En búsqueda de Paraguaçu

Origen: Calama (8:00h)           
Destino: Uyuni (16:30h) 
Alojamiento: Hotel Inti 70 BOB

Hace una semana que me caí. La semana más larga de todo el viaje! Después de tres largos días en Calama, decidí pillar un bus e irme a Uyuni. Aún no puedo mover el brazo completamente, pero por lo menos podré recuperar a Paraguaçu y hacer algún tour por el salar.

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Calama, al menos la zona centro donde me encuentro, es una ciudad feúcha de noche y no mejora mucho de día. Es la capital minera de Chile. Sus inmediaciones producen más del 20% del cobre del país, uno de los principales pilares económicos de Chile, contando a escasos 15Km con la mina abierta más grande del mundo, la de Chuquicamata. Poco tiene que ver Calama con el resto de Chile que conocía, ni con el la mitad sur ni mucho menos con el próximo y totalmente turístico San Pedro de Atacama. Calama es una ciudad andina como lo podría ser cualquiera de la sierra peruana, supongo que la fuerte inmigración de peruanos y bolivianos ayuda a esta sensación. El Centro esta lleno de cocinerias, muchas peruanas, donde comer un menú bien de precio, pero donde difícilmente encontraras la opción de tomar una cerveza, ya que no tienen permiso para expender bebidas alcohólicas. De hecho, encontrar un bar para tomarte una cerveza a media tarde es misión imposible, no porque no haya, esta lleno de “shoperías”, sino porque estas “shoperías” llevan incorporado a la cerveza camareras con “vestidos” muy cortos y de generoso escote. El ambiente dentro es menos de putiferio de lo cabría imaginar, cumbia a un volumen alto pero razonable, mesas de hombres medio chispas intentando conseguir una sonrisa de las camareras y camareras embutidas en vestidos ajustados sonriendo lo justo para conseguir una buena propina. Me comenta el boliviano de la mesa de al lado y que apenas puede hablar pese a ser las cinco de la tarde que he llegado muy pronto, que me siente con él a tomar otra, que cuando cae la noche hacen bailes y la cosa se pone interesante. Amablemente rechazo la invitación, ni es lo que he venido a buscar ni me llama la atención quedarme a comprobarlo.

Lo bueno de estar tres días sin hacer nada en Calama es que he podido lavar el traje de la moto, que mareaba un poquito ya, y coser el pantalón que ya traía roto de la caída en Perú y que un perro en Valdivia se había encargado de agrandar el agujero. La de la lavandería era peruana y la costurera boliviana. También me he cortado el pelo, me tocó una peruana pero  bien podía haber sido una de sus dos compañeras bolivianas. He comido rico y bien de precio en comparación con San Pedro, en cocinerías atendido por peruanas o directamente con el nombre de peruanas en el cartel. Creo que sólo he hablado con cuatro chilenos: la enfermera, el policía, el que regentaba el hotel y la chica de la farmacia. Cansado de Calama, la opción es moverme a Uyuni, donde poder empezar a mover como recuperar la moto.

De Calama a Uyuni hay un bus “directo”. Son unas 9 horas de ripio con cambio de bus en la frontera con Bolivia. La ruta es hermosa, aunque no he escogido el mejor asiento para disfrutarla, ya que subes hasta las inmediaciones del volcán Ollague y luego pasas por El Valle de Rocas ya en Bolivia. Ya en Uyuni me reencuentro con Mauro y también con Pablo y Nora. Mauro sale rumbo Sucre al día siguiente y Pablo y Nora para Tupiza y de ahí a La Quiaca para llegar a Ushuaia. Si bien mi idea cuando me caí era contratar un tour de tres días que pasara por la laguna colorada y ahí bajarme y recoger a Paraguaçu y seguir, visto como tengo el brazo mi idea a cambiado a conseguir a alguna camioneta que me lleve a buscar a Paraguaçu y me devuelva a Uyuni. De Uyuni a Sucre es asfalto nuevo y mi hombro agradecerá no empezar con el duro off-road del altiplano.

De cara al turista, Uyuni tiene tres calles: la peatonal que va de la “estación” de autobuses a la estación de tren; la Ferroviaria, paralela a la vía del tren, donde se aglutinan la mayoría de agencias de viajes y Colon, donde están las casa de cambio, el mercado y algunas tiendecitas. Mi primera opción para encontrar quien me devuelva a Paraguaçu fue contactar con Motorcycle Tours Bolivia (MTB), si ellos organizan salidas en moto en todo Bolivia y tienen sucursal en Uyuni seguro que tienen una buena opción. El problema es que la sucursal de Uyuni sólo la abren cuando tienen negocio aquí y sino están normalmente en La Paz, como era el caso. Contacto con ellos por teléfono y consigo agendar para el miércoles a un buen precio. Perfecto! Voy a mirar de ir a Potosi el fin de semana y así me evito la parada luego. Pero al rato me llaman de nuevo para decirme que el precio no puede ser ese, que es un poco más, pero que podríamos ir el mismo lunes. Bueno, el precio sigue siendo razonable y el lunes mejor, ya pararé en Potosi con Paraguaçu (o no). El domingo aprovecho para mirarme algún tour al salar para el martes, ya tendré a Paraguaçu aquí y con ella el trípode y la ropa de abrigo para intentar hacer alguna foto del amanecer en el salar, pero a media mañana me llaman nuevamente para cancelar el servicio. Les ha salido un viaje a la selva y no van a poder estar en Uyuni. Me quedo sin opciones! Había preguntado ya a las agencias de turismo a ver si alguna me podría ofrecer una camioneta y lo más que había conseguido era una que me ofrecía un tour privado en el 4×4 y que llegado a la laguna colorada, desmontaría los asientos, le quitaríamos las ruedas a Paraguaçu y la volcaríamos en el maletero del 4×4 y todo esto por el doble de lo que me pedía MTB. Había preguntado a cuanta camioneta me cruzaba por la calle y nadie quería hacer el servicio. Desesperado, me acerqué a la policía, a ver si ellos contaban con camionetas y me redirigieron al sindicato de transportistas. Me acerqué, pero un domingo por la tarde sólo hacían recogidas, tenía que pasarme el lunes por la mañana. Con esa idea llegué al hotel y le comenté el problema al amable hombre que lo regenta. Me dijo que ya se lo podía haber dicho antes, que el me encontraba alguien.

El día siguiente, lunes, a las 8 de la mañana lo tenía en la puerta de mi habitación con su mecánico de confianza. Este me llevo a su taller, delante del hotel, y me presento a Francisco, Pancho para los amigos, que tenía un 4×4. Me ofreció la misma solución que la agencia, volcar los asientos y meter a Paraguaçu detrás. No lo vi claro y le pregunté si no tenía opción de conseguir un remolque, una “chata” le dicen aquí. Hizo un par de llamadas y por 350$ lo hacía; salíamos ya mismo y aseguró que nos daba para volver el mismo día. Eran 50$ que MTB, pero no sonaba mal del todo. Pillé unas salteas, una botella de agua y a las 11:30 nos poníamos rumbo a la laguna colorada. Ibamos a ir por Alota y luego cruzando las lagunas altiplánicas, pasando por el árbol de piedra hasta ahí.

Con el remolque no podía correr mucho, aún así nos plantamos en la laguna colorada en unas nada desdeñables 6 horas, con pausa en San Cristóbal a llenar combustible y almorzar y en el árbol de piedra para una meadita y la foto de rigor. Ya en la laguna fui a ver al jefe de los guarda parques, Irineo. Si le hubiera llamado me hubiera bajado la moto con la camioneta, justo lo que le pedía por email unos días antes, pero en la laguna colorada no hay internet y yo no pensé en apuntarme su teléfono, solo el email que el me ofreció. Me ayudan a cargar a Paraguaçu en el remolque, ha quedado algo torcida, pero espero llegue bien a Uyuni. Son las 18:30, queda sólo una hora de luz, se ha girado un aire helado, pero Pancho está confiado en hacer el trayecto de noche en esas condiciones y rechaza de nuevo mi idea de hacer noche ahí, así que nos ponemos de nuevo en marcha. A los 500 m algo no anda bien. Se han aflojado los tornillos del enganche, mejor hacemos noche y salimos al día siguiente prontito.

Mi segunda noche en la laguna colorada, no es un mal sitio para repetir noche. Ademas está despejado y ha dejado un cielo estrellado espectacular. El alojamiento no es tan cómodo como el de la semana pasada, pero el menú es el mismo, debe ser el estándar en la zona: sopa de verdura y espaguetis para cenar y panqueques para el desayuno. A las 6:30 estamos en pie. Mientras Pancho arregla el enganche del remolque yo enderezo a Paraguaçu. Suerte que llevaba unas eslingas de carraca en el equipaje, sino con las gomas de Pancho no sé como íbamos a sujetar a Paraguaçu por esas “carreteras”.  A las 7:30 nos ponemos en marcha. Decide volver por el mismo camino, es algo más largo, pero es más plano y no se fía mucho del remolque. A mi me parece bien, no tengo prisa y ayer pasamos por unas lagunas que hoy quedaran en mi lado del coche con lo que podré intentar hacerles unas fotos. Vamos despacio y vamos parando a revisar tanto el remolque como Paraguaçu. Las espinas, pese a no ser de lo mejor del mercado hacen bien su trabajo y Paraguaçu apenas se mueve. El remolque tiene más problemas y no parece diseñado para aguantar tanto peso, las ruedas tocan con el guardabarros y se están calentando. Pancho intenta hacer ver que todo esta en orden y con dos golpes de maza intenta subir los guardabarros. El resultado es que la leve soldadura de los guardabarros no aguanta y en la siguiente parada hemos perdido uno y el otro esta a punto de soltarse. Por un lado mal, tendrá que dar explicaciones al dueño del remolque ya que es alquilado, por otro lado bien, ya no rozan las ruedas y podemos circular más tranquilamente.

Después de 9 horas de canciones de carnaval boliviano estamos en Uyuni. Descargo a Parguaçu y todo el equipaje. Mañana tocará hacer revisión de daños y probar un poco el hombro. Igual es el hecho de volver a estar juntos, pero creo que no duele tanto y que en dos días podemos estar saliendo para Sucre.

Fin (forzado) del segundo acto

Origen: Laguna Colorada (9:30h)           
Destino: Calama (3:30h [+1]) 
Alojamiento: Residencial Alecris 10000 CLP

No paro de llover/nevar en toda la noche. A las 6:00 ya había algo de luz y seguía cayendo agua-nieve. Parecía que íbamos a pasar un día más en el hostel, pero nuestra sonrisa contrastaba con los mochileros que habían pagado 200 USD por un tour que pasado por agua es muy complicado. Aún así, parecía que del este venía el sol e iba empujando la tormenta. El suelo, de piedra pequeña, al estar mojado estaba más compacto, facilitando la circulación, pero nos habían dicho que había un río con bastante agua después de la Laguna Hedionda. Seguramente el día nos daba para llegar a la 701, la vía principal que une Ollague con Uyuni y por la que circulan buses, con los que una vez ahí veríamos hasta donde llegamos.

Después de abrigarnos bien, nos ponemos en marcha. Evitamos la ruta principal, mucho más rota por el constante paso de coches. El problema de crear tu propia ruta es que a veces hay que cruzarse con las rutas de otros. Normalmente las otras rutas tampoco son muy transitadas, cada uno hace la suya y gira donde le parece, con lo que cruzar un ruta suele tener solo un muy pequeño badén de grava suelta. Esa es la norma, pero el que yo decidí pasar, era más grande de lo esperado y claramente mi velocidad algo más rápida de la recomendada para mmi experiencia. La rueda de delante empezó a temblar, como otras veces, pero cuando ya creía haberla salvado, el temblor se hizo mayor al topar con la otra rodera. No supe controlar y salí despedido por delante de la moto cayendo con mi hombro izquierdo y picando un poco con el casco. Un alarido de dolor salió de mi garganta. Levante la mano derecha con la esperanza que me viera alguien: Mauro y Niklas iban un poco mas adelante. Massi llegaba por detrás. Sin moverme mucho comprobé que lo podía mover todo. Los primeros instantes el dolor era muy fuerte. Me habría partido la clavícula? Las costillas parecían bien, aunque me molestaba al respirar, pero el hombro era muy doloroso. Llegó Massi, que me quitó el casco y me puso una almohada en la cabeza. Probamos de incorporarme o girar al otro lado, pero la posición menos dolorosa era la original. El camlebag y la espaldera me molestaban en otras posiciones. Mauro y Niklas no se habían dado cuenta de mi caida, así que Massi fue al punto de encuentro en su búsqueda. Por suerte hacía solecito y no había rastro de las lluvias de hacía un rato.

El tiempo se me hizo eterno hasta la llegada de Massi. Tenía que haberle dicho de apretar el botón de SOS del Spot. Yo no llegaba, lo llevo en la bolsa sobredeposito. Claramente ese no es su lugar, no podía llegar a él. A partir de ahora miraré como colgarlo de la chaqueta. Finalmente llegó Massi. No había llegado al mirado a por Mauro y Niklas, sino que había encontrado un coche que iba a avisar a los guarda parque y había preferido volver a por mi. Mauro y Niklas no tardaron en llegar. Las dudas sobre si usar el spot o no siguieron. Enviarían un helicóptero o me meterían en un 4×4 que me lleve a Uyuni? San Pedro de Atacama está más cerca y con menos kilómetros de suelo por afirmar. Llegan los guarda parque dando por finalizado ese debate. Lo que nos ofrecen es llevarme en su camioneta hasta el cruce con la vía principal que va a Uyuni y ahí parar uno de los 4×4 que hacen esa ruta y meterme en el. En Uyuni hay hospital donde me podrán atender sin problema, pero son unos 400km de ripio en mejor o peor asfalto, unas 5-6 horas yendo rápido. La moto la llevará Mauro hasta la caseta del guarda parque, donde quedara a su custodia hasta que vea como recuperarla. Activaré el spot y así sabré donde está exactamente. Quizás no es el mejor plan, quizás un helicóptero o la teletransportación del Enterprise fueran mejores opciones, pero era el único plan que había. Descargamos la maleta pequeña donde llevaba mi ropa, la bolsa sobredeposito con las cámaras y listo.

Cuando me estaba montando en la furgoneta de los guardas, llegan un camión y un 4×4. Son suizos, van a San Pedro de Atacama a por gasolina y me pueden llevar, aunque antes han de hacer los tramites aduaneros para los vehículos. Son como agua de mayo para mi! San Pedro son unos 180km, 50 de los cuales son asfalto! Si que el trozo hasta la aduana esta en muy mal estado, pero de ahí a la frontera el camino no era tan malo. Me encantaría acordarme de sus nombres, pero soy totalmente incapaz. El camión es una pareja suiza que se han construido ellos mismos el camión. Tienen una habitación levantando el techo y un comedor donde ahora duerme una pareja que ha venido a visitarlos, me cuenta Toby. Enviaron el camión a Halifax para cruzar hasta Alaska y ahora van rumbo a Ushuaia. Llevan dos años en ruta más otros dos que les costó hacer el camión. El coche en el que voy es de otra pareja. Lo compraron en California y lo modificaron entero para tener una cama en la parte trasera. Su objetivo también es Ushuaia y luego subir a Buenos Aires o a Santiago para vender ahí el coche.

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Me despido de Mauro, Niklas y Massi. Ellos hicieron posible cumplir el sueño de entrar a Bolivia por el Hito del Cajón y sin ellos este día hubiera sido MUY MUY MUY difícil! Ojalá nuestros caminos se vuelvan a cruzar y sino ya sabéis donde esta vuestra casa donde yo esté.

Cargan mis cosas en el 4×4, que se mueve menos que el camión y emprendemos la marcha.  Me ofrecen un calmante para el dolor, pero de momento aguanto. Parece que el dolor es soportable, pero solo lo parece. En seguida les pido el calmante a ver si mejora. Parece que hace efecto, pero solo un rato. Me ofrecen sus almohadas y con la ventanilla bajada consigo una posición en la que parece que aguanto. Vamos lentos par intentar evitar que mi brazo se mueva mucho, pero al cabo de una hora he de pedirles que nos paremos. Salgo del coche, cojo aire y consigo recuperar fuerzas en una postura menos dolorosa. Aún nos queda otra hora hasta la aduana. Mi lesión y el estado de la pista les hace ir muy lentos. Me sabe mal por ellos, la frontera cierra a las 18h y a este ritmo no llegamos. Finalmente llegamos a la aduana. Al haber una mina, hay una doctora que me saca la chaqueta y ver que tengo el hombro totalmente dislocado. Me va a inyectar un calmante que me ha de durar un par de horas (nos quedan 3 a San Pedro) y le pido también un somnífero. También intenta inmovilizarme el brazo lo mejor que puede, pero la verdad que la enfermería no esta muy equipada. Los chicos están preocupados por mi y yo por ellos. Intentamos pedir que una ambulancia nos espere en la frontera, pero dicen que no tienen servicio de radio y que ellos me tendrán que acercar a San Pedro.

Empieza a nevar, como ayer a la misma hora y en el mismo sitio, pero he de llevar la ventana bajada porque así la postura hace que me duela mucho menos. La pista mejora y podemos ir algo más rápido. La inmovilización que me ha hecho la enfermera me esta matando. Paramos y me la quito. El brazo se relaja y el dolor disminuye rápidamente. Le robo el sandwich a Toby y me tomo el somnífero. No me duermo, pero me relaja y el dolor se hace fácilmente soportable. Soy capaz de hablar un poco con ellos y el trayecto hasta la frontera Boliviana se me hace fácil y corto. Hacemos papeles y en un momento estamos en San Pedro. El chico de aduanas me sella el pasaporte y les recomienda no hacer papeles a ellos, ya que su intención es volver a Bolivia después de repostar. Me acercan al puesto médico, donde me ponen una vía y un nuevo calmante. En San Pedro no hay traumatología, hay que ir a Calama que hay hospital. Pido que me lleven en ambulancia y justo hay una esperando para un brasileiro que ha llegado hoy de Uyuni y ha sido atropellado por una bicicleta perdiendo el conocimiento un rato.

Libero a mis ángeles de la guarda de su responsabilidad conmigo mientras espero la ambulancia. Estoy totalmente en deuda con ellos, así que espero que algún día lean esto y se acerquen a Barcelona a tomar una cerveza conmigo. Muchísimas gracias por vuestra paciencia y por adaptar vuestros planes a mis necesidades!

Ya en Calama, me hacen una radiografía que confirma una luxación de caballo. Los médicos creen que debo haber tenido varias antes ya que no es normal tenerla así la primera vez. El hospital público no es ninguna maravilla. Esta sobre saturado y me recomiendan no perder mis cosas de vista. Por suerte la mujer del brasileiro me echa un cable con ello y luego también las enfermeras, que intentan hablarme con el acento que ellos creen español y que yo creo que no usamos. Van a sedarme y colocarme el hombro en su sitio. Han pasado más de 12 horas desde la caída. Pasadas las 2am me despierto de la anestesia. Me han de volver a hacer una radiografía para ver si esta en su sitio. Parece que está algo desplazado aún pero que es aceptable y volverá por si solo a su sitio. Me recetan ibuprofeno 100mg y un calmante solo por si me duele mucho (paracetamol 325mgr). Hay que ver que diferentes son los medicamentos aquí!! Les pregunto por un hostel donde pasar la noche, pero la enfermera no quiere pillar la indirecta y me recomienda uno bien cerquita. Habla con unos gendarmes que han traído unos heridos y me acompañan con mis cosas hasta ahí. Por lo visto Calama de noche no es el mejor sitio para un manco con maletas.

Me tocan dos semanas de reposo aunque yo espero que con una tenga suficiente. Una vez recuperado (o antes) la idea es volver a San Pedro de Atacama o cruzar a Uyuni, para contratar parte del tour que hacen todas las agencias que hace noche en la Laguna Colorada y una vez ahí, bajarme del tour, recuperar a Paraguaçu y continuar rumbo Uyuni.

El Hito de Cajón

Origen: San Pedro de Atacama (9:00h)           
Destino: Laguna Colorada (16:00h) 
Km: 162.1         Tiempo: 4:03      Consumo: 5.3 l/100Km
Alojamiento: Arbol de Piedra Hostel 40 BOB

Desde que me mude a Sudamerica Bolivia ha sido el destino soñado para llegar en moto. En especial Uyuni y la reserva Eduardo Avaroa. Lo he planeado tantas veces como he tenido vacaciones aquí, llegar a Uyuni y de ahí cruzar el salar y salir a Chile, por el Hito del Cajón. Finalmente el sentido ha sido el inverso, pero cruzar el Hito del Cajón ha sido totalmente mágico.

De San Pedro de Atacama a la frontera con Bolivia está todo asfaltado. De momento hay que hacer los tramites migratorios para salir de Chile en San Pedro, pero en breve se podrán hacer en el mismo desvío para el Hito del Cajón donde han construido un nuevo puesto. De San Pedro a la frontera hay unos 45 km, en los que subes más de 2000 msnm, con el volcán Sareicabur presidiendo la escena. Ya en Bolivia, sólo hay habilitado migraciones, teniendo que hacer los tramites aduaneros dependiendo el día o bien en la Laguna Blanca, a unos 3 Km, donde pagas la entrada al parque nacional (150 BLV) o bien en Apacheta llegando casi a la Laguna Colorada. Hoy nos ha tocado hacerlos en Apacheta. El paso de migraciones esta lleno de mochileros entrando o saliendo con uno de los tours que recorren la reserve y te llevan hasta Uyuni o San Pedro de Atacama, en función del origen. Son tres días haciendo el mismo recorrido que nosotros tenemos previsto hacer en moto y somos la envidia de todos estos mochileros.

A pesar de estar nublado, la bajada a la Laguna Blanca corta la respiración. No puedo creer que esté aquí con Paraguaçu! El camino esta bastante bien indicado, si bien las coderas de los Toyota que hacen los tours se cruzan y toca elegir las trazadas. Salirte de una rodear no siempre es fácil ya que algunas superan los 30 cm de grava acumulada. Aún así, la pista es mucho más fácil de lo que esperaba. De la Laguna Blanca la pista lleva a la Laguna Verde y de nuevo la visión es abrumadora. Hay un camino que la bordea, aunque después de un rato doy media vuelta y voy directo al mirador donde esta Massi esperando.

La siguiente parada es la Laguna Salada y sus baños termales, cruzando antes el Desierto de Dalí. El cielo se esta poniendo feo a nuestras espaldas y vamos a un ritmo algo más bajo de lo esperado, con lo que nos quedamos sin el baño y seguimos rumbo al géiser Sol de Mañana. A estas alturas el cielo esta totalmente negro y se escuchan los primeros truenos. Nos hemos pasado el desvío, pero a pesar del tiempo, no hay opción de no ir ahí, así que volvemos para atrás para ver las impresionantes fumarolas que salen del suelo. Siguiendo a uno de los Land Cruiser, damos de casualidad con el desvío a la aduana. Por suerte debe ser la única señal en todo el trayecto y la hemos encontrado. Aquí donde la ruta esta llena de caminos posibles con miles de roderas cruzándose, a veces es fácil salirse de la ruta principal y nos hubiéramos perdido el desvío, ese punto no lo llevábamos en el GPS.

Legalizada la situación de Paraguaçu en Bolivia, estamos a unos 20 Km de la Laguna Colorada. Ahí, gracias a Virando Mundo, se seguro que hay alojamiento. La tormenta nos ha alcanzado y empieza a nevar. A la izquierda unos suizos conocidos de Mauro y Niklas, han pinchado. En un momento cargan la Suzuki a un poste y desarman la rueda trasera. Massi y yo que llevamos peor ritmo seguimos hacia la Laguna Colorada y Mauro y Niklas se quedan a ayudarles. El tiempo da una tregua y nos deja contemplar la Laguna desde lo alto. No hay la mejor luz para ver sus colores en todo su esplendor, pero aún así es un espectáculo precioso. Descendemos al pie de la laguna en busca del alojamiento. El turismo ha hecho crecer un poblado a pies de la laguna, donde hay cuatro tiendas básicas y otros tanto hostels. Nos quedamos en el primero que preguntamos: baño compartido, sin ducha, y con electricidad de 20h a 21h.

Menos el último trozo que está más destruido con un serrucho altísimo, las pistas son bastante asequibles de hacer con la moto. Es duro, pero no imposible, ni siquiera para alguien con tan poca experiencia en ripio como yo, todo es cuestión de bajarle la presión a las ruedas, ponerte de pie e intentar ponerle ritmo. El espectáculo de rodar con estas increíbles vistas compensa el cansancio que la altura acrecenta, estamos a 4350 msnm. No será una noche de dormir del tirón, es difícil hacerlo a esta altura, al menos a mi me cuesta. Llueve, y en los volcanes cercanos se acumula la nieve, no sería de extrañar que las motos tengan una capita blanca mañana por la mañana. Lo que nos queda mañana nos han dicho que esta muy difícil de las lluvias pasadas. La tormenta de hoy no ayudará, pero a ver si llegamos al árbol de piedra y las otras lagunas altiplánicas y de ahí vemos si directos a Uyuni por la 5 o es posible cruzar el salar.