Lima

Origen: Cerro Azul (10:10h)           
Destino: Lima (13:50h) 
Km: 264.5         Tiempo: 3:37     Consumo: 7.1 l/100Km
Alojamiento: Casa de Anaté 60 USD

La moto en Perú es un elemento muy popular, sobre todo en las zonas más pobres. Hay muchísima moto china de baja cilindrada y eso supongo ha condicionado algunas normas que no tienen sentido cuando vas con una moto que en la mayoría de casos es más potente y moderna que la gran mayoría de vehículos del parque motor peruano.

Los últimos (o primeros) kilómetros de panamericana sur son una aburrida autopista de dos o tres carriles dependiendo del tramo; las motocicletas, como los camiones o autobuses, sólo pueden circular por el carril derecho. Hay un par de peajes, pero como todos en Perú, las motos están exentas, así que pégate a la derecha aun a riesgo de ser embestido por algún coche que adelanta por el arcén derecho a 200km/h y usa la vía habilitada para motos.

Cuando llegas a Lima, ojos con seguir el GPS, lo normal es que te meta por la vía expresa o la Javier Prado, lugares por los que no puedes circular en moto aunque no haya ninguna señal que así lo indique. Veras la señal en futuras incorporaciones y te quedaras con la duda de que hacer. Yo preparo la coima por si me paran y me hago el turista de que no sabia nada, no estaba indicado y que así lo tengo grabado con mi cámara del casco. Por suerte nunca me han parado y eso que me cruzado con la policia en la vía expresa.

Otra cosa a la que has de estar preparado en Lima es que tiene el peor tráfico de suramérica que conozco. Me esperaba que La Paz la destronara, pero aunque igual de caótico, el volumen de coches, combis, taxis y asesinos en potencia al volante de Lima hace que mantenga el título por ahora. Es la ley del más fuerte y la moto no lo es, así que prepárate a que te cierren, a que te adelanten por la derecha a escasos 20cm de tu manillar, a que te adelanten por la izquierda a la misma distancia mientras estabas mirando al que te esta adelantando por la derecha, a que te piten por ceder el paso a un peatón con su semáforo en verde y a mil perrerías más. Aún así, después de más de un año conduciendo en moto por Lima, nunca he tenido un accidente y es que ellos están tan acostumbrados que te evitan aunque tu no bailes a su ritmo.

En cuanto a turismo, lo mejor que tiene Lima para mi son sus restaurantes. El Centro histórico es bonito, aunque poco mantenido; los malecones de Miraflores te regalan unas bellísimas puestas de sol si vas en verano, de otra forma te darán la sensación de vivir dentro de una nube; Barranco es una buena zona para tomarte unas cervezas en un ambiente más europeizado. Qué no puedes perderte:

La lista es mucho más larga, así que si te apetece algo, pregúntame y te indico

 

Socopur Lima o el triángulo de las Bermudas para las piezas de tu moto

Como algunos sabréis, cuando me instalé en Lima me lleve la moto que recién me había comprado y que ocasionó la creación de este blog. Mi primera Triumph! Una Tiger Explorer XC verde militar preciosa. Sabía que una vez en Lima, al haberla entrado como turista, me tocaría salir del país cada tres meses, lo que significaba tener viajar a Bolivia, Chile o Ecuador con ella. Aixx, menudo sacrificio!

Mis primeros tres meses concedieron con Semana Santa y aunque el objetivo era Bolivia, los huaicos y carreteras cortadas por la temporada de lluvias me hicieron cambiar de opinión y dirigirme hacia Ecuador. Esto me permitió conocer la cordillera blanca peruana, con el túnel más alto del mundo: la punta olímpica. También cruce los espectaculares túneles del cañón del pato y fue después de estos, cuando iba rumbo a Cajamarca, que se acabó mi viaje. Una mala caída acabó con un moratón en mi brazo y con  el depósito de la moto (entre otras cosas) destruído. Previsor, lo primero que hice al decidir enviar la moto a Lima fue presentarme en el concesionario Triumph de la ciudad (propiedad del grupo Socopur que también trae KTM a Perú) así que después de un periplo más o menos complicado conseguí dejar la moto en su taller a la espera de una evaluación de daños.

El presupuesto resulto mucho más alto de lo previsto y no valía la pena reparar, más aun habiendo contratado un seguro a todo riesgo con La Positiva que se tenía que hacer cargo de la pérdida total de la moto. Consciente de que me faltava un papel y animado por el corredor de seguros que me aseguro que no habría ningún problema, presente la reclamación por accidente junto con el presupuesto de la reparación hecho en Socopur. Aixxxx si lo hubiera sabido antes!! Con la fácil que hubiera sido conseguir una denuncia por robo y olvidarme del siniestro!! Después de casi ocho meses de idas y venidas, cuando la SUNAT ya no me quería ampliar el plazo de estancia de la moto y amenazaba con embargarmela, La Positiva se pronunció de la peor forma posible, rechazando el siniestro por la falta del papel que ya sabía. Sin tiempo para nada por el apremio de la SUNAT, hablé con Dani de Oriol Motos, le pasé el presupuesto de Socopur y gracias a ahorrarnos impuesto de importación y de reparar algunas cosas en lugar de cambiarlas, vimos que con un presupuesto muchísimo más razonable era posible repararla. Recogí la moto en Socopur, la metí en un avión y esperé noticias de Dani. La idea era gastar unos 3000€ y así poder recuperar parte de lo costó la moto.

Como no corría prisa no fue hasta unos cuantos meses después que nos pusimos con la reparación de la moto. Habían algunas cosas que había detectado al recoger la moto de Socopur: las ruedas no eran las que yo había entregado (las Metzeler Tourance de serie con apenas 3000Km) sino unas TKC80 totalmente desgastadas. Pensé que no me iba a pelear por ellas, me habían tenido la moto guardada ocho meses y mirado de cambiar algunas piezas con la Scrambler que entonces tenía en Lima sin coste, así que una cosa por la otra. Tampoco estaban los puños calefactables, que había pedido  de montarlos en Scrambler y se habían quedado por ahí en algún rincón, pero estos si los reclamé y me los dieron en una bolsita. No vi nada más raro, parecía estar todo en orden, hasta que Dani le metió mano y empezaron las sorpresas!

Lo primero que vio es que no estaban los fusibles ni los relés. Ni uno! Lo achaqué a cuando desmontaron los puños y que en un descuido se habrían quedado por ahí. Total, esto no haría cambiar mucho el presupuesto. Comprados los fusibles y reles, zas! El ventilador del radiador. Ostras! Esto ya no tiene tanto “sentido”, esto ha sido quitado a propósito y no para revisar la magnitud del accidente o ponérselo a la Scrambler.

– ¿Cuanto es?
– Unos 300€
– Que cabrones estos peruanos! Anda, dale, no irá de ahí

Con el ventilador montado, los reles y los fusibles puestos debía estar todo lo necesario para arrancar la moto.

– Coño! No arranca!!
– Aquí no debería ir el relé de arranque?
– Espera, es normal que se vean esos piñones?
– Ostras! El alternador!!
– Pero para sacar eso hay que desmontar media moto!
– Como puede ser? Mejor no quiero saber. De cuanto estamos hablando?
– Unos 750€
– @#$%&!!!! Estos peruanos!! Compralo, que vamos a hacerle 😦
– Pero, si lo compramos y luego descubrimos algo más?
– Déjame llamar a Andrés Cabezas, el jefe de Socopur.

Uno minutos después

– Andrés?
– No, no está
– Ok. Mira te cuento lo que me está pasando!
– Que raro! Esas piezas no son de fácil acceso y no era necesario desmontarlas para evaluar el accidente.
– Eso es lo que he pensado yo.
– Déjame buscar por el taller a ver si están por ahí. Dime algo en dos días.
– Ok!

Dos semanas después (conociendo los tiempos peruanos)

– Andrés?
– Hola Xavi! Me comentaron tu problema. Que raro!
– Has podido mirar algo?
– Es muy raro lo que me dices. Me puedes pasar un correo con todas las piezas que dices que te faltan?
– Claro ahora mismo
– Te envio un mail con lo que averigue
– Ok

Otras dos semanas después obviamente sin el mail de respuesta.

– Andres?
– Justo he limpiado el lado de KTM y ahorita mismo me ponía con el lado de Triumph.
– Ah que bueno. Crees que habrá suerte?
– Hombre, si sacaron aquí han de estar. Ya sabes que esta moto no la comercializamos aquí, que sólo hay una más en todo Perú.
– Sí y justo estaba en el taller el día que yo lleve la mía teniendo que cambiar no se que piezas y que te bromeé en que se las quitaras a él para ponérmelas a mi.
– Ah? No recuerdo.
– Bueno, yo creo que será difícil que aparezcan las piezas que me faltan ya después de tanto tiempo, pero sabes si luego me voy a encontrar con alguna sorpresa más?
– Que insinuas? No penseras que eso ha sido aquí?
– Hombre, la moto fue de Chimbote a tu taller directa entre Cruz del Sur y la grua. De tu taller fue directa a embalarla y yo estuve delante en todo momento. Dani me envió fotos de cuando llegó a Barcelona y los precintos no se habían tocado. Así que los únicos sitios donde no ha estado bajo mi control han sido los 8 meses que la has tenido en tu taller creyendo que me iban a dar un siniestro por ella y los seis que ha estado en Oriol Motos, en el que conozco a Dani, el jefe de taller desde que tenía 8 años.
– No sé, esas piezas son de difícil acceso, no se que ha podido pasar. Déjame que investigue algo más a ver que averiguo y en dos días te escribo un mail sin falta.
– Pero crees que pueda faltar algo más?
– No debería.
– Ok, envíame un mail con lo que sea por favor.

De esta última conversación hace más de un mes y como podéis suponer no ha habido señales de vida de Andres ni de nadie del grupo Socopur. No es una práctica extraña en un taller que va apurado sacar piezas de un siniestro para usarlas en otra reparación. Supongo que ellos no contaban con que yo retiraría la moto para llevármela a Barcelona y repararla ahí y que cuando les avisé no les dio tiempo a montar las piezas sustituida de la otra, la única, moto igual que la mia en todo el Perú. De hecho, recuerdo la cara de sorpresa cuando le dije a Andres que la semana siguiente iba a retirar la moto. Pero claramente, cuando llegue a Lima que justamente me toca la segunda revisión, dudo que me acerque a Socopur a hacerla.

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Cerrando el círculo, o intentándolo

Después de casi siete meses de espera, la compañía de seguros La Positiva, con la que tenía contratado el seguro de perdida de total de la Explorer (nada económico por cierto) ha resuelto el expediente. Atrás han quedado siete meses de irles detrás casi cada semana, siete meses de asegurarme que estaba todo en regla y que el papel que me faltaba no iba a ser necesario si hacía una declaración jurada sobre lo que había pasado. Siete meses después me han comunicado por escrito, después de enviarles un nuevo requerimiento, que ese papel que me falta les exime de toda responsabilidad en cuanto a indemnizarme por la perdida del vehículo. La cara de tonto que se me ha quedado es mayúscula. Más cuando en lugar de tomar la opción fácil y dejar la moto aparcada un fin de semana en algún lugar de la “segurísima” Lima e ir a buscarla el lunes a ver que me encontraba, decidí denunciar el accidente aún consciente que me faltaba ese papel.

Como las (malas) noticias no llegan solas, dos días después me llamó la SUNAT (agencia tributaria peruana) para regularizar el estado de la moto en el país. Había pedido un par de prórrogas al ‘permiso de internación’ de la moto, pero ante la perspectiva de que La Positiva diera por bueno el siniestro, no fui a pedir nuevas prórrogas y el permiso finalizaba en julio de 2015. La normativa aquí es que si excedes este plazo, la SUNAT puede embargarte el vehículo, pero me comentaron que si la repatriaba lo antes posible no habría problema.

Volví a contactar con MotorBikeCargo, los que me habían traído la moto a Lima, e intenté encontrar algún presupuesto para barco, total, ahora no tenía ninguna prisa en que llegara a Barcelona. Finalmente y ante la presión del tiempo que me metía la SUNAT, opté por repatriarla en avión con MotorBikeCargo. Ellos se encargaban de los tramites de aduana y me la ponían en la dirección que les indicara en Barcelona. Sólo me faltaba conseguir quien me embalara la moto, así que tiré de google y encontré una empresa cerca del aeropuerto que por unos S./400 me construía la caja con el certificado sanitario y todo. Por S./150 contraté un transportista que me llevara la caja al almacén del aeropuerto.

Una vez más, los tiempos en este país se disparan. Recoger la moto en el taller, meterla en la caja y llevarla al aeropuerto. Teniendo en cuenta que los de la caja me habían dicho dos horas en montarla y que el taller abre a las 8am, mi inocencia me hizo pensar que a las 11-12h estaría en la oficina con el trabajo hecho. Nada salió bajo el plan previsto y fui acumulando retrasos, pero a las 13h tenía la moto en una caja y cargada en el camión. Sólo me faltaba el muelle de carga donde descargarla en el almacén del aeropuerto (Talma). Algo tan fácil y en teoría previsto por los agentes de aduanas contratados y con experiencia en esto me llevó la friolera de 4 horas de espera!! Así que a las 17h aproximadamente conseguía descargar la caja en el muelle de Talma. Ya está! Iluso de mi!! A la caja le faltaban unos papeles y no podía ingresar en el almacén, así que se quedaría en el muelle hasta que esto se solucionase. Obviamente no me hizo ninguna gracia y mi intención era quedarme ahí hasta tener un recibo de entrada en el almacén. A las 20h y tras confirmar el agente de aduanas que aún tendría que esperar un par de horas mínimo, decidí desistir y dejarle a él el tramite y retirarme a casa.

Entre tanto, me acerqué a la SUNAT para pedir el permiso para sacar la moto del país. Pues bien, lo que 2 semanas antes era todo urgencia para retirar la moto del país, ahora tenía que presentar al día siguiente una instancia haciendo una petición formal.  Me tocaría volver al aeropuerto y volver a llegar tarde a la oficina, pero si con eso lo dejaba listo me quedaba tranquilo.  Al día siguiente y ya con la confirmación del agente de aduanas que la moto había ingresado a Talma, me presente en la SUNAT con mi mejor sonrisa y una instancia alegando los motivos que me habían llevado a tener de manera irregular la moto en el país y solicitando el permiso para retirarla. Creía haber entendido el día anterior que iba a ser una mera formalidad, pero la siempre amable mujer de la SUNAT, me dijo que lo tenía que mirar el abogado y estaba de vacaciones. WTF!! “Vuelve el lunes” – me dijo – “Llámame por la tarde y sabré algo”. Ya no iba de un día, en principio el vuelo no estaba previsto hasta el 11 o 12 de noviembre.

El lunes llamo a la hora acordada y me dice que está saliendo a una reunión, que le llame el martes a las 10:00h. De mientras el agente de aduanas me reclama el permiso de salida o la aerolínea no me dejará embarcar la caja.  El martes llamo nuevamente y ahora el abogado tiene que escalar la consulta. El plazo de respuesta es de 15 a 20 días. No lo puedo creer!! Hace tres semanas tenía que salir del país lo antes posible, ahora van a tardar un mes en darme respuesta de si puedo salir del país o no. No podían haberme dicho eso directamente y en lugar de buscar un envío urgente (y por tanto más caro) hubiésemos hecho primero las gestiones y luego ya me habría preocupado del envío?

Pero no se acaba ahí la situación surrealista. La BOE (Brigada de Operaciones Especiales) ha requerido inspeccionar la moto en Talma. La BOE se encarga de revisar exportaciones en busca de estupefacientes o contrabando y para revisar la moto ha pedido la presencia de un embalador (van a desmontar la caja) y un mecánico!! Quieren desmontar partes de la moto en búsqueda de cocaína!! Pero, no hay perros que ya hacen eso?? De donde saco yo un mecánico que se desplace al aeropuerto a pasar el día a expensas de la BOE para, lo más grave, desmontar la moto!!

Total, empecé esta entrada hace una semana, con la idea de explicar que había regresado la moto a casa. Por el momento aún no sé si esto será posible, si me la embargará la SUNAT por tener el permiso de internación caducado o si me desmontarán la moto entera en busca de cocaína. Creo que va siendo hora de buscar un abogado o empezar a repartir coimas a diestro y siniestro.

A rey muerto, rey puesto

Creo que desde que voy en moto, y de eso hace unos cuantos años, nunca he estado más de media año sin moto. Con la primera nómina me compré una GPZ 500s de segunda mano con la que me estrené en viajar en moto. No hacia grandes viajes, pero en verano me iba al pueblo con ella, unos 300 Km de nacional adelantando camiones y luego 60 Km de la mejor carretera de “montaña” por la que he rodado. Algún recto y las primeras derrapadas abriendo gas al salir de una curva. Llegó la hora de cambiarla y, por mi momento personal, creí más práctico tener un coche. A los tres meses sin moto, no sabia moverme por Barcelona, así que me pillé una Dylan 150. La historia se ha ido repitiendo, cuando por cabeza lo sensato era no tener moto, al tiempo el corazón me podía y acaba volviendo a ir sobre dos ruedas.

En Lima me ha pasado lo mismo! Hacia 5 meses que estaba con la moto en el taller, esperando cobrar del seguro y no podía resistir mi mono de moto. Las “clásicas” de Triumph llevaban tiempo rondand o me la cabeza, en especial la Scrambler, así que empecé a plantearme como sería la misma aventura que tenía previsto con la Explorer pero con una Scrambler. No supe encontrar muchos vídeos/blogs de gente recorriendo el mundo en estas motos. Casi todos van con trails o maxitrail. Parecía que las scramblers estaban destinadas a hacer el cabra en escapadas de uno/dos días, hasta que encontré un japonés con una Boneville en el Salar de Uyuni. Fue la puntilla, si el podía, yo también! Mire precios en España y el siguiente sábado estaba en el concesionario de Lima preguntando precios. Y aquí estamos, a lomos de quien me ha de llevar a recorrer Sudamérica!

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Para estrenarme en el concesionario me pusieron en contacto con un grupo de scramblers en Lima, con un pequeño detalle, todas son Ducati! Ha sido una salida matinal a Antioquia, un pequeño pueblo a unas dos horas hacia el interior. El pueblo no tiene mucho, son cuatro calles pero las pinturas de las fachadas son bonitas. La “carretera” es divertida. Mayoritariamente asfalto, pero también un buen trozo de pista de grava, dónde se echa de menos que Triumph no haya equipado con mejores suspensiones a la Scrambler. Para alguien poco experimentado offroad como yo, cuesta mantener la trazada si vas algo rápido. La dirección flanea un poco y no tienes mucha seguridad al tirar de freno delantero. Tendré que aprender a cruzar, la moto!

Eso sí, lo mejor de todo el grupito que íbamos! Espero volver a rodar pronto con ellos.