo ponerme en marcha, unas subidas, unas bajadas, unos giros… y hacía los cerros!! Por cierto, que difícil es cambiar de marcha con esas botas!! Una vez en los cerros, disfruto como un enano subiendo y bajando pendientes por las que no me hubiese atrevido ni andando! Un descanso para hidratarnos un poco y descansar los músculos. La falta de costumbre de ir siempre de pie en la moto, junto con la tensión de la falta de práctica me tiene los cuadríceps molidos. Se me ocurre bajar de la moto para descansar y apenas soy capaz de mantenerme de pie. Y sólo llevamos 2 horas!! Claramente he de mejorar mi estado de forma.

Después de recuperar algo de fuerzas, nos metemos por una zona de arena. No llegan a ser dunas, pero para mi es como si estuviéramos en pleno desierto! Es una pasada notar como la arena va enterrando la rueda y la moto culea a la que abres gas! Eso si, mis piernas no aguantan más, no me puedo mantener de pie y apenas tengo fuerzas para mantener la moto en su lugar, no queda otra que retirarse antes de tiempo. En resumen, una mañana agotadora, pero altamente gratificante! Me voy a casa con una sonrisa de oreja a oreja y unas agujetas que me van a impedir subir escaleras durante toda la semana!

Pensando en Bolivia

Cuando acepté venir a Perú y pensé en traerme la moto, sólo tenía una cosa en la cabeza Uyuni y el camino a los yungas (la antes conocida como carretera de la muerte). Tenía previsto que fuera mi primera salida de Perú con la Explorer, pero las circunstancias me llevaron camino de Ecuador con las funestas consecuencias para la pobre Explorer. Ahora, casi un año después, con una moto totalmente diferente, vuelvo a poner Bolivia en el punto de mira.

Bolivia

Pero a diferencia del año pasado en que me conformaba con llegar a San Pedro de Atacama y de ahí volverme hasta Tacna, este año quiero llegar hasta Santiago de Chile. El tema es que para esas fechas está el GP de Termas de Río Hondo y con lo que me gustan a mi los poyaques, poyaque estoy por el sur de Bolivia, en 3 días más me planto ahí! Y claro, habrá que buscar un sitio donde embarcar la moto de vuelta, con lo que poyaque estoy ahí, Santiago de Chile no pilla tan lejos!

 

17/03/2016 Juliaca Copacabana 186 Ver mapa
18/03/2016 Copacabana La Paz 154 Ver mapa
19/03/2016 La Paz Caranavi 198 Ver mapa
20/03/2016 Caranavi San Borja 200 Ver mapa
21/03/2016 San Borja Trinidad 238 Ver mapa
22/03/2016 Trinidad Santa Cruz 554 Ver mapa
23/03/2016 Descanso
24/03/2016 Santa Cruz Sucre 481 Ver mapa
25/03/2016 Sucre Potosi 156 Ver mapa
26/03/2016 Potosi Uyuni 205 Ver mapa
27/03/2016 Uyuni San Pedro de Quemes ~230
28/03/2016 San Pedro de Quemes Desierto de Siloli ~230
29/03/2016 Desierto de Siloli San Pedro de Atacama ~230  Ver mapa
30/03/2016 San Pedro de Atacama Salta 521 Ver mapa
31/03/2016 Salta Termas del Río Hondo 393 Ver mapa
01/04 – 02/04 GP Argentina
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Cerrando el círculo, o intentándolo

Después de casi siete meses de espera, la compañía de seguros La Positiva, con la que tenía contratado el seguro de perdida de total de la Explorer (nada económico por cierto) ha resuelto el expediente. Atrás han quedado siete meses de irles detrás casi cada semana, siete meses de asegurarme que estaba todo en regla y que el papel que me faltaba no iba a ser necesario si hacía una declaración jurada sobre lo que había pasado. Siete meses después me han comunicado por escrito, después de enviarles un nuevo requerimiento, que ese papel que me falta les exime de toda responsabilidad en cuanto a indemnizarme por la perdida del vehículo. La cara de tonto que se me ha quedado es mayúscula. Más cuando en lugar de tomar la opción fácil y dejar la moto aparcada un fin de semana en algún lugar de la “segurísima” Lima e ir a buscarla el lunes a ver que me encontraba, decidí denunciar el accidente aún consciente que me faltaba ese papel.

Como las (malas) noticias no llegan solas, dos días después me llamó la SUNAT (agencia tributaria peruana) para regularizar el estado de la moto en el país. Había pedido un par de prórrogas al ‘permiso de internación’ de la moto, pero ante la perspectiva de que La Positiva diera por bueno el siniestro, no fui a pedir nuevas prórrogas y el permiso finalizaba en julio de 2015. La normativa aquí es que si excedes este plazo, la SUNAT puede embargarte el vehículo, pero me comentaron que si la repatriaba lo antes posible no habría problema.

Volví a contactar con MotorBikeCargo, los que me habían traído la moto a Lima, e intenté encontrar algún presupuesto para barco, total, ahora no tenía ninguna prisa en que llegara a Barcelona. Finalmente y ante la presión del tiempo que me metía la SUNAT, opté por repatriarla en avión con MotorBikeCargo. Ellos se encargaban de los tramites de aduana y me la ponían en la dirección que les indicara en Barcelona. Sólo me faltaba conseguir quien me embalara la moto, así que tiré de google y encontré una empresa cerca del aeropuerto que por unos S./400 me construía la caja con el certificado sanitario y todo. Por S./150 contraté un transportista que me llevara la caja al almacén del aeropuerto.

Una vez más, los tiempos en este país se disparan. Recoger la moto en el taller, meterla en la caja y llevarla al aeropuerto. Teniendo en cuenta que los de la caja me habían dicho dos horas en montarla y que el taller abre a las 8am, mi inocencia me hizo pensar que a las 11-12h estaría en la oficina con el trabajo hecho. Nada salió bajo el plan previsto y fui acumulando retrasos, pero a las 13h tenía la moto en una caja y cargada en el camión. Sólo me faltaba el muelle de carga donde descargarla en el almacén del aeropuerto (Talma). Algo tan fácil y en teoría previsto por los agentes de aduanas contratados y con experiencia en esto me llevó la friolera de 4 horas de espera!! Así que a las 17h aproximadamente conseguía descargar la caja en el muelle de Talma. Ya está! Iluso de mi!! A la caja le faltaban unos papeles y no podía ingresar en el almacén, así que se quedaría en el muelle hasta que esto se solucionase. Obviamente no me hizo ninguna gracia y mi intención era quedarme ahí hasta tener un recibo de entrada en el almacén. A las 20h y tras confirmar el agente de aduanas que aún tendría que esperar un par de horas mínimo, decidí desistir y dejarle a él el tramite y retirarme a casa.

Entre tanto, me acerqué a la SUNAT para pedir el permiso para sacar la moto del país. Pues bien, lo que 2 semanas antes era todo urgencia para retirar la moto del país, ahora tenía que presentar al día siguiente una instancia haciendo una petición formal.  Me tocaría volver al aeropuerto y volver a llegar tarde a la oficina, pero si con eso lo dejaba listo me quedaba tranquilo.  Al día siguiente y ya con la confirmación del agente de aduanas que la moto había ingresado a Talma, me presente en la SUNAT con mi mejor sonrisa y una instancia alegando los motivos que me habían llevado a tener de manera irregular la moto en el país y solicitando el permiso para retirarla. Creía haber entendido el día anterior que iba a ser una mera formalidad, pero la siempre amable mujer de la SUNAT, me dijo que lo tenía que mirar el abogado y estaba de vacaciones. WTF!! “Vuelve el lunes” – me dijo – “Llámame por la tarde y sabré algo”. Ya no iba de un día, en principio el vuelo no estaba previsto hasta el 11 o 12 de noviembre.

El lunes llamo a la hora acordada y me dice que está saliendo a una reunión, que le llame el martes a las 10:00h. De mientras el agente de aduanas me reclama el permiso de salida o la aerolínea no me dejará embarcar la caja.  El martes llamo nuevamente y ahora el abogado tiene que escalar la consulta. El plazo de respuesta es de 15 a 20 días. No lo puedo creer!! Hace tres semanas tenía que salir del país lo antes posible, ahora van a tardar un mes en darme respuesta de si puedo salir del país o no. No podían haberme dicho eso directamente y en lugar de buscar un envío urgente (y por tanto más caro) hubiésemos hecho primero las gestiones y luego ya me habría preocupado del envío?

Pero no se acaba ahí la situación surrealista. La BOE (Brigada de Operaciones Especiales) ha requerido inspeccionar la moto en Talma. La BOE se encarga de revisar exportaciones en busca de estupefacientes o contrabando y para revisar la moto ha pedido la presencia de un embalador (van a desmontar la caja) y un mecánico!! Quieren desmontar partes de la moto en búsqueda de cocaína!! Pero, no hay perros que ya hacen eso?? De donde saco yo un mecánico que se desplace al aeropuerto a pasar el día a expensas de la BOE para, lo más grave, desmontar la moto!!

Total, empecé esta entrada hace una semana, con la idea de explicar que había regresado la moto a casa. Por el momento aún no sé si esto será posible, si me la embargará la SUNAT por tener el permiso de internación caducado o si me desmontarán la moto entera en busca de cocaína. Creo que va siendo hora de buscar un abogado o empezar a repartir coimas a diestro y siniestro.

A rey muerto, rey puesto

Creo que desde que voy en moto, y de eso hace unos cuantos años, nunca he estado más de media año sin moto. Con la primera nómina me compré una GPZ 500s de segunda mano con la que me estrené en viajar en moto. No hacia grandes viajes, pero en verano me iba al pueblo con ella, unos 300 Km de nacional adelantando camiones y luego 60 Km de la mejor carretera de “montaña” por la que he rodado. Algún recto y las primeras derrapadas abriendo gas al salir de una curva. Llegó la hora de cambiarla y, por mi momento personal, creí más práctico tener un coche. A los tres meses sin moto, no sabia moverme por Barcelona, así que me pillé una Dylan 150. La historia se ha ido repitiendo, cuando por cabeza lo sensato era no tener moto, al tiempo el corazón me podía y acaba volviendo a ir sobre dos ruedas.

En Lima me ha pasado lo mismo! Hacia 5 meses que estaba con la moto en el taller, esperando cobrar del seguro y no podía resistir mi mono de moto. Las “clásicas” de Triumph llevaban tiempo rondand o me la cabeza, en especial la Scrambler, así que empecé a plantearme como sería la misma aventura que tenía previsto con la Explorer pero con una Scrambler. No supe encontrar muchos vídeos/blogs de gente recorriendo el mundo en estas motos. Casi todos van con trails o maxitrail. Parecía que las scramblers estaban destinadas a hacer el cabra en escapadas de uno/dos días, hasta que encontré un japonés con una Boneville en el Salar de Uyuni. Fue la puntilla, si el podía, yo también! Mire precios en España y el siguiente sábado estaba en el concesionario de Lima preguntando precios. Y aquí estamos, a lomos de quien me ha de llevar a recorrer Sudamérica!

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Para estrenarme en el concesionario me pusieron en contacto con un grupo de scramblers en Lima, con un pequeño detalle, todas son Ducati! Ha sido una salida matinal a Antioquia, un pequeño pueblo a unas dos horas hacia el interior. El pueblo no tiene mucho, son cuatro calles pero las pinturas de las fachadas son bonitas. La “carretera” es divertida. Mayoritariamente asfalto, pero también un buen trozo de pista de grava, dónde se echa de menos que Triumph no haya equipado con mejores suspensiones a la Scrambler. Para alguien poco experimentado offroad como yo, cuesta mantener la trazada si vas algo rápido. La dirección flanea un poco y no tienes mucha seguridad al tirar de freno delantero. Tendré que aprender a cruzar, la moto!

Eso sí, lo mejor de todo el grupito que íbamos! Espero volver a rodar pronto con ellos.