Trujillo

Origen: Huarmey (10:10h)           
Destino: Huanchaco (15:50h) 
Km: 284.7         Tiempo: 4:24     Consumo: 5.3 l/100Km
Alojamiento: Hotel Libertad 150 PEN

Trujillo lo conozco. No era una parada prevista en la ruta, la idea era ir hacía la sierra en lugar de llegar aquí por la panamericana pero las lluvias mantienen la carretera central cortada y la idea de llegar a Tengo Maria y Tarapoto ha sido descartada.

Aun así, parar el Trujillo bien vale la pena. Tiene uno de los centros coloniales mejor conservados de Perú, limpio, seguro con las casonas coloridas bien mantenidas y las balconadas de madera dignas de buenas fotos. Ademas tiene los restos arqueológicos de la huaca del Sol y la Luna o de Chan Chan y tiene a Huanchaco, con su muelle, sus caballitos de totora y su cangrejos

La panamericana hasta aquí sigue siendo una aburrida autopista. Lo más destacable y que es una constante en las carreteras peruanas es la cantidad de basura y escombros a los márgenes de estas. Es indignante la poca conciencia en este tema de los peruanos que luego se llenan la boca con el orgullo que sienten por su país. Perú es un país hermoso, lleno de posibilidades y con una riqueza paisajista para envidiar. Sólo con que las autoridades y sobretodo el pueblo tomara consciencia real de ello y no sólo vano orgullo, que gran país podría llegar a ser!

Huarmey

Origen: Lima (11:10h)           
Destino: Huarmey (16:50h) 
Km: 324.4         Tiempo: 4:16     Consumo: 6.2 l/100Km
Alojamiento: La Posada de Huarmey 100 PEN

Hasta hace poco apenas conocía Huarmey. Un amigo estuvo viviendo aquí gestionando las obras de la panamericana y huía cada fin de semana a Lima. Obviamente no ha de ser el mejor sitio para una expatriación, pero la gente de Viaja y prueba se fue la semana pasada y me pareció un buen sitio para parar.

La otra vez que salí en moto de Lima rumbo al norte fui a buscar la panamericana a la altura del Rimac. Era un sábado relativamente pronto por la mañana y se me hizo extremadamente largo y caótico salir de Lima. Hoy, después de preguntar a Javi, la opción ha sido ir por el aeropuerto y luego Ventanilla y ha sido un claro acierto. Pasado el caos de Faucett la circulación se normaliza y es mucho más rápido que salir atravesando Lima.

Prácticamente toda la panamericana norte hasta Huarmey es autopista aunque hay tramos que no están habilitados a pesar de estar acabados. Es aburrida, es desértica y lo único que dan ganas es de enroscarle todo lo que la moto permite para llegar lo antes posible. Aunque mayormente transcurre más alejada del mar que la panamericana sur, llegando a Huarmey se empieza a acercar a la costa, descubriendo caletas y playas que nada tienen que envidiar a las de la reserva de Paracas. Con el calor que hace, esto es lo que me apetece, un bañito y un cevichito en la playa.

A unos 5 km después de Huarmey está el acceso a la playa de Tuquillo. El giro en la panamericana es asombroso si vienes de Europa, pero no tanto cuando llevas tiempo aquí. Un sendero asfaltado cruza la mediana de la autopista para que puedas cruzar los dos carriles del sentido contrario y meterte por un caminito asfaltado de unos 2 km que te lleva hasta la playa. Son tres playas juntas, dos de arena y una de rocas, refugiadas del oleaje por unos espigones naturales lo que las hace mucho más agradables para el baño que las del sur de Lima donde la fuerza del mar hace complicado sumergirse si no se esta en forma.

No voy a innovar y hago caso a las recomendaciones de Zsa Zsa y Luciano y voy directo al restaurante de Guille a por un combo de ceviche de pescado y chicharrón mixto. El ceviche esta bueno, pero el chicharrón puede que sea de los mejores que he probado. Claramente Huarmey bien se vale una escapada de fin de semana!

 

Lima

Origen: Cerro Azul (10:10h)           
Destino: Lima (13:50h) 
Km: 264.5         Tiempo: 3:37     Consumo: 7.1 l/100Km
Alojamiento: Casa de Anaté 60 USD

La moto en Perú es un elemento muy popular, sobre todo en las zonas más pobres. Hay muchísima moto china de baja cilindrada y eso supongo ha condicionado algunas normas que no tienen sentido cuando vas con una moto que en la mayoría de casos es más potente y moderna que la gran mayoría de vehículos del parque motor peruano.

Los últimos (o primeros) kilómetros de panamericana sur son una aburrida autopista de dos o tres carriles dependiendo del tramo; las motocicletas, como los camiones o autobuses, sólo pueden circular por el carril derecho. Hay un par de peajes, pero como todos en Perú, las motos están exentas, así que pégate a la derecha aun a riesgo de ser embestido por algún coche que adelanta por el arcén derecho a 200km/h y usa la vía habilitada para motos.

Cuando llegas a Lima, ojos con seguir el GPS, lo normal es que te meta por la vía expresa o la Javier Prado, lugares por los que no puedes circular en moto aunque no haya ninguna señal que así lo indique. Veras la señal en futuras incorporaciones y te quedaras con la duda de que hacer. Yo preparo la coima por si me paran y me hago el turista de que no sabia nada, no estaba indicado y que así lo tengo grabado con mi cámara del casco. Por suerte nunca me han parado y eso que me cruzado con la policia en la vía expresa.

Otra cosa a la que has de estar preparado en Lima es que tiene el peor tráfico de suramérica que conozco. Me esperaba que La Paz la destronara, pero aunque igual de caótico, el volumen de coches, combis, taxis y asesinos en potencia al volante de Lima hace que mantenga el título por ahora. Es la ley del más fuerte y la moto no lo es, así que prepárate a que te cierren, a que te adelanten por la derecha a escasos 20cm de tu manillar, a que te adelanten por la izquierda a la misma distancia mientras estabas mirando al que te esta adelantando por la derecha, a que te piten por ceder el paso a un peatón con su semáforo en verde y a mil perrerías más. Aún así, después de más de un año conduciendo en moto por Lima, nunca he tenido un accidente y es que ellos están tan acostumbrados que te evitan aunque tu no bailes a su ritmo.

En cuanto a turismo, lo mejor que tiene Lima para mi son sus restaurantes. El Centro histórico es bonito, aunque poco mantenido; los malecones de Miraflores te regalan unas bellísimas puestas de sol si vas en verano, de otra forma te darán la sensación de vivir dentro de una nube; Barranco es una buena zona para tomarte unas cervezas en un ambiente más europeizado. Qué no puedes perderte:

La lista es mucho más larga, así que si te apetece algo, pregúntame y te indico

 

Panamericana sur

Origen: Chala (9:10h)           
Destino: Cerro Azul (17:10h) 
Km: 485.1         Tiempo: 6:27     Consumo: 5.6 l/100Km
Alojamiento: Hospedaje Alcalá 200 PEN

Hace dos años se frustró mi primer viaje en moto por Perú camino a Ecuador por una caída. Eso me permitió pasar la Semana Santa con la que se convertiría mi familia en Lima. Fuimos al sur y recuerdo el día de Cerro Azul como el mejor día de playa que he pasado en Perú. Dicen que no hay que volver a donde has sido feliz, pero yo quería comerme unas “Lágrimas de Cristo” en la playa de nuevo.

El camino hasta ahí es aburrido, la panamericana de infinitas rectas por medio del desierto peruano. Claramente el tramo arequipeño de la panamericana es el mejor que conozco aunque su asfalto está algo roto. Va más cerca de la costa y aunque mi pánico a las alturas no me haya permitido disfrutarlo tanto por sus acantilados me ha recordado los planes de muchas matinales de domingo, donde salía de Barcelona hacía el norte por la NII, que no tiene nada más que transitar al lado del mar y es que ver y oler el mar me pone de buen rollo.

En la ruta de hoy hay varios atractivos que voy a saltarme por ya conocer o por preferir llegar a almorzar a Cerro Azul. El primero y seguramente más desconocido son las catedrales de Marcona y en especial su elefante, de hecho yo supe de su existencia hace dos días gracias a buenviaje.pe. El siguiente punto de interés es Nazca y sus geoglifos. Hace algo más de dos años los sobrevolé y son realmente espectaculares y sorprendentes. Si no quieres pagar los 100USD que cuesta sobrevolarla, puedes aprovechar que la panamericana pasa por mitad de algunas y hay una plataforma metálica que hace de mirador. No se que cobran por subir y si vale la pena, pero creo que la forma de verlas es comerse una biodramina y subirte a la avioneta. Después de Nazca viene Ica y su famoso oasis de la Huacachina. A mi me decepcionó un poco el oasis como tal, pero la experiencia de los boogies y el sandboarding me lo pasé teta! En el fondo, toda la panamericana es un desierto con oasis verdes a las riveras de los ríos que bajan de los Andes. Si bien es cierto que la Huacachina, al estar bordeado por una gran duna es más espectacular, aunque al otro lado este rodeado por mil hostales y agencias de turismo. Por último llegamos a Paracas, con las islas Ballestas y la reserva natural como grandes atractivos. Las playas de la reserva son de las más bonitas de Perú, aunque la última vez que fui, en esa Semana Santa, estaban tan llenas de gente y llenas de tiendas de campaña que me agobiaron un poco.

Dejados los acantilados atras, voy mucho más rápido y el único freno son los semáforos de los pueblos por los que pasa la panamericana, en especial el de Chincha. Se me ha hecho tarde para almorzar, pero lo bueno de la playa peruana es que esta plagada de chiringuitos que sirven comida a toda hora. Es sábado y estoy relativamente cerca de Lima y a pesar de que el día está algo gris hay bastante gente en Cerro Azul y me cuesta encontrar alojamiento con parking para Paraguaçu. Una vez alojado voy directo a la playa a por mi ceviche. No recuerdo como se llamaba el chiringuito, me suena algo de delfines, así que la primera chica con unos delfines en la camiseta le pido mis “lágrimas de Cristo”. No tiene ni sabe que es, pero tiene un ceviche mixto que da el pego. Luego veo que todos los chiringuitos tienen delfines en su camiseta. Dos Pilsen, ceviche en la playa y otra puesta de sol increíble, qué más se puede pedir!?

Chala

Origen: Arequipa (9:40h)           
Destino: Chala (18:30h) 
Km: 401.2         Tiempo: 6:46     Consumo: 4.5 l/100Km
Alojamiento: Hotel de turistas 82 PEN

El día de hoy no pronosticaba grandes atractivos y mi ánimo tampoco está para buscarlos. Calculo llegar a Lima en dos o tres días, por la aburrida panamericana. El mayor atractivo creo que será los ceviches y jaleas que voy a poder comer en los pueblos pesqueros. Con esta idea de llegar lo antes posible a la costa y comerme el máximo de kilómetros posibles, salgo de Arequipa en ayunas y con antojo de un pan con chicharrón.

A pesar que el camino que me marca el GPS está en obras, no es tan complicado encontrar una alternativa como en La Paz. Los alrededores de Arequipa son áridos y la carretera discurre en medio del desierto. Será el paisaje que me acompañará hasta Lima con la única diferencia de que al llegar a la costa tendré el mar al oeste. En las paradojas próximas al primer peaje encuentro el deseado chicharrón, sin pan ni salsa criolla como me gusta a mi, pero bien fritito y sabroso. Hasta Camaná la carretera avanza entre curvas, subidas y bajadas, con bastante viento lateral que me hace rodar incomodo. De golpe cambia el aire. Huele a mar y al salir de la curva ahí aparece el Pacífico, con su fuerte oleaje totalmente opuesto a su nombre. Hacía más de un mes que no veía el mar y la idea de un ceviche para comer se instala en mi cabeza. Paro pasado Camaná, en el restaurante a pie de carretera que tiene más coches en la puerta. No tienen ceviche, solo los domingos, así que me “conformo” con un arroz con mariscos. Es diferente al del norte o al limeño. Aquí hay otro tipo de mariscos, sin conchas y con más caracoles y lapas. La panamericana aquí también es diferente a la que conocía más próxima a Lima. Bordea la costa con un acantilado a la izquierda que da vértigo. A la derecha paredes de arena que en algunos trozos se comen el carril a pesar de los topes hechos para resguardar la carretera de estas dunas. Entre la altura y que creo que algo no me ha sentado bien, no voy nada cómodo encima de la moto. Me quedan 150 interminables kilómetros, estoy algo mareado y el estómago no esta fino. Por suerte la carretera se aleja del acantilado sin alejarse de la costa; las curvas son más planas y las rectas más anchas convirtiéndose más en la aburrida panamericana que conocía y que tan bien me va ahora. La proximidad del océano levanta una neblina que me empaña las gafas y no me deja ver con claridad, así que opto por ir sin gafas.

El sol empieza a ponerse cuando llego a Chala. Me hubiera gustado llegar más cerca de Nazca y así mañana tener un día más relajado donde poder disfrutar hasta de un ratito de playa, pero si mañana consigo salir pronto igual me da para comer en Cerro Azul y hacer noche en San Bartolo y que sea el domingo el día de playa!

 

Arequipa

Origen: Yunguyo (9:00h)           
Destino: Arequipa (17:30h) 
Km: 437.3         Tiempo: 7:17     Consumo: 4.2 l/100Km
Alojamiento: Casa de Claudia 98 PEN

Perú esta a una hora menos que Bolivia y no cambia al horario de verano. Esto implica que a las 5 y poco es de día y a las 18 y poco es de noche. Es algo que no entendía cuando vivía en Lima y que ahora me afecta a mi ritmo de viaje, o aprendo a madrugar y a ponerme en marcha pronto o me quedo sin horas de luz para conducir.

La carretera hasta Puno son unas dos horas de buen asfalto. La recordaba mas cerca del Titicaca, pero se aleja bastante del lago. Después de Puno hay una carretera que me lleva hasta Cabanillas y me evita entrar a Juliaca. Según me cuentan esta asfaltada, pero en muy mal estado, con muchos agujeros y baches. Nadie me recomiendo ir por ahí aunque me ahorre unos cuantos kilómetros y entrar en Juliaca. Voy a hacer caso e iré por Juliaca, aunque no me apetezca nada entrar en esa ciudad. La recuerdo una ciudad feucha de cuando viaje por la zona y la verdad que no ha cambiado mucho: tráfico caótico y nada que ver en ella. Pero antes de llegar a Juliaca, en el peaje de la salida de Puno, un camión me enviste a la salida y me tira de la moto. Estaba parado y ha sido un golpe leve pero lo justo para hacerme perder el equilibrio. Obviamente el camión no para y sigue su camino pero por suerte el coche de detrás era uno de policía. Le digo lo que ha pasado y como si oyeran llover, también siguen su camino. No llevo ni 24 horas en Perú y ya me han reactivado esa rabia que algún día me daban cuando vivía en Lima. Como si no fuera poco, un autobús llega al peaje y me increpa a que retire la moto que le entorpece el paso: “Estas en mi país, respeta pe!” Grrrrrrrrr @#$%&!!! Peruanos así, que por desgracia hay unos cuantos, son los que me hacen tener una relación de amor/odio con este país. Finalmente dos guardias de seguridad me ayudan a levantar la moto, pero la piña derecha está torcida y no veo nada por el retrovisor ademas de tener la maleta en una posición bastante incomoda. Nada grave, se puede seguir y después de volver a cargar las maletas me voy hacía Juliaca. Mientras cruzo la ciudad me encuentro con un taller de motos que por un sol me vuelve a colocar la piña en su sitio.

Salgo de Juliaca y a la vez que voy dejando el tráfico atrás mi ira se va calmando y empiezo a disfrutar de la carretera hacía Arequipa. Que bonito es rodar por Perú siempre que evites la panamericana y las ciudades. Voy justo de gasolina y he cometido el error de no cargar en Puno o Juliaca; por aquí solo hay gasolina de 84 octanos. La carretera sube por encima de los 4000msnm regalándome paisajes ya habituales: lagunas y valles altiplánicos de colores ocres. Mil caminos cruzan la carretera interoceánica; ¿dónde llevaran? Me he dejado el mapa en la maleta y voy a piñón fijo para llegar a Arequipa, pero sería bonito perderse por ellos.

Entro a Arequipa pasando por Yura y su cantera. La fila de camiones se hace interminable y cruzar la ciudad que esta ya pegada a Cerro Colorado y a Arequipa me lleva casi de horas por unos miseros 20 kilómetros. Lo que más me choca es la cantidad de basura a los márgenes de la carretera. Es algo que ya conocía de la panamericana, pero esto aún lo supera, hay verdaderos vertederos en cualquier rincón. El problema de la basura es algo bastante común en Suramérica, pero Perú, tristemente, se lleva la palma en este aspecto. Tan orgullosos que están los peruanos de su país y lo poco que lo cuidan.

 

 

De vuelta a Perú

Origen: Coroico (10:00h)           
Destino: Yunguyo (19:00h) 
Km: 274.4         Tiempo: 7:26     Consumo: 5.1 l/100Km
Alojamiento: Las Palmeras 50 PEN

Y si me voy a Rurrenabaque? Tengo la sensación que me queda mucha Bolivia pendiente. Me voy con muchas ganas de haberme atrevido a hacer la 25 de Cochabamba a Coroico, con ganas de haberme adentrado en el Beni o de haber llegado al Amazonas boloviano por Trinidad. Pero no, hoy toca ir hacía Perú. Las mismas ganas de quedarme son las que tengo de volver a la zona de confort que es Lima y poderme lamer las heridas. El hombro y la pierna me duelen bastante a ratos y aunque en la moto se me olvida si estoy notando que después de la caída no fluye igual, vuelvo a fijarme demasiado en el destino en lugar de disfrutar del camino y así no quiero seguir.

Aunque estoy listo pronto, cometo el error de pararme a desayunar en un bar de la plaza. Espero sea algo rápido y aprovechar el wifi para ver hasta donde puedo llegar hoy. La idea es Puno. Pues se le ha acabado el saldo del wifi al bar y entre que lo contrata y me hace el desayuno se me ha ido una hora! En teoría es todo asfalto, aunque en La Cumbre hay una carretera (la 41) que me evitaría entrar en La Paz y que me lleva directo a El Alto. Este trozo es de ripio y no me aparece ni en el mapa ni en el GPS. Paro de nuevo en la gasolinera de ayer y me encuentro con un suizo que ha comprado una BMW 650 en Santiago y va también hacia el norte, hasta Cartagena donde espera poderla vender. El va hoy a La Paz y es que ha llegado a Coroico por la 25. Le ha costado cinco días desde Cochabamba, vadeando un río con casi un metro de profundidad y subiendo por carreteras como la de la muerte pero con sin el firme compacto. Claramente no habría podido hacerla yo! La niebla, aunque no tanto como ayer, es densa cuando te acercas a La Cumbre. Por ahí pregunto sobre la 41 y recibo información contradictoria para variar. Unos me dicen que está muy mal porque esta en obras, otros me dicen que se pasa sin problema y que hay que tomar un desvío a la izquierda. Voy a probar a ver que tal, si me evita entrar en La Paz vale la pena. Subo hasta los 4750msnm con buen ripio y cuando empieza la bajada la niebla vuelva a aparecer a la vez que la carretera se estrecha. De nuevo los miedos superados en el norte argentino aparecen. No voy a ganar tiempo yendo por aquí, más bien al contrario, así que mejor me doy la vuelta y voy por La Paz.

De nuevo la vía seleccionada por el GPS, la que me evita bajar al centro de La Paz y me permite bordearla a mitad del cerro está cortada por obras. Con algo más de práctica que ayer consigo una ruta alternativa que no me hace perder mucho tiempo para llegar a El Alto. El Alto es tan caótico o más que La Paz, plano sí, pero lleno de combis, taxis, mototaxis y camiones peleándose por un trozo de carril. De nuevo la vía que he de tomar esta cerrada por obras. Están construyendo una autopista hasta Copacabana, pero en lugar de hacerlo por carriles, aquí directamente no hay paso y lo peor de todo, no hay ninguna indicación de vía alternativa. Pruebo de entrar en la carretera a Copacabana (RN2) un poco más adelante, pero igual no hay paso. Voy a asegurar el tiro y dar un rodeo mayor. Pillo la 1 dirección Laja y un poco antes de llegar giro a la izquierda. Pregunto en la gasolinera y me confirma que es por ahí, pero eso es un descampado con algunas casas dispersas a los lados. Ni hay camino marcado ni se le espera! Aún así el hecho de ver camiones viniendo de frente me da esperanza que si sea el camino hasta la autopista a Copacabana. Con un poco de intuición y algo de suerte llego por fin a la autopista.

El paso “fácil” a Perú es por Desaguadero, bordeando el lago Titicaca, pero yo quiero entrar por Copacabana – Yunguyo y quiero entrar por ahí porque implica cruzar el lago por el estrecho de Tiquina. Para cruzar el lago hay unas barcazas con unos tableros a la altura de los ejes de un autobús. El problema es que hay huecos entre los tableros, nada significativos para un coche, pero algo más complicados para una moto ya que hay que vigilar que la rueda delantera o peor aun la pata de cabra no se meta en uno. Dejo la moto con la marcha puesta y la pata de cabra y me siento a disfrutar del viaje pero el primer vaivén me hace saltar a coger la moto! Como se balancea eso!! En el centro el oleaje es mayor y suerte que he pillado la moto porque no confío nada en que en un vaivén de estos se hubiera movido para el lado contrario a la pata de cabra y a ver luego como levantaba la moto! Han sido unos 10 minutos algo tensos, pero estoy al otro lado! Me ayudan a bajar marcha atrás y pago los 20 PEN que cuesta la moto. Hay que vigilar a la salida del embarcadero. Si sale hacía la derecha se pasa por una platica donde suele estar la policía en busca de su coima. Saliendo a la izquierda se llega igual a la carretera y te los puedes saltar.

Copacabana es un destino típico de mochilero. Es un buen lugar para hacer noche y cruzar a la Isla del Sol, pero yo ya lo conozco de cuando viaje por Perú, así que todo lo que le voy a invertir es media hora en ver si encuentro un adhesivo de la bandera de Bolivia para Paraguaçu. Recorro todas las tiendas de souvenirs sin suerte, así que ya lo compraré en Perú o lo mandaré hacer. Los trámites de la salida de Bolivia son bien rápidos: sellar el pasaporte y entregar el permiso de internación temporal de Paraguaçu. En Perú, en cambio, los trámites me llevan bastante más tiempo. El primer problema lo tengo con el pasaporte. En la embajada de Brasilia se equivocaron y pusieron mal mi apellido paterno. Hasta ahora lo he podido usar sin problemas, pero como he rellenado la tarjeta de migraciones con el apellido correcto el agente de migraciones se da cuenta y me dice que hay un error. Ademas, al haber sido residente en Perú el nuevo no les cuadra con los datos del sistema y no me puede sellar ese pasaporte. Por suerte llevo el viejo que no inutilicé al recibir el nuevo y con ese si puedo entrar. Yo que quería tener todos los sellos del viaje en el mismo pasaporte! El siguiente problema es en la aduana. Para entrar al país he de tener un seguro vigente que incluya expresamente Perú. A efectos prácticos esto es el SOAT peruano, que no hay forma de conseguir por internet y que mi idea era comprarlo ahí en la frontera o en su defecto al llegar a Puno. En la frontera no hay donde comprarlo, la opción es llegar a Yunguyo a 4km y hacerlo ahí. Les pido que me dejen pasar y que lo primero que voy a hacer es ir directo a Yunguyo y sacarlo ya que conozco a la policía peruana y se que me van a parar en cuanto vean la moto y si no lo tengo me va a costar una buena coima. No hay forma, sin seguro no hay permiso de internación para Paraguaçu, con lo que me toca pillar un mototaxi, ir hasta Yunguyo, sacar el SOAT (en la plaza principal hay un puesto donde los hacen) y volver en otro mototaxi a la frontera para hacer los papeles de Paraguaçu. En total me ha llevado casi dos horas entrar a Perú. Ya no hay forma de llegar a Puno con luz, así que mejor hago noche en Yunguyo.