El Mar Negro

Origen: Batumi (10:05h)           
Destino: Odessa (09:15h +2) 
Alojamiento: Ukrferry Vilnus 768 GEL

Cuando decidí ir más allá de Nemrut me tube que buscar también un plan de vuelta. De haberlo pensado con tiempo, lo suyo hubiera sido pedir visado en Rusia y volver por ahí, dando la vuelta completa al mar Negro pero habiéndolo improvisado sólo hay dos opciones: volver por Turquía, cómo en el plan original, o embarcarme en un carguero por el mar Negro y no me digáis que eso no suena a aventura!

De Georgia encontré dos opciones: la ruta Batumi-Odessa y la Poti-Sebastopol-Varna. Confirmado que en Ucrania no necesito visa, por fechas me va mejor la primera y con la presión de no quedarme sin plaza pillo por internet una cabina compartida con baño privado y plaza para Paraguaçu.

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El barco sale a las 18h, con lo que esperaba tener la mañana libre pero ayer recibí un mail indicándome que el check-in es entre las 9 y las 11:30 de la mañana. Con la esperanza que sea un mero trámite y tener tiempo para desayunar cerca del puerto me dirijo a la oficina de Ukrferry en Batumin para obtener los billetes fisicos (no vale con la cópia que te envían al mail). La chica, que no habla inglés, me da un papel con mi nombre pero sin ninguna referencia de Paraguaçu. Doy por hecho que está bien y me voy en busqueda del puerto. Las indicaciones en Batumi brillan por su ausencia y más por intuición que por otra cosa llego al edificio central del puerto. Suerte, ya que hay que pasar por aquí para obtener el permiso de entrada al puerto! Aquí me dicen que me falta un papel para la moto, así que de vuelta a la agencia y otra vez a capitanía. Ahora si! Pasan 5 minutos de la media, así que volando me voy directo al puerto. Hay una cola bastante grande de coches aparcados en el lateral, pero nadie en la puerta de entrada, así que me acerco y me dejan pasar: error! El embarque de turismos va con retraso y una vez dentro del puerto ya no hay forma de poder salir; las 12h y yo en ayunas y sin haber pasado por el super a comprar algo para comer! Despues de un rato dando vueltas, me acerco al barco a ver si puedo acceder al menos al camarote y cuanto falta para el embarque. Debo darles penita y al cabo de un rato me dicen que si es una moto puedo entrarla ya y así subir a mi camarote.

El camarote no está mal, tendrá unos 3 metros de largo por algo menos de 2 de ancho: lo justo para un baño pequeñito, una litera y una mesita con dos taburetes. Ya que soy el primero en llegar me pillo la cama de abajo y doy una vuelta de reconocimiento del barco. No hay mucho que ver: tres cubiertas, las dos superiores con mesas y bancos, un bar y una tienda que estan cerrados y una sala de butacas. Las comidas estan incluídas y me ha tocado el primer turno (8h, 13h y 19:30h hora de Ucrania) y la mesa 2 que comparto con una pareja de ucranianos de veintipocos que han dado la vuelta Gerogia a dedo y otra preja de mi edad que vuelven a casa despues de 4 meses por Rusia y los “loquesea-stan” de la zona. Tengo suerte, finalmente el camarote es solo para mi!

Despues de un día de lectura, a las 18h zarpamos puntuales hacia el oeste. El mar esta en calma y si hay suerte mañana veremos delfines me dicen. Después de cenar el cielo es otro: no se ve ni una estrella y en su lugar decenas de rayos iluminan el cielo aunque a penas se escuchan los truenos.

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Abro los ojos con los primeros rayos de luz y salgo a cubierta a disfrutar de este amanecer ya que no suelo ver muchos. Esta algo mojada, seguro que ha llovido durante la noche pero ni me he enterado! Faltan dos horas para el desayuno y el barco empieza moverse algo más. El plan para hoy es ponerme al dia con el blog, que llevo retraso a posta para no aburrirme en estos dos días de navegación. También he de organizar la ruta de Rumania, que no tengo ni idea donde ir el primer día. Aunque no parece que haya mala mar, el movimiento va en augmuento y a la hora del desayuno no hay quien se esté sentado delante del ordenador sin marearse. La mejor posición es estirado en la cama y aun así cuesta concentrarse para leer. En la comida se hacen presente las primeras bajas y es que el movimiento en todas las direcciones es bastante notable y salir de la cama es toda una odisea.

Al bordear la península de Crimea el mar da una tregua y dejamos de estar en una montaña rusa. Habiéndome pasado el día estirado es complicado dormir así que aprovecho para hacer un primer plan de Rumanía.

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Llegamos puntuales a Odessa, ahora desembarcar y salir del puerto es toda una odisea. El control de pasaportes, igual que a la salida, se hace a bordo y es relativamente rápido pero una vez en tierra empieza el papeleo. Nadie en todo el proceso habla ni pizca de inglés, pero tengo la suerte de coincidir con cinco checos que han bordeado el mar Negro en dos coches y una moto y que hablan ruso. Con su ayuda voy pasando de edificio a edificio llenando papeles y consiguiendo fotocopias de mis documentos. Casi tres horas después de haber llegado a puerto consigo abandonar el puerto; estoy rodando por Ucrania!