Vamos por partes

Hacia tiempo que tenía la Scrambler en el punto de mira. Miras vídeos y fotos por ahí y hay unas preparaciones espectaculares. Así que antes de encargarla ya tenía una lista de cosas que quería ponerle/cambiarle. Hoy en día lo encuentras todo en internet y puedes configurar lo que quieres y conseguir que te lo envíen a casa en dos días.  Pero por suerte, muchas de estas tiendas tienen también su versión física y por mayor suerte aún, una de estas está en Barcelona. Fue así como llegue a solotriumph aprovechando mi estancia en agosto en Barcelona. Llegué a recoger una cinta térmica para encintar el escape y me encontré con Albert. Le expliqué un poco mi historia y lo que quería hacer con la Scrambler y me aconsejó de todo lo que él cambiaría si fuese la sulla. La verdad que se me pasó la mañana volando y aprendí mucho. Me llevé la cinta térmica y postpuse el resto de cambios a haber rodado con la Scrambler un poco y confirmar lo que él me decía.

La verdad que para el precio que tiene, los de Triumph se lo podían haber currado un poco más! La moto es muy fácil de conducir,centro de gravedad bajo, buena respuesta de motor pero a la que quieres salir de lo negro y meterte por el campo las cosas dejan de ser tan bonitas y en las carreteras de Perú (y sudamérica en general) lo negro brilla por su ausencia. Las suspensiones son prácticamente decorativas y es dificilísimo meter la moto en curva cuando de gravilla y tierra suelta se trata. Es por eso y pensando en que sigo queriendo recorrer una parte del mundo con ella que me volví a solotriumph para ponerla en condiciones!

Me puse en manos de Albert y salí con unos Öhlins S36PR1C1LB para la suspensión trasera, unos cartuchos Andreani para la suspensión delantera, un kit para recolocar la pinza de freno trasera y cuatro tonterías más. Y con (casi) todo metido en la maleta me vine para Lima. Lo que no me pude traer fue el aceite para la suspensión delantera, que me lo envían por avión.

El cambio en la suspensión delantera no me atrevo a hacerla yo sólo, pero con una carraca del 12 y cinco minutos me monté la trasera y me fui a dar una vuelta! Un rodeo por pistas camino a la playa que me dejo claro que he de montarle las suspensiones delanteras o acabare con los brazos reventados en el viaje a Bolivia!

A rey muerto, rey puesto

Creo que desde que voy en moto, y de eso hace unos cuantos años, nunca he estado más de media año sin moto. Con la primera nómina me compré una GPZ 500s de segunda mano con la que me estrené en viajar en moto. No hacia grandes viajes, pero en verano me iba al pueblo con ella, unos 300 Km de nacional adelantando camiones y luego 60 Km de la mejor carretera de “montaña” por la que he rodado. Algún recto y las primeras derrapadas abriendo gas al salir de una curva. Llegó la hora de cambiarla y, por mi momento personal, creí más práctico tener un coche. A los tres meses sin moto, no sabia moverme por Barcelona, así que me pillé una Dylan 150. La historia se ha ido repitiendo, cuando por cabeza lo sensato era no tener moto, al tiempo el corazón me podía y acaba volviendo a ir sobre dos ruedas.

En Lima me ha pasado lo mismo! Hacia 5 meses que estaba con la moto en el taller, esperando cobrar del seguro y no podía resistir mi mono de moto. Las “clásicas” de Triumph llevaban tiempo rondand o me la cabeza, en especial la Scrambler, así que empecé a plantearme como sería la misma aventura que tenía previsto con la Explorer pero con una Scrambler. No supe encontrar muchos vídeos/blogs de gente recorriendo el mundo en estas motos. Casi todos van con trails o maxitrail. Parecía que las scramblers estaban destinadas a hacer el cabra en escapadas de uno/dos días, hasta que encontré un japonés con una Boneville en el Salar de Uyuni. Fue la puntilla, si el podía, yo también! Mire precios en España y el siguiente sábado estaba en el concesionario de Lima preguntando precios. Y aquí estamos, a lomos de quien me ha de llevar a recorrer Sudamérica!

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Para estrenarme en el concesionario me pusieron en contacto con un grupo de scramblers en Lima, con un pequeño detalle, todas son Ducati! Ha sido una salida matinal a Antioquia, un pequeño pueblo a unas dos horas hacia el interior. El pueblo no tiene mucho, son cuatro calles pero las pinturas de las fachadas son bonitas. La “carretera” es divertida. Mayoritariamente asfalto, pero también un buen trozo de pista de grava, dónde se echa de menos que Triumph no haya equipado con mejores suspensiones a la Scrambler. Para alguien poco experimentado offroad como yo, cuesta mantener la trazada si vas algo rápido. La dirección flanea un poco y no tienes mucha seguridad al tirar de freno delantero. Tendré que aprender a cruzar, la moto!

Eso sí, lo mejor de todo el grupito que íbamos! Espero volver a rodar pronto con ellos.