Adiós Argentina

Origen: Nuevo Pirquitas (8:00h)           
Destino: San Pedro de Atacama (18:00h) 
Km: 394.3         Tiempo: 7:15      Consumo: 4.1 l/100Km
Alojamiento: Eden Atacameño 25000 CLP

Hoy debía ser un día fácil. Aunque de Nuevo Pirquitas hay una pista directa casi al Paso de Jama, mi intención era pillar la 40 hasta Susques y de ahí a Jama y luego San Pedro de Atacama. Había hecho un tramo de la 40 ayer y a pesar de ser ripio se podía ir rápido, con lo que en dos horitas podría haber hecho los 130km que me separaban  del asfalto.

Dormir en altitud es complicado. Duermes, te despiertas y te vuelves a dormir, con lo que es difícil descansar bien. Cansado y con frío a las 7:30 tenía la moto cargada y me despedía de los sudafricanos que emprendían marcha. Ellos querían llegar hasta Antagofasta, al doble de distancia que me separaba a mi destino. Media hora después me subía a la moto con unos nada despreciables 3º en el indicador y el airhawk literalmente congelado. Las lluvias de ayer han hecho subir el caudal de los riachuelos que cruzan la 40 y también hay algo de barro en los márgenes que voy superando sin problema. Entre Coyaguayma y el cruce con la 78 se nota que ha pasado más tráfico en unas horas que en todo el año. El paso del Dakar ha dejado rodaras que ayer no estaban y los tramos que estaban peor hoy aun están más difíciles. Me lo tomo con calma, igual no serán dos horas que serán tres.

La 40 norte no tiene nada que ver con la central o lo que conozco de la sur. Esta es mucho más complicada al no estar asfaltada y de Cozanzuli para el sur la cosa se complica más. Los riachuelos son más anchos y con más caudal, pero no hay otra opción que tirar adelante. Supero obstáculos que en otra ocasión me hubieran hecho dar media vuelta, pero la idea de volver por la 78 me parece totalmente descabellada. Pero la velocidad y la confianza son malas consejeras y me acerco demasiado rápido a un barrizal par evaluar todas las trazadas posibles y escojo una que no era la correcta. Resultado: la rueda trasera patina y me estrello contra el muro que limita la carretera. Quito la maleta derecha, el bidón y el saco con las cosas de acampada y levanto a Paraguaçu con sorprendente facilidad. No puedo poner el caballete, pero al tener la rueda delantera clavada en el barro se queda en equilibrio. Sin tener esto en cuenta, intento sacarle la maleta izquierda, rompiendo el punto de equilibrio de Paraguaçu y quedándome con la maleta en la mano, los anclajes en el barro y viendo como ella se tira al barro de nuevo por el otro lado. No está en una posición cómoda para levantarla y no puedo arrastrarla para ponerla en una mejor ya que el muro hace tope y la rueda delantera esta totalmente hundida en un barro pegajoso del que me cuesta hasta despegar los pies. Intento todo lo que se me ocurre por una hora y no he conseguido moverla ni un milímetro. Obviamente no hay cobertura y el único coche que he visto se ha dado media vuelta en el primer riachuelo. Ante la perspectiva de pasar el día ahí, uso mi último recurso: el botón de ayuda de mi spot. Esto ha enviado un mensaje a mis hermanas con mis coordenadas y ellas tienen el contacto de gente en Sudamerica que mueve montañas por darte soporte: riders sudamerica. Ley de Murphy, a los 5 minutos de enviar el mensaje, un coche dobla la curva. Son una pareja joven de Buenos Aires que están haciendo turismo por el norte. En un pispás sacamos a Paraguaçu de su baño de barro, cancelo la llamada de socorro y seguimos marcha.

Lo que queda de la 40 hasta Susques sigue en el mismo estilo: bellísimos paisajes pero ripio algo deteriorado por las lluvias y ríos crecidos. La 40 no me da tregua y hasta en la misma entrada de Susques, cuando ya me despido de ella definitivamente, el cruce del río esta precedido de un barrizal que no me lo pone fácil.

Ya en el asfalto, lleno el deposito y aprovecho para picar algo y dar señales de vida. Me quedan unos 270km hasta San Pedro de Atacama. Me encuentro con 3 brasileiros que vienen de ahí y que no saben hasta donde podrán llegar, por lo visto ha habido un corrimiento de tierras que ha cortado el acceso a Salta. Llego a la frontera chilena sin apenas tráfico por el corte de la carretera. Es raro, me quedan 150km aproximadamente y el gps me dice que me quedan 3 horas. Es todo asfalto, a qué se debe tanto tiempo? Igual aún mantiene la idea de que no está asfaltado?

El paso de Jama está a 4200 msnm. Los tramites se hacen unos kilómetros antes de la frontera real, pero cuando llegas a esta, la vista es espectacular. Cuesta imaginar que a esta altura hay una planicie que abarca ahí donde llega la vista. Uno espera montañas, algún valle, pero no esto. En ese falso plano se mantienen los primeros kilómetros chilenos cuando en el horizonte vuelve a aparecer unas nubes cada vez más negras. Se ven algunos relámpagos a lo lejos, pero la carretera parece bordear la tormenta. El paisaje es sobrecogedor, parece que esté rodando en Marte. La tormenta al lado lo hace escalofriante y parece una película de terror en el espacio.  Realmente me hace empequeñecer y estoy totalmente asustado. Aunque lo merezca no me da para parar a hacer una foto por miedo que un rayo me caiga encima. De golpe la carretera gira directa a la tormenta. Los rayos caen muy cerca y en medio de la nada, sin arboles, sin casas, sin nada que levante un palmo del suelo, lo que más los puede atraer es un gilipollas encima de una moto. Como guinda empieza a llover y la temperatura baja drásticamente hasta los 6º. Estamos a 4850 msnm y las gotas son gordas y cada vez más consistentes. Está granizando! La calzada y los bordes se tornan blancos del granizo. Una curva a derechas y se ve el final de la nube. Ante la duda, gas! La tormenta se queda atrás y con ella el granizo y los relámpagos, pero no el susto que llevo encima. Ahora entiendo lo de las 3 horas, no paso de 60km/h, la altura también se nota y a Paraguaçu le cuesta respirar más rápido. Paso por el desvío hacía el Hito del Cajón, por donde quiero entrar a Bolivia, se ve muy negro por ahí, igual he de replantear ruta. Del cruce a San Pedro quedan 43 kilómetros, una bajada hasta los  2407 msnm prácticamente en una recta que vuelve a hacer subir la temperatura hasta los 24º.

La idea es quedarme tres noches aquí, dos días, para visitar el Valle de la Luna, el géiser del Tatio y sobretodo para replantearme Bolivia. Hoy ha sido un día muy duro. Lo he pasado realmente mal encima de la moto y aunque he visto gente que ha pasado a Bolivia por el Hito del Cajón, grandes aventureros mediáticos, con más experiencia en la moto que yo, lo han esquivado. Pero también han esquivado la 40 norte y yo la he hecho casi entera!

 

Dakar 2017

Origen: Coranzuli (7:30h)           
Destino: Nuevo Pirquitas (18:00h) 
Km: 53.5         Tiempo: 1:32      Consumo: 5.9 l/100Km
Alojamiento: Casa Particular 200 ARS

A las 7 de la mañana me ha despertado la señora de la casa preocupada por si quería ver el Dakar. En teoría no pasan por Pirquitas hasta las 12, pero dice que cerraran la 40 en el cruce con la que llegué yo ayer desde Abra Pampa, con lo que no podré subir hasta San Marcos. Salto de la cama y mientras recojo veo que intenta explicarles a unos chicos que llegaron anoche y parecían alemanes. Les explico y resulta que son sudafricanos, en un viaje relámpago de dos semanas han alquilado un coche en Sao Paulo y quieren llegar a Antagofasta y como yo, el día que les iba bien para ver el Dakar era hoy. No tienen nada claro donde se puede ver, así que les enseño lo de las coordenadas y decidimos ir juntos. Ellos van tirando hasta el cruce y me esperan ahí. En el cruce hay bastante policía argentina que nos asegura que no sabe de donde llegan pero que giran por ahí y un coche de la organización, que maneja la misma información.

Ante la desinformación reinante decidimos hacer caso a la información que yo tengo y que asegura un punto para el publico cerca de Pirquitas. Son unos 15km y las 8am así que tenemos 4 horas hasta la hora prevista de paso. De nuevo en la 40 da el alto un camión de policía argentina que nos asegura que por aquí va a pasar la carrera, así que en lugar de llegar a Pirquitas, paramos en el alto de una curva que nos da una teórica muy buena vista: vemos la carretera como llega, un par de curvas rápidas y un cambio de rasante en la que estamos.

Victor y Gavin vienen mucho más preparados que yo: una neverita con refrescos y cervezas frías, pan, embutido, queso y unas salchichas. Yo con mis tristes barritas de cereales, que compré ayer por si acaso, y el camelbag claramente no estoy a la altura, pero rápidamente montan una hoguera, ponen a hacer las salchichas, me tiran un birra y nos sentamos a compartir las 4 horas de espera que nos quedan. Hay que ver lo rápido que cambia el tiempo a 4200msnm de los 4º que marcaba la moto al salir a ponerme los pantalones cortos al instalarnos en la curva a volverme a poner los de la moto y las botas al irse un poco el sol; todo en menos de dos horas! Son las 11 y pasa el mismo coche de la organización que habíamos visto en el cruce. Le siguen dos coches con matrícula paraguaya y el último nos hace señales para que no nos movamos. La duda sobre si estamos en el lugar adecuado es presente en todo el momento pero entendemos que los coches estaban limpiando la carretera, estamos en el lugar correcto y en breve veremos aparecer las primeras motos. Las 12 y aquí no aparece nadie. Si en Pirquitas que según el gps esta a unos 14km tenían que estar pasando a las 12:02 por aquí no pueden tardar mucho! Las 12:30 y nada! A ver si no pillaban la 40 y llegaban por otro lado. Mira que si después de todo nos quedamos a 14km de ver el Dakar. Pero todos nos han dicho que estamos bien donde estamos, o al menos eso hemos querido entender. Las 13h y ni un alma en la carretera. Decidido nos movemos al punto del Dakar y si nos los cruzamos en la 40 saldremos en las noticias por huevones!

A los 5 kilómetros de volver a la 40 aproximadamente hay un pueblito con un desvío a la derecha. En lo alto de un cerro hay bastante gente con una bandera argentina, parecen esperar el Dakar. Paramos y les preguntamos: vienen por esa carretera estrecha y giran en el pueblo para pillar la 40 hasta el cruce. Según les han dicho van con bastante retraso por el clima, hay una tormenta amenazante más al norte acercándose poco a poco. Al rato llega una pareja de policías que rápidamente se interesa por nuestra historia: somos los únicos que no somos de la zona y llamamos claramente la atención. Nos confirman que pasa por aquí, pero que van con retraso y que los camiones han sido anulados. Al rato viene el jefe de la policía directamente a presentárseme y preguntarme por mi historia y por la de los sudafricanos que están descansando un rato en el coche. Me informa que la primera moto ya ha tomado la salido y que en unos 20 minutos debería estar aquí. Son casi las 15h, sin rastro de ningún vehículo, cuando los seis policías de Coyaguayma se reúnen al pie de la pista y el jefe parece darles indicaciones. A la vez, a lo lejos se ve una nube de polvo que se acerca. Ahora si, ahora llega el Dakar! Joan Barreda, el primero en llegar, se acerca dubitativo con el roadmap, gira para no entrar en Coyaguayma y luego gira de nuevo para pillar la 40 abriendo gas a fondo. Claramente no estamos en el sitio adecuado, por aquí van a pasar muy lentos más pendientes del roadmap que de dar gas. Queremos volver un poco antes del pueblo, que seguro que hay mejores vistas, pero ya no podemos mover los vehículos. A Paraguaçu aun le hacen la vista gorda, pero el coche de Victor y Gavin no se puede mover hasta aproximadamente las 22h que pase el último piloto. Nos acercamos a pie un pequeño riachuelo que había antes de llegar a pueblo. Es espectacular ver como lo pasan los más rápidos y como frenan y pasan “poco a poco” los más precavidos.

No reconozco a la mitad, no me sé sus dorsales. Sólo Laia Sainz y Cristian España. Este último porque coincidí con él y su equipo en el avión a Madrid. Me comentó ue era su segunda participación y su objetivo era acabar después de que el año pasado se le incendiara la moto y tuviera que abandonar. Yo seguiría a Sao Paulo y ellos iban a Asunción. No eran los únicos, el equipo de la policía rusa también estaba en Barajas y cogía ese avión hacia Paraguay. Recuerdo la primera vez que vi el Dakar. Aún tenía el recorrido típico Paris-Dakar, pero ese año se embarcaban en Barcelona en lugar de en un puerto francés. Bajaban por la calle Lleida y luego creo que cogían el Paral·lel. Yo tendría unos 10 años y un dolor de muelas que me hacía rabiar, pero ahí estaba en la esquina del Paral·lel con Tamarit y Fonthonrada saludándolos embobado. Hoy, algo más lejos de casa, les he visto a una velocidad diferente, retorciendo el acelerador, saltando un riachuelo y derrapando en las curvas. No he visto el show del parque cerrado ni me he podido comprar cosas de su merchandaising pero he visto como la vida humilde de cientos de personas cambia por un día al año y se vuelcan a las carreteras a pasar el día entero. Por que hoy no es un día normal, hoy pasa el Dakar por delante de casa y nadie quiere perdérselo.

Amenaza tormenta y la opción de quedarnos hasta ver el último piloto no es muy alentadora. En Coyaguayma puede que haya alojamiento, pero están todos viendo el Dakar a unos 5km del pueblo con lo que hasta que no lleguen no podremos averiguar. En Pirquitas hay alojamiento y podemos llegar ya que por ese tramo de la 40 no hay carrera. Nuevo Pirquitas, a unos 5 km de la Mina Pirquitas, no parece ser un pueblo muy  grande con muchos servicios. Pregunto a la única persona que no debe haber ido a ver el Dakar y me indica donde puedo conseguir alojamiento. Hemos tenido suerte, el hijo entra ahora en la mina y han venido a traerlo ya que ellos estaban viendo el Dakar también y ahora se volvían un rato más. Han montado una carpa ahí en San Marcos, donde quería ir yo al principio y se van a quedar hasta que se haga de noche. Les cedo la mejor habitación a Vic y Gavin y me quedo yo en la que no tiene baño ni ducha caliente, total hoy apenas he pillado la moto y puedo pasar sin ducha hasta mañana.

A la caza del Dakar

Origen: Purmamarca (9:30h)           
Destino: Coranzuli (18:00h) 
Km: 263.6         Tiempo: 5:37h      Consumo: 4.7 l/100Km
Alojamiento: Casa Particular 120 ARS

 

Creo que soy el único tonto que se va a ver el Dakar tan lejos de una zona habitable. Mañana es la etapa Uyuni – Salta, pero los tramos cronometrados están en Bolivia o justo entrar en Argentina. Lo inteligente sería quedarme un día más por la zona e ir a ver el tramo cronometrado en Santa María, dónde dormí hace dos noches, pero eso implica acumular más retraso y aunque esta vez el calendario es más flexible tampoco hay que abusar.

Mi idea era llegar a Mina Pirquitas y dormir ahí para mañana no tener que madrugar y hacer muchos kilómetros para llegar a la zona de espectadores 2. Si lo miras en el mapa son 130 km aproximadamente al norte de Susques, que parece una ciudad “principal” o 130 km al este desde Abra Pampa, en plena ruta 9 que llega a La Quiaca y que tiene todos los servicios. El problema es que estos 130 km son o bien por la ruta 40 sin asfaltar o por la 74, un camino sin nombre en el mapa y por tanto también sin asfaltar. El gps me envía por Abra Pampa y google por Susques. Cuando el tema esta por asfaltar, no sé por qué pero me fío más de google. Así que con la idea de ir por la ruta 40 me monto en la moto y pregunto por la estación de servicio. No hay! La más próxima es Tilcara a unos 20km al norte en la ruta 9. A Susques son 140 km y solo tengo para 70 y aunque llevo el bidón lleno y eso me da para llegar ahí de sobras, me he propuesto no utilizarlo si no es estrictamente necesario, así que no hay otra, hacía Tilcara.

Ya que estoy en Tilcara, y dado que google dice que ahora los tiempos son similares, decido seguir por la 9 rumbo a Abra Pampa. La 9 sube hasta los nada desdeñables 3780 msnm. Paraguaçu se muestra perezosa en medios por la altura, yo me noto algo más cansado de lo habitual y con un leve dolor de cabeza, tenía que haberle comprado los caramelos de coca a la chiquilla en la gasolinera. Los áridos paisajes tiene su encanto con montes ondulados de mil colores, pero en plena subida, llegando a su punto más alto, a ruta 9 se encuentra en obras lo que significa ripio y dejar de poder mirar embobado el paisaje para concentrarme un poco en la carretera. Un camión riega el ripio para que los coches no levanten tanto polvo y la combinación es complicada: grava suelta por un lado y  arena embarrada por otro, difícil elección!

Llego a Abra Pampa y paro en la gasolinera más por preguntar que por llenar de nuevo, aunque nunca está de más por aquí. Me comentan que tengo unas tres horas hasta ahí y que no hay hospedaje ni nada. El español de esta zona es complicado de entender, igual que el que conozco de Bolivia o que el peruano de la sierra. El aimara se sigue hablando aquí, al igual que en Bolivia o el quechua en la sierra peruana. Como es hora de comer, me meto en uno de los pocos sitios que he visto que anuncian comidas. Bueno, he visto otro pero tiene peor pinta. El menú del día son 60 ARS (~ 4 USD) e incluye una sopa, un principal y postre. Ahora si! Empiezo el viaje que tenía más en mente al principio y que mi aburguesamiento me ha impedido llevar hasta ahora. Me paso por la tienda y compro algo de comer de lo que tienen: 2 barritas de cereales y cacahuetes, unas garrapaiñadas y un marmolado. No es lo que venía buscando, pero es lo que hay y creo que si me toca acampar hoy me dará para matar el hambre.

Desde Abra Pampa he de ir a buscar la 40 entre Coranzuli y Mina Pirquitas. Serán unos 80 km y empiezan muy bien! Mucho mejor que la 40 el otro día! Bocas! Que soy un bocas! Llego el insufrible serrucho rompedor de muñecas y rodillas. Avanzo a un ritmo relativamente razonable y aunque el gps sigue pensado que no voy a ver el Dakar sino a correrlo, mis cálculos me dicen que unas 4 horas haber hecho los 130 km que tengo por delante, igual hasta un poquito menos.  EL camino gira al norte y cruza varios arroyos algo más crecidos por las lluvias recientes. No hay opción, baja marcha y ante la duda, gas! Salvo un pequeño resbalón en el barro y la adrenalina y confianza suben a nuevas cotas. Como brilla el suelo ahí delante. Un banco de arena! Salvo otro envite, pero mejor me pongo de pie que este me ha ido por poco.

Llego a Cochinoca y si ya el camino era poco complicado de por si, unos inmensos nubarrones negros se plantan sobre mi cabeza. Estoy a mitad camino, o vuelvo o sigo. Pregunto a un lugareño y me dice que no me voy a mojar, así que confiado sigo para adelante. Si antes venía prácticamente a nivel del río, ahora toca subir a los cerros. La subida es más estrecha, con una mezcla de ripio, arena fina y algo de barro y un precipicio altísimo ahora a la izquierda ahora a la derecha. El coche de linea se ha quedado tirado y los pasajeros están abajo esperando una reparación milagrosa. Paro y pregunto. Me dicen que la carretera mejora al llegar a la 40, que sólo me faltan cuatro curvas y que no me voy a mojar. Me han de empujar para salir de arena, pero motivado por sus palabras intento concentrarme en la cuesta. Crédulo! Las cuatro curvas son unos cuantos kilómetros y las primeras gotas mojan la visera del casco, pero después de una curva izquierdas la subida cesa, se presenta un alarga recta de bajada y la tormenta se queda atrás.

Llevo en el gps las coordenadas de la zona de espectadores, pero de golpe veo una indicación a la Mina Pirquitas. Estará tonto el gps? No hay a quien preguntar y después de volver a introducir las coordenadas y revisar el mapa, decido seguir adelante llegando en seguida al cruce con la 40. Pirquitas está hacía el norte y la tormenta también. De todas formas giro al norte rumbo a Pirquitas. La 40 está mucho mejor que por la que venía, si hubiera ido por donde tocaba y no por Abra Pampa seguro que ya estaba en la ducha. De seguir a este ritmo en menos de una hora me planto en destino, cuando de golpe un tremendo rayo parte el horizonte en dos. Empiezan a caer algunos gotarrones fríos, estamos a 3500 msnm, y el trueno que acompaña al relámpago anterior me hace estremecer. Justo hay un par de casas al borde del camino, pero no hay forma de hacer llegar la moto, un foso bordea la carretera y ellos no han puesto un puente para pasarlo.

Acojonado por la tormenta que se me viene encima, decido dar media y llegar hasta Susques. Lo he intentado pero como cantan los Manel, tan bueno es insistir como saberse retirar, y las señales son claras de que el Dakar no es para mi. No mañana, no aquí. Replanteándome el día de mañana como un paseo tranquilo hasta San Pedo de Atacama después de la Purísima etapa de hoy, llego a Coranzuli. Se ve un pueblo “grande” comparado con el resto. Esta unos 70 km del puesto del Dakar y visto como esta la 40, me da para hacerlos en un par de horas. Igual tienen alojamiento y aun puedo llegar a ver el Dakar. Pregunto y hay uno, pero la mujer se ha ido y ya no regresara hoy. Unos hombres que hay en la puerta mascando coca, me indican un par de opciones más. Voy a la primera, que también tiene el cartel de hospedaje en la puerta, pero tampoco contesta nadie. La tercera en discordia esta cerca, pero no hay ninguna marca ni nadie en la calle para preguntar. Antes de rendirme voy a dar una vuelta al pueblo a ver si consigo algo. Me cruzo con una pick-up de una minera que parece que también busca lo mismo y el si sabe donde es. Hay habitación, igual el Dakar tiene una oportunidad mañana.

Cachi

Origen: Santa Maria (10:30h)           
Destino: Cachi (18:30h) 
Km: 237         Tiempo: 5:12h      Consumo: 5.1 l/100Km
Alojamiento: Hostería ACA 808 ARS

He dicho ya que soy aventurero de salón? Pudiendo ir por donde me marcaba el gps ayer, atravesando el río y por pistas, preferí marcar la ruta 40. Ya tendría tiempo entre Cafayate y Cachi para hacer pista! Aun así, no se lo indiqué bien al gps y me mando por un camino totalmente embarrado por las lluvias de anoche. Mick y Tanya también estaban en ese camino, parados a la entrada, evaluando si era factible avanzar por ahí o mejor buscar otra ruta. No, no era posible, mejor dar media vuelta. Yo lo tenía claro, me iba a por la 40. Ellos en cambio siguieron por la 357, era mi oportunidad para salirme de la comodidad de la ruta principal sin la excusa de que hacerlo solo puede ser complicado.

Pues el destino, por cagón, me tenía preparada una sorpresa y es que de Santa Maria a Cafayate casi la mita de la ruta 40 es de ripio! Puestos a hacer ripio ya podía haberme ido con los australianos! De Cafayate a Cachi son unos 140km. Todo ripio. Hay quien dice que esta bien y quien dice que está fatal. Voy a Cachi porque, en mi planificación de la ruta hacia el norte, google me enseñó unas imágenes de las cuevas Acsibi en Seclantás y Cachi parece ser mejor sitio donde hospedarse. Aún así, el tramo de ripio me ha hecho dudar. Hoy hay una feria del Dakar en Salta y de Cafayate son 180km de asfalto hasta ahí. Puedo hacer un día tranquilo hasta Salta, descansar, ir a la feria e informarme de donde dar alcance al Dakar y comprar un par de pegatinas para Paraguaçu. Hace un calor infernal con el traje, así que paro en la estación de autobuses a refrescarme y meditar la decisión. “Vaya por Cachi, es mucho más bonito que la 68 a Salta” me dice la dependienta. Venga va! Hecho! Hacia Cachi que nos vamos.

La pista en general es buena y aunque no aguanto el ritmo de pie y he de bajar velocidad para sentarme algún rato, me permite llevar un ritmo bueno. Me salgo en un lateral para hacer unas fotos y vuelvo a cometer un error tonto: si el suelo no es firme, la pata de cabra se hunde y va a ser difícil mantener la moto en pie cuando baje. Pues yo creía que aguantaba pero no, y cuando estoy subiendo en ella vence y se va al suelo. Hoy tengo mejor posición para levantarla, pero aun así no me da para hacerlo cargada. Saco una maleta y cuando ya estoy sacando el bidón y la bolsa llega un belga que estaba con la mujer haciendo unas fotos ahí también y me ayuda a levantarla y me busca una piedra plana para poder apoyar la pata de cabra. Han venido a una boda y aprovechan a conocer el noroeste de Argentina. Tiene una Kawasaki 1400 y se jura que un día hará el mismo viaje que yo.

La 40 va bordeando el rio Calchaqui. El paisaje desértico postapocalíptico  por el que pasa la carretera contrasta con el verde que hay a escasos 5 metros al este, en la vereda del río. Los valles calchaquies son una de las mejores zonas para el cultivo del torrontés y este tramo no es una excepción habiendo multitud de viñedos y bodegas. Eso si, entre bodega y bodega el paisaje vuelve a ser desértico. La pista empeora por momentos y el insufrible serrucho se hace presente martilleando mis rodillas. No he almorzado confiando en llegar a una hora decente a Cachi para hacerlo y aunque llevo agua estoy sofocado por como pega el sol.  Claramente no estoy en forma para este tute, más vale que para los días de Bolivia hasta Uyuni vaya más preparado: algo de frutas secas y agua extra como mínimo. Llego a Seclantás reventado, quemado por el sol me bebo un agua de pomelo de 1,5l en dos tragos. No he visto la finca por donde se accede a las cuevas, pero no voy a ir a buscarla tampoco. Solo pienso que me quedan 20km, unos 45 minutos y con un poco de suerte la hostería de Cachi tendrá piscina.

Así es, en Cachi hay bastantes opciones para hospedarse, pero me voy directo a la hostería del ACA (Automóvil Club Argentino). Seguramente es más caro que la media, pero tiene piscina y ahí que me voy! Después del merecido baño bajo a cenar al pueblo. Me han recomendado el café Oliver, regentado por un motero que ha recorrido los Alpes en una 100cc y que este año se va a Barcelona para hacer los Pirineos. Ceno una carne fuertemente especiada con un malbec de la zona, ambos algo duros para mi gusto, pero bien tópicos de la sierra andina. Cachi conserva parte de su origen prehispánico, los rasgos andinos se ven claramente en las caras de las gentes y se escucha el quechua en sus calles.

Curvas y rectas

Origen: Villa Unión (11:00h)           
Destino: Santa Maria (20:30h) 
Km: 536.8          Tiempo: 6:49h      Consumo: 5.6 l/100Km
Alojamiento: Hotel de Turismo 500 ARS

Cuando rodé por Bariloche, en la mitad sur de la ruta 40, ya comenté que había tramos bellísimos de esta carretera y tramos totalmente infernales. Es normal, son 5194 km de largo! El norte no es una excepción, hay serpenteantes cuestas que suben y bajan, soporíferas y peligrosísimas rectas interminables y tramos mixtos.

El día empezaba tarde. Pese haberme despertado a las 5am, no conseguí saltar de la cama a una hora decente y todavía tenía que escribir el post de ayer. Ademas tocaba llamar a casa, es el día de reyes, el primero en 39 años que no estoy en casa. Una vez montado en la moto había que repostar, la siguiente gasolinera está a 180km, con tan mala suerte que están descargando combustible. Media hora más de espera y encima no aceptan tarjetas de crédito! Suerte que cambié más pesos en Mendoza, pero a este ritmo no llego a San Pedro con los que me quedan.

Ahora sí! Ya en ruta! El camino hasta Chilecito pasa la cuesta Miranda, curvas y mas curvas. Ya ni me apetece exprimirlas a gas, simplemente me dejo mecer por el vaivén enlazándolas suavemente; me estaré haciendo mayor? De golpe una sombra me hace levantar la mirada hacia el cielo, parece un cóndor! No, son tres cóndores que me sobrevuelan en círculos acompañándome el trayecto. Es la segunda vez que los cóndores me sobrevuelan. La primera, cuando hice el descenso al cañón del Colca, me comentaron que eso era un buen presagio, esperemos que así sea.

Acabada la sinuosa cuesta Miranda y después de una pausa para repostar y picar algo, volvemos a las infinitas rectas. El calor es asfixiante. Empieza a hacer algo de aire, un aire ardiente que te abrasa la cara si llevas la visera levantada. Pero con la visera bajada, por mucha ventilación que diga Arai que tiene, el casco es como un invernadero con una temperatura sofocante. A la vera de la carretera se ven pequeños remolinos de arena, pequeños tornados en potencia que esperemos no se decidan a cruzar la carretera pero que de vez en cuando te envían una sacudida que por poco me hacen descabalgar de Paraguaçu. No hay forma de ver el final de la recta, el calor que brota del asfalto dibuja manchas en el horizonte. Al menos, cuando atravesé la ruta 20, había algo de trafico que te distraía, pero aquí la monotonía es tal que es imposible que los párpados no cedan. Me descubro con los ojos cerrados y los abro sobresaltado. No hay donde parar, el siguiente pueblo está a 80km y no hay ni una sombra a la vista. Me concentro en no cerrar los ojos: canto, bailo, escribo este post en mi mente… Por fin llego a Londres, paro en el único comercio que veo y a falta de café, me tomo un refresco. Espero sea suficiente.

De Londres a Hualfin son 80km de zona más o menos urbana. Se pasa la cuesta de Belen y la carretera es entretenida. Aparecen unos glaciares al oeste y decido salirme de la ruta por un camino que parece que les lleva directos. Seguro que saco una buena foto! Enseguida el camino se adentra en una población y muere en el lecho de un ancho río casi seco. Me sigue faltando ese puntito para atravesarlo, así que me doy media vuelta y vuelvo al plan original. De nuevo en la 40 los márgenes se han poblado de ganado. Hay rebaños de cabras  y ovejas a ambos lados, sin nadie que las cuide, que atraviesan la calzada de improviso obligándote a estar atento. También algunas vacas algo secas y hasta un par de toros peleando entre ellos a escasos dos metros del asfalto. Espero que la cámara que llevo en el casco los haya sacado (no, no lo hizo!) porque no pienso parar para sacarles una foto con la otra cámara, no me veo rodando un toro por primera vez aquí en Argentina y vestido de moto.

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Llego a Santa María, a escasos 80km de Cafayate, mi objetivo. Paro a repostar y me comentan que en una hora estoy ahí, pero que vaya con cuidado porque hay muchos animales sueltos, con lo que mejor circular de noche. Me queda una hora de sol, así que me da tiempo! Pero el gps guarda una ultima sorpresa en la manga. No se por que razón, en lugar de devolverme a la 40 me lleva por una carretera menor. Doy por hecho que empalmará con la 40 más adelante, lo que no sabía es que para hacer ese empalme me he de meter por 10km de ripio. No hay problema, sigo para adelante! Cada vez me gusta más eso del ripio y casi que ya lo prefiero al asfalto. En Bolivia será todo así, con lo que mejor coger experiencia. El ripio inicial deja paso a piedras más grandes, haciéndome disminuir la velocidad, hasta que un río se planta delante de mi camino. No tiene casi agua y aunque parece algo embarrado, no se ve un imposible. Son las 20h me quedan 20 minutos de sol, el cielo amenaza lluvia y aun me quedan unos 8km de pista. Se me va a hacer de noche seguro y es algo que puedo evitar. Me doy media vuelta y me quedo en Santa Maria a ver si consigo roscón de reyes.

En medio de la nada

Origen: Mendoza (10:00h)           
Destino: Villa Unión (19:30h)
Km: 578.9          Tiempo: 6:39h      Consumo: 5.5 l/100Km
Alojamiento: Hotel Cañon de Talampaya 733 ARS

 

Mendoza es la cuna de la liberación de América. Es de donde José de San Martin, el libertador de las américas, tramó su plan para combatir a los realistas, formó el ejercito de los Andes y partió rumbo a Chile y posteriormente Perú y Ecuador, donde cedió el mando a Simon Bolivar, para derrocar a los leales al régimen colonial. Pero esa Mendoza fue prácticamente destruida en su totalidad en el terremoto de 1861, donde murió el 40% de la población. Aprendiendo de la experiencia, un par de años después se refundó la actual Mendoza, a un kilometro al sudoeste de la antigua y pensada en la evacuación de la población en caso de nuevo sismo. Ahora, el centro, esta presidido por el parque Independencia y cuatro plazas que lo rodean. Son calles de edificios bajos donde es agradable y tranquilo pasear.

Después de una hora de recorrido “turístico” que el GPS decidió darme para salir de Mendoza, estoy de nuevo en la ruta 40 rumbo norte. Esta parte de la 40 no tiene nada que ver con el tramo que conocí en el sur, es una infinita recta aburrida con asfalto rayado que hace que Paraguaçu se muestre muy poco confiable, obligándome a ir más lento de lo que esperaba. El asfalto mejora al rato, pero el paisaje desértico se mantiene. Cruzo alguna “población” formada por cuatro casas bien separadas. Casas sin lujos, sin nada superfluo, una planta baja, un techo de uralita y dos ventanas. Que diferente ha de ser nacer aquí!

Cargo gasolina en el cruce con la ruta 150 para adentrarme en el parque provincial Ischigualasto. De camino me vuelvo a encontrar con Mick y Tanya, se lo están tomando con más calma de lo que me contaron en la aduana, así que seguro que vuelvo a rodar con ellos. El parque es conocido también como el valle de la luna, pero el acceso a los mayores atractivos esta cerrado y es necesario hacerlo con guía. El recorrido dura aproximadamente tres horas y si quiero llegar a Chilecito no me da tiempo. La visita al museo, donde hay esqueletos completos de dinosaurios, es gratuito y aprovecho para disfrutar de su aire acondicionado.

De aquí a Chilecito hay dos opciones: seguir por la 150 o tomar la 76 que atraviesa el parque nacional Talampaya. Por el parque es más corto pero más lento, seguro que también es más divertido! La 76 es una inmensa recta de unos 100km hasta Villa Unión, donde por suerte hay gasolinera ya que me quedan 130km de autonomía. El parque nacional es el mismo paisaje desértico, pero no esta vallado y los cauces de los ríos secos y los miles de caminos que puedes dibujar sorteando los arbustos no paran de guiñarme el ojo llamándome a adentrarme por ellos. Cantos de sirena que intentan alejarme de mi “objetivo” Chilecito. O igual mi objetivo no es llegar donde tenía previsto sino dejarme tentar por el camino? No hay duda, paro al margen y veo que la arena no está tan suelta como para no intentar circular por ella. Modo off-road y adiós a Chilecito! Que divertido es esto! Voy a hacerme la foto de postureo para que todo el mundo vea lo “aventurero” que soy! Zas! En arena has de mantener una velocidad más o menos elevada, eso evita que la rueda trasera (y más con tanto peso como llevo yo) se hunda y quedes atrapado. La teoría la sabía, es física básica, pero nunca lo había comprobado hasta ahora. Al ir lento para salir en la foto la rueda trasera se fue enterrando poco a poco en la arena hasta quedar clavado en ella. Iluso de mi, creí poder la moto sin quitarle todos los trastos y me dejé los riñones ahí mismo. Después de la dolorosa cura de humildad y entender que no soy tan fuerte, quito las maletas, el bidón, la bolsa trasera, tiro la moto al suelo como he visto en tantos videos, la vuelvo a levantar fuera del surco y salgo con ella al lado hasta una zona más dura.

Me ha costado casi una hora y un dolor en los riñones importante, así que cuando llegando a Villa Unión veo una piscina no hay opción a dudas. Mañana ya llegaré a Chilecito y hoy me quedo aquí a esperar a SS.MM. los Reyes Magos, bueno a Baltasar, los otros dos son mera comparsa.

El Cristo Redentor de los Andes

Origen: Penitentes (10:30h)           
Destino: Mendoza (19:30h)
Km: 220.3          Tiempo: 5:29h      Consumo: 4.8 l/100Km
Alojamiento: Casa de Yamila 66 USD (2 noches)

El Cristo Redentor de los Andes fue erigido en 1904 en el paso Uspallata, en la frontera entre Argentina y Chile, a 3835 msnm según mi GPS, para conmemorar el acuerdo entre estos dos países por temas de fronteras que estuvo a punto de llevarlos a la guerra. El paso Uspallata era el paso habitual hasta que en 1980 se construyó el túnel del paso Libertadores. Desde Chile hasta la cima son unos 10Km, dos más que por el lado argentino y según me han comentado más empinados y en peor estado. Yo, al haber dormido ya en Argentina subí por este lado y volví a bajar por el mismo, ya asusta lo suficiente como para bajar por uno “peor”.

Pero para llegar a la subida del Cristo por el lado argentino, hay que llegar hasta Las Cuevas, a unos 20km de Penitentes donde hice noche. Esto que debía ser un paseo matinal me costó casi una hora ya que en Puente del Inca hay un control policial pre-aduana y aunque yo no tenga que pasar la aduana de nuevo, no pretendo quedarme en Chile, un coche policial en la cola me impide saltármela por el arcen. Una vez superado Puente del Inca, la cola de argentinos hasta la aduana es brutal! Me faltan 8 km par Las Cuevas y ya estamos parados. Aquí si que decido aprovechar que voy en moto y saltármela entera. Así que, si un día quieres subir al Cristo pero se te hace tarde y quiere pasar la noche en Argentina con los tramites aduaneros hechos y subir al día siguiente, no hagas como yo y duerme en Las Cuevas! Hay más servicios y te ahorraras una buena cola.

La subida al Cristo es un pista ancha de buen ripio al principio y algo de piedra suelta más adelante. Las vistas son espectaculares, con los Andes nevados a tu alrededor y con una impresionante caída a tus píes. A mi me dan pavor las alturas, así que me lo tomo con mucha calma. Primera, segunda, tercera, me pongo de pie pero poquito e intento no mirar al vacío. No se como voy a hacer el camino de los Yungas si esta ya me esta dando tanta impresión! Por suerte no me cruzo más que con dos coches y una horita estoy en el Cristo. El aire es bastante fuerte y frío, pero las vistas son un lujo!

Bajo por el mismo camino, más lento que en la subida y es que me cuesta más ponerme de pie. En la primera curva cerrada me voy al suelo. Bueno, más bien Paraguaçu se tira sola de lo lento que iba!  Una hora después, cansado y necesitando unos gayumbas limpios, estoy de nuevo en la carretera. Cristo Redentor de los Andes, check! De ahí paro en Puente del Inca, que ya podía haber aprovechado ayer para verlo y hacerle sus fotos. Puente del Inca tiene un puente natural (de ahí el nombre) formado por la erosión del río Las Cuevas sobre las morrenas del glaciar. En su día se podía cruzar, de hecho hay los restos de unos baños termales al otro lado, pero el paso del hombre hizo que el puente corriera riesgo de colapsar y ya no se puede cruzar.

Después de almorzar en Uspallata un riquísimo chivo a la parrilla se me plantean tres opciones para llegar a Mendoza: el GPS me envía por la 52, unos chilenos que hay comiendo al lado, por la “espectacular” 13 pero es “full tierra” me avisan y google por la 7 que es la vía principal por la que vengo. Cómo será la 52? Garmin dice que tardo lo mismo que Google por la principal y la principal me parece muy aburrida. Vamos a darle una oportunidad al GPS, va! La 52 empieza asfaltada, con algunos pedazos de ripio. Pues no esta tan mal! Hasta que el asfalto desaparece por completo y da paso al ripio. Sin precios a los lados, el ripio no es un problema, pongo el modo off-road y vamos a darle caña a los nuevos neumáticos que en teoría aquí es donde realmente los voy a poder exprimir. La pista se va estrechando y me siento como si fuera un piloto del Dakar, con una moto que pesa el triple que las suyas y a una velocidad 5 veces más lenta que ellos :P. De hecho, el GPS se cree que soy piloto del Dakar ya que su tiempo estimado es a esas velocidades :S

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La pista atraviesa el bosque Darwin, donde hay araucarias petrificadas, y sube hasta el via crucis de Paramillos, un viaje cruces en medio de la montaña a unos 2400msnm. De ahí la pista, o el camino de las 365 curvas,  sigue por la reserva natural de Villavicencio sorprendiendo a rebaños de guanacos (yo hubiera dicho llamas) que cruzan la “carretera”. çEl descenso hasta las termas de Villavicencio vuelve a ser mortal! La pista se estrecha, el ripio deja paso a la roca suelta de los derrumbes y el precipicio vuelve a marear. No hay forma de ir de pie en la moto, así que primera-segunda y con la calma. Una vez llegas a las termas, la carretera vuelve a ser asfaltada, aparece vegetación a los bordes y el sol da una tregua. Quedan unos 50Km de paseo hasta Mendoza.